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Hermógenes Pérez de Arce
Su columna semanal en el diario EL MERCURIO
Ricardo I gobierna el futuro
Miércoles 30 de marzo del 2005
Ricardo I, con el futuro en el bolsillo, se repite en 2010, para luego ser seguido de Ricardo II
Chile es un país dinástico. Jarpa decía que el hijo de Eduardo I, Eduardo II, tenía dos grandes atributos para llegar a Presidente: su nombre y su apellido. Y, efectivamente, fue elegido por gran mayoría.
Ahora, Ricardo I ostenta niveles tan altos de popularidad (76 por ciento, según un sondeo), que ha fundado, presiento, otra dinastía. Tal grado de adhesión sólo
lo logran alcanzar gobernantes muy particulares. De hecho, que yo sepa, el único que lo supera en nuestra historia es Marmaduke Grove, quien en 1932, durante su República Socialista, bordeaba el ciento por ciento de apoyo. Las muchedumbres
recorrían las calles vivándolo. Les había prometido repartírselo todo y había comenzado por decretar la devolución sin pago de las cosas empeñadas en la
Caja de Crédito Prendario, mejor conocida como "la Tía Rica". Pero, claro, nada tan bueno es para siempre, y la República Socialista duró 12 días.
Ricardo II no es socialista como su padre, por suerte, sino liberal, y más
simpático que éste, quien, por lo demás, en el trato personal es menos soberbio que en la televisión. Pero su hijo es más tolerante, como todo liberal, y cuando
viene a almorzar a "El Mercurio" me convidan; en cambio, cuando viene el padre, no.
Pero el éxito de popularidad ha tornado a Ricardo I cada vez más categórico, y
ahora no sólo está gobernando el presente, sino el futuro. El otro día aseguró, enfático, que no habría cortes de luz con motivo de las restricciones del gas argentino. Pero él y la Concertación sólo pueden controlar completamente el hoy
y el ayer (de hecho, ya han reescrito el pasado por completo), y no pudieron evitar que la luz se cortara poco rato después, generándole a Ricardo I -para emplear su lenguaje- otro gran "condoro".
El Centro de Despacho Económico de Carga, que es un ente privado y apolítico (por cuyo motivo dice espontáneamente la verdad), encargado de regular las relaciones de las generadoras con las distribuidoras eléctricas, emitió un
comunicado explicando que el corte se había debido a una falla técnica y a la falta de respaldo suficiente, debido a que la central San Isidro se había quedado sin gas.
La palabra "gas" enfureció a Ricardo I y llamó a su ministro Rodríguez Grossi, quien le había garantizado que no se cortaría la luz por falta de gas, y le dijo que
su cuello estaba en la línea de corte. Si su cabeza hubiera caído, habría sido lamentable, porque es uno de los buenos ministros de este gobierno, de esos que Lavín puede querer aprovechar en el suyo, ahora que todo se pone transversal.
Entonces el ministro consiguió a toda prisa que el Centro de Despacho cambiara el comunicado, suprimiendo la referencia a la falta de gas. El organismo técnico
obedeció y faltó disciplinadamente a la verdad, emitiendo otro comunicado sin la palabra "gas". Ricardo I quedó satisfecho, y cuando llegaron los periodistas a
preguntarle por este nuevo "condoro", les señaló, triunfante: "Lean el comunicado del CDEC".
Había logrado gobernar el futuro. No se puede cortar la luz por falta de gas, y si
eso pasa, "peor para los hechos", como decía su mentor Lenin, cuando sus opiniones chocaban con la realidad. Fue una situación evocadora de esas famosas fotos de la era soviética, cuando alguno de la camarilla gobernante era
defenestrado y no sólo desaparecía de las fotografías posteriores, sino también de las anteriores.
Ricardo I, con el futuro en el bolsillo, se repite en 2010, para luego ser seguido de
Ricardo II, lo que, les aseguro, en caso alguno será peor.
Recursos para FF.AA.
