Consultada mucha gente de nuestro pueblo acerca de lo que significa un "royalty", la mayoría sólo recordó los polvos "royal", pero ninguno pudo entender el verdadero
significado de esta palabra que está en otro idioma, y que el gobierno trataría de aplicar en nuestro país.Muchos pensaron que algo oscuro, muy oscuro se escondía en esa palabra que no
conocían, pero cuando se les explicaba que en una de sus acepciones, ella significaba "derechos de autor", comenzaron a entender que en realidad se le estaba tratando de
cobrar derechos de autor a los autores del despojo de nuestros recursos no renovables, autores que curiosamente son los propios funcionarios del Estado, que tienen a su cargo la extracción del cobre y otras yerbas en los grandes yacimientos
controlados por Codelco.
Se sabe que estos recursos no renovables, no son renovables, y esta verdad de Perogrullo parece muy difícil de ser digerida por nuestro pueblo.
Cada tonelada de mineral que se extrae de las entrañas de nuestro suelo, desaparece para siempre. Así no más. Y llegará, tarde o temprano, el momento en que nada de eso
quede y serán las próximas generaciones las que tendrán que absorber una realidad que se considerará nefasta.
¿Qué se hace en resguardo de esas futuras generaciones que no van a tener ni cobre?
Entenderíamos el "derecho de autor", si esos derechos fueran un fondo que año tras año se acumulara en beneficio de los que nos van a suceder en los próximos decenios
o centurias, pero no se comprende que esos fondos sean sólo para darle mayores oportunidades de mejoras para el gobierno de turno, sin dejar nada para más adelante,
como ha ocurrido hasta el día de hoy con todo el mineral que ha salido y que ha dejado de existir para nosotros.
Pero lo cierto es que el tema del "royalty" del gobierno del señor Lagos, es sólo un
pretexto para hacerle creer al país que la derecha política se opone a su aplicación, porque está coludida con los empresarios que manejan la gran minería, situación un
tanto absurda, porque la mayor empresa la maneja el gobierno, pero lo cierto es que ese royalty altera las reglas del juego para los inversionistas extranjeros, que poco a
poco se han ido retirando de nuestro país, incluyendo a los propios empresarios chilenos, ya que el afán socialista de los Lagos y compañía nunca los abandona, tal como el desodorante.
Por otra parte, cuando ayer decíamos que el comunismo era intrínsecamente perverso, el tiempo nos ha dado la razón, no sólo por los millones y millones de muertos que han
ido dejando en toda la humanidad, sino que en la perversión de las masas que ha llegado a extremos nunca antes conocido, que bien puede reflejarse en el atentado al
Papa, hace ya algunas décadas y en este asesinato en el púlpito de nuestra Catedral, con claros signos satánicos que han estremecido al país. Agreguemos a ello, la toma
de rehenes en Costa Rica y el asesinato del Cónsul y el Primer Secretario de la Embajada, además de una funcionaria que colaboraba por el centenario de Neruda, y
vemos que el horror que todo ello genera, muestra lo perverso que estamos viviendo y donde no tenemos ya capacidad suficiente para mostrar nuestro asombro y dolor por lo ocurrido.
Ahora bien, dentro de esta bolsa de gatos en que estamos hoy en día en nuestro país, donde sólo se escuchan maullidos de dolor, rabia e indignación, en un mes que promete
muchas riñas en los tejados, surge el interrogante acerca de dineros que tendría o habría tenido el ex Presidente de la República, don Augusto Pinochet Ugarte, con un
juzgamiento instantáneo por medio de la prensa, sin esperar siquiera 24 horas para conocer otra versión que la dada inicialmente.
Frente a ello, cabe la posibilidad de una explicación coherente y satisfactoria para la
justicia, pero ya la prensa prejuzgó y "el delito se cometió".
No importa entonces el resultado, como tampoco importa que se haya descubierto el montaje armado contra los senadores de la U.D.I., porque ellos también fueron
juzgados por los medios y "condenados".
Poco se puede hacer, por no decir nada, frente a este tipo de campañas perniciosas, que son dirigidas por el marxismo con las fórmulas gramscianas para tomar el poder y
que los pueblos recogen como verdades absolutas en su gran mayoría.
Hagamos un breve examen de lo ocurrido en los últimos treinta y un años: Hubo un
gobierno cívico-militar que duró diecisiete años y que tuvo que entregarle el poder a sus peores enemigos, aquellos que habían repetido hasta el cansancio que no existiría
perdón ni olvido, cosa que han cumplido hasta las últimas consecuencias.
En el ínter tanto, fallecieron tres de los cuatro miembros de la Junta que tomó el poder el 11 de Septiembre de 1973.
A ninguno de ellos, ¡jamás! se les acusó de fraude o enriquecimiento ilícito, y han pasado a la historia como verdaderos héroes de la lucha mundial contra el comunismo,
De igual modo, cientos de funcionarios del Gobierno de la Junta y del General Pinochet conformaron un poder ejecutivo sólido y transparente, que supo sacar al país del caos
en que lo había envuelto el socialismo marxista, y a nadie se acusó de actos impropios respecto a los dineros del Estado.
Miles de personas colaboraron para hacer de Chile una gran nación, como ha sido reconocida por el mundo entero.
En cambio, desde hace ya catorce años, una secuela de fraudes, robos, escándalos, coimas, estafas y corrupciones nunca antes conocida en nuestra historia, se han producido, año tras año, mes tras mes, día tras día.
Centenares de funcionarios designados por los Presidentes de la Concertación han sido investigados y procesados. Muchos de ellos todavía en ciernes.
Se ha dicho como excusa, que por pasar diez y siete años de flacura, debían tener
otros diez y siete de holgura. Y para eso estaban los bienes del Estado. Y a ellos recurrieron, sin importarles lo que pudieran pensar o hacer sus opositores, porque tenían la suma del poder en sus manos.
Lo cierto, lo único cierto es que han sido los miembros de la Concertación los que han participado, por acción u omisión en toda clase de delitos. Y son ellos los que se sienten dueños del poder y de los destinos del pueblo.
Pero los que hicieron el bien de sacar a Chile de su peor momento histórico, son hoy perseguidos y calumniados sin derecho a ser oídos, porque primero está la condena y
después, si aún la persona está viva, sigue el proceso. El resultado de la verdad nadie la conocerá en este país mientras la izquierda maneje el poder en la forma que lo hace hoy en día.
Sólo eso explica los maullidos que se sienten a todas horas en este mes de los gatos.