AÑO 3  Nº 20  ABRIL  2003
Santiago de Chile
 

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EDITORIAL

LA LEY DE INERCIA Y EL GOBIERNO INERTE

Por Alexis

"Es difícil decidir si la incertidumbre
hace al hombre más desgraciado que despreciable."
LA BRUYERE

El Presidente de la Concertación, señor Lagos, manifestó su enorme alegría frente a los datos que el INE le entregó al país respecto al Censo Habitacional del 2002, donde, sin lugar a dudas, se advierte un notorio avance respecto de las condiciones en que vivían los chilenos hace diez años.

Esto, en cuanto a la fórmula del despegue iniciado en 1985 por el Gobierno del General Pinochet con un crecimiento anual de más del siete por ciento y que por la simple ley de inercia llegó hasta 1998.-

Fuera de este impulso creativo de la economía social de mercado, impuesta por el Gobierno Militar, la decisión de continuar con ese formato económico, así como de entregarle al sector privado la mayoría de las obras públicas del país, ha sido de los tres gobiernos de la Concertación, con el pesar del señor Aylwin, que sigue creyendo en la crueldad del mercado y olvida lo cruel que fue él al regalar un "pedacito de tierra que es de todos los chilenos".

Lo cierto es que el Censo 2002 prueba en forma fehaciente que la economía social de mercado era el camino indicado para el desarrollo efectivo del país, cosa que hasta el día de hoy los socialistas marxistas dicen repudiar, pero sí que le sacan provecho a través de la corruptela administrativa que se ha enseñoreado en nuestra patria a partir de 1990.-

Esta corrupción que le ha explotado en la cara al señor Lagos, al aparecer hasta sus parientes más cercanos formando parte de este juego tenebroso, ha provocado, además, que el gobierno se muestre a la deriva, con un incierto porvenir.

Más aún, cuando para tratar de tender una nueva cortina de humo, ¡una más! coloca a Chile en una posición ambigua frente al terrorismo mundial que encabeza el señor Saddam Hussein,  y pone en serias dificultades las posibilidades de lograr, por lo menos en la actual administración de Bush, un tratado de libre comercio con esa nación que es hoy la más poderosa del mundo, y que puede darse todos los lujos que quiera, incluso de hacer una guerra por algo incierto como es la posesión de armas químicas y biológicas por parte de Hussein, lo que no se ha probado, ni creemos que pueda probarse en definitiva.

El señor Lagos, buscando que los escándalos de la Concertación no le estallaran en el rostro, pidió la ayuda de Tony Blair para encontrar un rol que le permitiera pasar a primera plana internacional. Lo cierto es que lo logró pero con efecto negativo, ya que hasta Hussein lo consideró maligno por las premisas que aparecían en su proposición que dictaminaba como un hecho irrebatible la existencia de armas químicas y biológicas en su poder.

Con este handicap en contra, Lagos, tuvo en sus manos los resultados del Censo, como una posibilidad de mostrar algo positivo en su gobierno, situación que no es efectiva, porque los avances socioeconómicos del país siguen siendo parte de la ley de inercia, la cual, en forma lamentable, terminó para dejar paso a la mayor desocupación que registra la historia, si nos atenemos a lo que señala el Censo, cuando dice que en abril del 2002 existían más del quince por ciento de desocupados , cifra que echa por tierra todo lo que ha venido diciendo el INE en estos últimos años, por no haber estimado las proyecciones de crecimiento del país, tal como corresponde, lo que prueba lo que ha hecho en esta materia la Universidad de Chile, que siempre muestra cifras mucho más altas que la del organismo estatal.

Tampoco el censo puede indicarle al país la cantidad de drogadictos o alcohólicos que hoy integran las legiones de los desocupados, así como la de los estudiantes que no ven ningún futuro a su alcance. Y no señala el aumento progresivo de la delincuencia a niveles tan altos, que ya nadie siente seguridad ni aún dentro de su hogar.