El Mercurio, 20 de marzo del 2005
La precandidata DC a la Presidencia de la República, Soledad Alvear, ha declarado que sería un proyecto de su eventual gobierno la reformulación de la Ley
Reservada del Cobre, que entrega recursos a las Fuerzas Armadas para su equipamiento bélico.
Podrá sostenerse que, con la redacción actual de dicha ley, el sistema de asignar
recursos para ese efecto es técnicamente desafortunado, injusto o excesivo. Es ése un asunto opinable, pero permanece el hecho de que esa normativa, de modo más o menos aceptable, ha satisfecho una finalidad insoslayable del país, cual es
entregar a las instituciones de la defensa nacional los dineros necesarios para estar, a lo menos, mínimamente equipadas para cumplir su misión fundamental y permanente de garantizar la integridad del territorio nacional y servir a los
intereses vitales de la nación.
Sus críticos objetan que tales recursos deberían entregarse por la vía del Presupuesto de la Nación, lo cual tiene una obvia justificación teórica, pero un
inconveniente práctico serio: ese instrumento tiene una vigencia anual; en cambio, en su mayoría, los equipos de las Fuerzas Armadas -tanques, buques, aviones y similares- tienen plazos de adquisición que superan al año calendario,
por lo que es necesario recurrir a su financiamiento por vías especiales.
La actual Ley del Cobre se origina en la llamada Ley de Cruceros, impulsada por la
Armada Nacional en 1938. En casi 70 años de vigencia, ha probado ser útil. De no existir, algún otro texto semejante habría debido cumplir esa función. Pero los temas de defensa no ocupan un lugar relevante en las prioridades de muchos
políticos, pues otras materias, a su juicio, les reditúan mayores beneficios electorales -mientras no se precipite alguna crisis que ponga en riesgo a todo el país-. Precisamente esa razón movió al almirante Merino, en 1976, a promover los
actuales términos de esta ley.
Siendo así, tiene razón el comandante en Jefe del Ejército, general Cheyre, al señalar, hace poco, que no desea que se arrastre a su institución a los vaivenes
de una campaña política. Es legítima la opinión de la precandidata Alvear, pero la prudencia aconsejaría no introducir en una campaña electoral temas en los que
los afectados -las Fuerzas Armadas- están obligados a mantener silencio, para no aparecer proclives a una u otra corriente partidista.
16 Años de mal gobierno
Diario El Labrador (www.diariolabrador.cl)
Por intermedio de una grosera estrategia comunicacional y de marketing político, el gobierno está buscando instalar en la sociedad la idea de que Chile prácticamente es el paraíso terrenal.
Sí, es cierto, estamos bien. En nuestro país ninguna región está haciendo consultas ciudadanas con el objeto de ser una nación independiente, como sí ocurre en Bolivia con Santa Cruz. En nuestro país el presidente no se cree la
reencarnación de ningún héroe patrio, como sí ocurre en Venezuela, donde su presidente cree ser la reencarnación de Simón Bolívar. En fin, midiéndonos con la mayoría de los países latinoamericanos por supuesto que estamos bien.
El punto está en que, en materia de igualdad de oportunidades, donde la Concertación ha concentrado sus esfuerzos en estos 16 años que lleva gobernando el país, lo ha hecho muy mal.
Problemas urgentes y que aún no tienen solución son el desempleo, la delincuencia, la calidad de la educación y la salud y las oportunidades para el emprendimiento.
Sobre estos temas el gobierno no ha avanzado y, muy por el contrario, solo ha generado falsas expectativas a través de medidas de parche que demuestran una impresentable falta de profundidad al momento de abordarlos.
Por ejemplo, es en la generación de puestos de trabajo donde la Concertación ha mostrado su mayor debilidad. El año pasado la tasa de desempleo creció a un 8,8%, lo que significa 29.253 cesantes más que el año 2003.
Por otra parte, hoy en día la educación y la salud enfrentan graves problemas en cuanto a la enorme diferencia que existe entre el sector público y el privado, respecto a la calidad del servicio que prestan.
En materia educacional, el proceso de evaluación docente no ha mejorado, aún cuando hay conciencia que, en gran medida, de este proceso depende la calidad de la educación que reciben nuestros niños. Por otro lado, siguen los pobres
resultados en la prueba Simce, aún cuando los alumnos evaluados contaban con conocimientos enseñados según el curriculo nuevo y algunos ya estaban incorporados en la Jornada Escolar Completa.
En salud, por su parte, la atención primaria no ha logrado imponerse como elemento de contención para la salud de mayor complejidad (las colas se mantienen sin mayores novedades a pesar de la "gestión" de Michelle Bachelet).
Por otro lado, el gobierno no ha disminuido la burocracia estatal que inhibe la iniciativa privada y que nos tiene ubicados en los últimos lugares del ranking
internacional que evalúa las facilidades que los países dan a los particulares para crear y desarrollar proyectos de inversión.
En definitiva, si bien el gobierno del presidente Lagos ha cumplido con lo
elemental que se espera de cualquier administración, la incapacidad de dar soluciones a los problemas más importantes de la gente impiden sostener que Chile está bien, no permiten decir que lo que tenemos es lo máximo a lo que
podemos aspirar.
Nuestros recursos y capacidades, administrados eficaz y honestamente, pueden y deben rendir más, especialmente por la clase media, que se saca la mugre todo
el año para tener una vida digna. Clase media a la que, tal como reconoció el presidente de la DC, la Concertación ha abandonado en estos 16 años de gobierno, de mal gobierno.
¿Alfombra roja para K?
Por Hernán Felipe Errázuriz
El Mercurio, sábado 19 de marzo del 2005
Una diplomacia mediática evade la controversia, para dar la apariencia de buenas relaciones vecinales.
Contento y no avergonzado se vio al Presidente Kirchner en su visita de Estado. ¿Y cómo no? Una favorable escenografía para el gobernante que, con descortesía
, suspendió dos visitas anteriores y, con sorprendente coincidencia, expulsó al prófugo Paul Schaefer, residente ilegal en Buenos Aires por varios años. Entretanto, continuaría en Argentina, sin encarar nuestra justicia, otro prófugo y
residente ilegal, detenido hace varios meses, por su participación en el asesinato del senador Jaime Guzmán Errázuriz y el secuestro del hijo del director de este diario.
En el aeropuerto, recibió a K el ministro del Interior, candidato compartido para la secretaría general de la OEA, y no el ministro Walker. Así, el gobierno chileno
evitó que le diera la bienvenida el canciller chileno, y K le negara el saludo, molesto por sus columnas. Es que K no deja pasar una, y su cónyuge tampoco;
ella fue clara al decir "Argentina no ha transgredido el protocolo energético". En cambio, nuestras autoridades dejan pasar todas, aunque el país experimente
inseguridad y mayores costos por los cortes de gas ordenados por el visitante. Alfombra roja, obsequios, banquetes. "¡Tremendo agrado por recibirte a ti, amigo
Néstor!", dijo el Presidente Lagos en su recepción oficial. Ya el domingo, en entrevista en "La Nación" de Buenos Aires, había señalado "que la relación se
gasifica por la oposición (chilena)". Más adelante, nuestras autoridades volvieron a coincidir con las argentinas, legitimando la tesis de que seríamos la válvula de
ajuste en el suministro de gas, negándose a recurrir al tribunal contemplado en el Protocolo Gasífero.
Simultáneamente, amedrentados empresarios chilenos con negocios en Argentina
se reunieron con K. Ellos saben que a él le gusta golpear la mesa: recientemente instó a boicotear a las petroleras Shell y Esso por haber aumentado los precios en dos por ciento. Con razón, los inversionistas declararon a la salida de la
reunión que tenían "total confianza" en el gobernante. Más les valía.