Millones de personas viven en un encierro literal, premunidos de armas y cercos perimetrales de alarma, que los delincuentes sobrepasan, quedándose con las armas y las pertenencias de muchos hogares.

Para qué hablar de la salud, porque ella está cada vez más deteriorada y los planes para paliar el problema se entrecruzan, sin llegar a nada efectivo que solucione este verdadero drama que viven los chilenos hoy en día.

De igual modo, el Censo no puede hablar de la magnitud de los escándalos de la Concertación, que rebasan todas las expectativas que pudiesen haber tenido los peores opositores a ellos, porque incluso ha podido despertar la capacidad de asombro de los chilenos, capacidad que creíamos perdida.

Entre todas ellas, la penúltima, que se refiere al simple robo del que mete la mano en el cajón de que hemos hablado anteriormente, y que es el robo de más de ciento treinta millones de dólares –hasta el momento- y que representa la no menos escalofriante cifra de noventa y siete mil quinientos millones de pesos, que está muy lejano de los "veinte mil dólares" de que hablaba Lagos y del precio de cualquier jarrón aunque sea de la dinastía "ming".

Responsable de este desfalco, es el directorio de la CORFO, por lo cual, la oposición ha hecho como un saludo a la bandera, una acusación constitucional contra el Presidente de esa institución, a sabiendas que no va a llegar a ningún destino, porque la Concertación sigue teniendo mayoría en la Cámara de Diputados.

Creemos que por eso las acusaciones no se extendieron a todos los directores del Consejo, tal como lo señala la ley, ya que todos ellos son responsables de la marcha ejecutiva de la empresa, situación que además involucra altísimas dietas, como es el caso de la señora Soledad Alvear, Ministra de Relaciones Exteriores, que cobra mensualmente la no despreciable suma de dos millones cuatrocientos ochenta y cuatro mil pesos , suma que perciben tanto el Ministro de Economía, como los demás directores.

Durante los diez primeros años de la Concertación, los socialistas marxistas, pepedeístas, y DC, se desgañitaban para que el Gobierno Militar aceptara las responsabilidades políticas que le cabían en cada una de las actuaciones de sus representantes, lo cual en muchas ocasiones el General Pinochet, así como el  Almirante  Merino o el General Mendoza, o el General Gordon y muchos otros, han declarado que fueron responsables de sus acciones y se atenían a lo que la ley determinara en cada caso. Nunca se escondieron detrás de sus subalternos, y el mejor ejemplo lo dio en su oportunidad el General Mendoza, que aceptó la responsabilidad política de un crimen infame y presentó su renuncia como Director General de Carabineros.

Nada de esto puede apreciarse hoy en día, cuando los verdaderos responsables se esconden tras sus representantes. No hay que olvidar esto, chilenos. Por esta razón hablamos de un gobierno inerte frente al término de la ley de inercia dejada por el Gobierno Militar, respecto al progreso y verdadero avance de nuestra patria, hoy sacudida por una ola de corrupción y retrocesos que nos llevan derecho a la ley de la selva.

Y la última, por el momento, es el gravísimo caso de corrupción que se ha denunciado en contra de las autoridades de CODELCO, donde a través de acuerdos entre las empresas contratistas, se repartían todos los proyectos con recargos del diez por ciento para repartirlo entre las empresas y los ejecutivos de la minera, con cifras que verdaderamente van a producir muchos más escalofríos que lo ocurrido en CORFO.

Mientras tanto, al señor Lagos parece no obedecerle nadie, porque hasta su más íntimo amigo, nombrado por él Embajador en Ginebra, votó en contra de la orden presidencial, porque según él votó "en conciencia".

Una pregunta surge al respecto: ¿Está consciente el señor Lagos de qué tienen en su conciencia los servidores de su gobierno? Porque al parecer, la gente no tiene conciencia de lo que el gobierno realmente busca en su condición de inmovilidad que muestra en estos instantes.

 

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