No se trata de caer en las mismas conductas de enseñoramiento del visitante ni,
menos, de ofender a un pueblo vecino. Pero sí corresponde actuar con claridad ante un gobernante que nos está agraviando y representar con firmeza la transgresión de compromisos internacionales e intereses nacionales. La
obsequiosa recepción al Presidente Kirchner no ha resuelto problemas bilaterales relevantes; persiste la falta de demarcación en la sección B en el Campo de Hielo Sur; no se abordó el uso de recursos hídricos compartidos; permanece el
retroceso en la integración energética; las controversias comerciales son las mismas. Una diplomacia mediática evade la controversia, para dar la apariencia de buenas relaciones vecinales. La alfombra ofrecida a K debió haber sido gris y
no roja.
El legado de la Concertación
Editorial de La Trinchera (www.trinchera.cl)
Por Jorge Arturo Prat
A fin de año tendremos elecciones. Sea que el país pueda beneficiarse de la alternancia en el poder o deba tolerar una suerte de PRI mexicano con la
eternización de la Concertación en el gobierno, hay cosas que pasarán a la historia como el legado de este conglomerado.
Quedará en la memoria de unos pocos que se informan y no olvidan, la orgía de
corrupción, coimas, latrocinios, sobresueldos, comisiones y sobornos utilizados a destajo por quienes ya han usufructuado del poder por 15 años.
El "desmalezamiento" de la Refinería de Concón, los más de cuatro mil millones de
pesos desparecidos en ESVAL, las indemnizaciones millonarias de ENAP, el negociado de las "Aulas Tecnológicas" españolas, el ocultamiento del desastre del Estero Minte, el escándalo multimillonario del caso MOP-GATE, el disimulo de
responsabilidades, ineficiencias y coimas en el asunto de la construcción, primero, y de la reparación, después, del puente sobre el río Loncomilla, los desaciertos
a destajo en la gestión del Ministerio de Educación, las filtraciones de las pruebas PSU, el tonel sin fondo que ha significado el quintuplicar los fondos para la salud
sin resultado ninguno –excepto repartir píldoras abortivas–, el paraíso de los delincuentes que obligan a los ciudadanos honrados a permanecer encerrados enrejados en sus casas, la zozobra permanente de los agricultores sureños
indefensos ante los ataques de activistas disfrazados de indígenas, etc., etc., etc., incontables y demasiados etcéteras.
Pero lo recién descrito es menos importante que la descomposición moral que ha
significado el hacer tabla rasa del imperio de la ley.
Hoy la justicia no es tal: es venganza, es revanchismo, es prevaricación. Los Tribunales evitan aplicar las leyes vigentes, e inventan figuras irracionales, como
el "secuestro permanente", para dar en el gusto a gobernantes y a las ansias de desquite de muchos que no se lo merecen. Sí hay quienes merecen justicia, pero esos callan y no hacen escándalo ni cobran indemnizaciones.
Renunciando a su deber de gobernantes –promover la unidad nacional, buscar la reconciliación y la paz interna, cerrar un capítulo y dar por cumplida la "transición"– hemos visto a Presidentes de la República influir en el accionar de
los Tribunales de Justicia para, en una actitud antinacional, mantener vivos el odio y el espíritu de revancha y venganza.
Y hemos visto también a esos Tribunales agachar la cerviz y sumarse a la orgía
de venganza y persecución. Para ello, se elaboran las más peregrinas teorías jurídicas –hay jueces especializados en ello– y se llega al extremo, como lo hemos
visto en estos días, de procesar a ex-ministros del Gobierno Militar a quienes se les exige "probar" que no sabían algo; o de procesar a ex-uniformados por "torturar" a detenidos interrogados. Frente a ello, agarrar, agarrar, denunciar,
denunciar, que nada se podrá probar, pero igual se podrá cobrar...
Hermoso y patriótico legado de la Concertación. A lo mejor vale la pena reelegirla en diciembre...
El Editor, Marzo-Abril 2005
General (R) Jorge Ballerino habla por primera vez sobre el caso Riggs: "Pinochet tenía que asegurar su futuro".
El Mercurio, domingo 13 de marzo del 2005
El más importante asesor del ex gobernante (a quien dice querer "como un padre"), responde sobre platas y gastos reservados, materias sobre
las cuales lo interrogó el juez Sergio Muñoz. Revela que actualmente atraviesa por difíciles momentos, ya que desde hace dos años "no he podido encontrar trabajo".
Desplazándose con dificultad por las alfombras de su departamento debido a un accidente que le dañó la columna cuando era capitán y a un poco aconsejable
sobrepeso, el general (r) Jorge Ballerino lamenta que su jubilación no le alcance para atender a Guadalupe, su esposa, a quien le aquejan varias enfermedades.
A sus 66 años, el ex jefe del comité asesor de Pinochet, de la Casa Militar de La Moneda y su último ministro secretario general de la Presidencia, soporta días
inconfortables. Al final de su curriculum anotó: "jugador de golf y cesante".
Por doquier, el hermoso departamento en el barrio El Golf recuerda épocas
mejores. En álbumes y fotos colgadas: Pinochet en el matrimonio de sus dos hijos; Ballerino condecorado por él; los tres sonrientes con la señora Lucía; de visita en Roma, el Papa poniéndole una mano en la cabeza, justo en el lugar
donde aparecería en 1993 un tumor benigno que quizás le costó la jefatura del Ejército.
Si bien fue ayudante de los tres comandantes en jefe anteriores (Sergio Castillo
Aránguiz, René Schneider y Carlos Prats), el período más importante de la carrera de Ballerino fue con Pinochet. Ya en 1972, por orden de éste, preparó en la Academia de Guerra un plan de acción del Ejército para arrebatar el poder a la UP
, diseño que se cumpliría totalmente.
Descubierto por Pinochet como su oficial de mayor habilidad política, fue sobre todo su negociador. Entre cientos de actuaciones, desplegó sus aptitudes en la
entrega del poder a los civiles y también para doblarles la mano a éstos en el movimiento militar llamado "boinazo".
"¡Lo quiero como a un padre!"
No obstante, no le atrae escribir sus memorias: "Tengo mucho que contar, pero también mucho que no se puede. No quiero levantar más odios, nuevas discusiones y acusaciones, y no tengo interés que gente que está viva se sienta
afectada, de cualquier lado que sea".
Dice que su padre, que llegó hasta coronel de Caballería, no ascendió a general por problemas políticos. Y sospecha que lo mismo le pudo haber pasado a él.
-¿Por qué presentó su retiro?
-Porque no acepté una decisión que todavía no sé si fue del Presidente Aylwin o del propio general Pinochet: que se impidiera mi nombramiento en la
Vicecomandancia en Jefe o a la jefatura de Estado Mayor por la vía de poner allí a dos generales de menor antigüedad.
-¿A qué lo atribuye?
-Si vino del gobierno, fue por razones políticas debido a mi cercanía con el
general Pinochet. Si vino del Comandante en Jefe, seguramente por razones de salud: entonces, en 1993, me operé en EE.UU. del tumor cerebral, y quizás cuál fue la falsa información que recibió, o cuáles fueron las presiones. Desde EE.UU.
le renuncié por oficio.
-¿Aspiraba a ser Comandante en Jefe?
-Todo militar siempre quiere llegar a lo máximo para el cumplimiento de todos sus objetivos. Pero cuando existen principios, se pospone cualquier otra cosa.
Cuando regresé a Santiago me encontré con que el general Pinochet no había querido elevar mi petición. Fui a hablar con él y le dije que mi renuncia era indeclinable y la aceptó diciendo: "Jorge, para mí es una pérdida enorme".
-¿Cuán ligado se siente a él?
-¡Lo quiero como a un padre! Perdí al mío muy temprano, cuando era cadete de 13 años, y mi respeto, mi cariño y mi lealtad fueron y son enormes. Y a su vez su
trato y cariño fue como de padre. Es un gran hombre. La historia le reconocerá alguna vez que fue el reconstructor de Chile. De lo que se dice ahora de él no hay nada comprobado. Lo otro sí es concreto.
-¿Sigue pinochetista a pesar de todo?
-A pesar de todo, ciento por ciento.
-¿No se le cayó Pinochet con los nuevos antecedentes sobre cuerpos lanzados al mar y torturas?
-No, porque sigo convencido de que no son cosas suyas. Hay que echarles la culpa a quienes lo hicieron. No voy a dar ningún nombre... Ahora es muy fácil criticar. Me acuerdo que en 1973 cuántos amigos civiles míos me decían: cómo
dejaron tanto comunista vivo.
-¿Ni siquiera se le cayó por el episodio del Banco Riggs?
-No, ni siquiera por eso. Lo tomé más bien como una forma que trató para asegurar un futuro que se veía incierto para él y su familia.
-¿Cómo explica su fortuna?
-No podría decirlo porque no tengo antecedentes de sus propiedades, acciones, viáticos y sueldos.
-¿Por qué lo llamó a declarar el juez Muñoz, quien investiga el caso Riggs?
-Hizo preguntas muy generales sobre mi conocimiento del general Pinochet y sobre mis actuaciones como jefe de la misión militar en España, de la Casa Militar y como ministro.
-¿Manejó gastos reservados en la Casa Militar?
-Tenía fondos reservados, muy pequeños, pero los tenía. No me acuerdo de la cantidad, pero eran ínfimos. La Casa Militar fue una verdadera unidad castrense, conformada por mí, un ayudante, dos asesores y los órganos ejecutivos que
estaban bajo mi responsabilidad: las direcciones administrativas y de finanzas, la guardia de palacio y la unidad militar que protegía al general.
-También declaró el general (r) Guillermo Garín, ex jefe de la Casa Militar.
-No sé por qué lo llamó a él. No quiero ser despectivo, sino al revés: siempre Garín recibió lo que yo dejaba; estuvo de edecán, jefe de la Casa Militar, jefe de la misión militar en España...
-Es que entre los números de cuentas bancarias encontradas en el Riggs apareció el de la Casa Militar...
-No lo sabía y es muy difícil que así haya sido. Porque la Casa Militar no podía tener cuentas en el extranjero.
-Sin embargo, las FF.AA. chilenas sí tenían cuentas en el Riggs.
-Indudablemente, las podían tener, como cualquier persona. Cuándo uno tiene relación con el Riggs: cuando sale al extranjero, cuando a través de él se pagan
los sueldos, y uno trata de ahorrar para la compra de un auto y después para la casa definitiva en Chile. Ahora, que militares pudieran hacerlo es difícil porque es muy complicado con nuestros bajos sueldos.
-¿Tuvo cuenta en el Riggs?
-Tuve dos: cuando salí como observador de la ONU al Medio Oriente y como jefe de la misión militar en España durante tres años. Me pagaban a través del Riggs. Muchos dejaban sus ahorros allí.
-Militares cercanos a Pinochet habrían transferido fondos desde sus cuentas corrientes a las que éste poseía en el Riggs para hacerles ganar más intereses.
-Lo niego en forma terminante, por lo menos en lo que respecta a mí.
-Muñoz investiga si se usaron dineros fiscales para esas cuentas.
-(impaciente) Bueno, pregúntele al juez Muñoz. No le puedo repetir nada del interrogatorio.
-¿Le molestó la búsqueda de Muñoz?
-En absoluto. Cumple su obligación.
-¿Por qué Muñoz ha analizado su cuenta personal en el Banco Atlántico?
-No tengo la menor idea. El banco español Atlántico sacaba mis dólares del Riggs
y los depositaba en pesetas en mi cuenta en Madrid para que pudiera vivir allí durante mi estada.
-¿Aprueba que Pinochet haya repartido dinero dentro de su familia?
-Es en cierto modo comprensible, porque estaba en un puesto en que tenía que pensar en que podía terminar en una situación complicada. Por lo tanto, tenía que asegurar su futuro y de su familia, en el sentido de que quizás tenía que irse
del país...
-¿Conoció a Oscar Aitken, el ex albacea de Pinochet?
-Sí, pero muy poco.
-El aceptó la posibilidad de que Pinochet ahorró 15 millones de dólares...
-(molesto) No podría sacar ninguna conclusión sobre esa cifra porque no tengo la más mínima idea.
-¿Nunca tuvo idea?
-¡Nunca, nunca! Es una persona tremendamente honesta, sin gustos que
significaran botar dinero. Su vida era su familia, su gran entretención era leer e ir a Chile Films para ver películas. Yo lo acompañaba.
-Tiene una opinión idealizada de Pinochet.
-¡No, es la realidad! Es lo que yo viví con él durante 17 años. No sé si lo de ahora es inventado, pero lo que yo puedo decir es que conmigo su vida fue muy diferente a la de tener una gran fortuna. Trabajaba para el país de sol a sombra:
todos los días de 6 de la mañana a 11 de la noche.
GENERAL CESANTE:
"Ya ni siquiera vamos al teatro"
"Todo lo que significa haber trabajado con el general Pinochet me libera de sentir
culpa o pesar por estar perjudicado", plantea el general Ballerino al repasar sus 17 años con el ex comandante en jefe.
-¿En qué se siente perjudicado?
-Por ejemplo, estoy sin trabajo. En 1993, rápidamente recibí ofertas y trabajé hasta hace dos años en directorios y asesorías. Y de repente se terminaron y no he podido encontrar trabajo.
-¿Recibió explicaciones?
-Nada. Y yo no iba a pedir explicaciones ni menos rogar. Por lo tanto, simplemente me fui no más.
-¿Le alcanza su sueldo de general?
-Voy a llamar a mi señora para que le diga... Nos tenemos que sacrificar. Ya ni
siquiera vamos al teatro; nos gustaba ir a comer de vez en cuando, como una pareja normal. Después de 40 años de actividad y de sacrificio en el Ejército, uno
espera algo diferente. Es el "pago de Chile", para mí y el general Pinochet.
RECUERDOS DE 50 AÑOS:
"Nunca entendí por qué se mató a Prats"
"Como oficial de órdenes del general René Schneider, me correspondía ir en su auto cuando le dispararon", recuerda Ballerino, "pero ese día me autorizó para ir a
clases para prepararme para la Academia de Guerra. Dentro de los turnos que tuve en el Hospital Militar me tocó estar a su lado cuando murió".
-También fui ayudante del general Carlos Prats. Contra todo lo que se dice, fue
un honor trabajar con él. Creo, sí, que se equivocó en la apreciación del momento y en lo que tenía que haber hecho.
-¿Por qué comentó en 1997 que su muerte fue "una equivocación"?
-Nunca entendí por qué se lo mató. No tenía seguidores para pensarse que formaría un Ejército paralelo. Quien preparó su asesinato se equivocó.
-¿Pinochet era incapaz de ello?
-No es que lo crea incapaz, pero estimaba mucho al general Prats y siempre se preocupó de su persona. Caen en error quienes insisten en que fue él.
-Usted habría hecho creer al ex ministro del Interior Enrique Krauss que Pinochet
llegaría demasiado lejos en el caso de los "pinocheques"...
-El problema es otro. Los "pinocheques", como lo llaman ustedes, hizo estallar
algo más profundo y delicado: los problemas que vivía el Ejército, en especial con la paralización de ascensos, manejo de fondos, sumarios, compras, ventas. La situación era grave, porque con el Ejército no se puede jugar. Porque cuando
llega a actuar, va con todo.
-¿Es decir, era cierta la amenaza de que iban a salir a tomarse el poder?
-Se solucionaron casi todos los problemas; no sé lo que habría pasado.
-¿Y en el caso peor?
-Hubiésemos dado un paso más allá y así, hasta lograr lo que se tenía que lograr para seguir funcionando.
-Estando tan cerca de Pinochet, ¿se enteró de los desaparecidos?
-Nunca. Sencillamente no sabíamos.
-Pero usted era militar...
-¡Qué tiene que ver que fuera militar! ¿O cree que andaba en la noche en el río Mapocho viendo cadáveres? Lo que yo conocía era la información que llegaba de la Dirección de Inteligencia...
-¿No hay desaparecidos, torturados?
-¡No-lo-sé! No puedo decir que sé, porque de inmediato sacarían que el general Ballerino sabía y que es el colmo que no haya hecho absolutamente nada y que
por lo tanto hay que juzgarme. Lo que yo sabía y lo que hice es problema de otros, no de la opinión pública.
-¿La derecha ha acompañado a Pinochet en este momento crítico?
-Nadie lo ha hecho. Así es la historia.
-¿El general Cheyre ha logrado insertar al Ejército en la sociedad?
-Trató de mejorar una serie de aspectos negativos. Mi opinión es positiva.
Derecho chueco, light
Por Alvaro Bardón
El Mercurio, jueves 3 de marzo del 2005
¿Cómo no iban a conocer la evidencia de los millones de muertos de Stalin, Pol-Pot o Mao? ¿O los miles de muertos, encarcelados, exiliados o proscritos por Fidel?
Una ridiculez jurídica de miedo es la del secuestro permanente. Calcule el costo de mantener oculta -alimentación, vestuario, arriendo, salud, vigilancia- a una persona por 30 años. Tontera parecida a la de los sobresueldos brujos a los
gobernantes, que no tributan -salvo, claro está, que se trate del satán Pinochet-. O la otra, que no aplica a los militares el debido proceso, la amnistía o la prescripción. Es lo que Hermógenes denuncia y que casi ningún abogado discute,
aunque sólo fuera por dignidad profesional o algo de respeto por los chilenos y el derecho.
Pero ahora apareció otra idiotez peor: la de culpar a una persona porque, a partir
de su posición, "tenía que saber" que otros estaban cometiendo un delito. Así, un padre debiera responder por las faltas de su hijo, o porque su señora sale con
otro. El vendedor de un auto, porque el comprador puede atropellar a alguien, o el empresario por los crímenes de sus empleados: por algo los contrató. Es imposible que los jueces no supieran de las violaciones a los derechos humanos,
según la tesis de Juan Guzmán, quien también tendría que haberlo sabido.
Los comunistas y socialistas tenían que saber que sus aventuras de toma del poder conducen a muertos, heridos y violaciones de derechos humanos. Es lo que
muestra la historia y el método "científico" de análisis marxista que declaran practicar.
Salvador Allende, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet tenían que saber que la
revolución proletaria era de extrema violencia. ¿Cómo no iban a conocer la evidencia de los millones de muertos de Stalin, Pol-Pot o Mao? ¿O los miles de muertos, encarcelados, exiliados o proscritos por Fidel, incluidos homosexuales,
prostitutas y escritores? Y Allende tenía que saber lo peligroso que era Pinochet, a quien "preparó" para el golpe al nombrarlo Comandante en Jefe, cuando patrocinaba la "inminente" guerra civil.
Bueno, se trata de un chascarro sin importancia, al revés de este derecho -chueco, light- que se viene practicando "en democracia", con instituciones de
pacotilla. No olvide que una gran mayoría de chilenos estuvo por el golpe militar. Tenían que saber lo que significaba, al igual que los patrocinantes de la guerra
civil. ¡Todos presos y el último apaga la luz! Es cuestión de presumir, ¡y vamos procesando! De paso, se gastan millones arrebatados tributariamente a la gente y se debilita el Estado de Derecho, objetivo casi único de los marxistas,
fracasados en todo lo demás. Esta minoría, que mató en el siglo XX unos 100 millones de personas y que nunca ha creído en la democracia ni el derecho "burgués", está pauteando ahora a nuestros políticos, autoridades y jueces.
Por vigésimo cuarta vez: cuando hay enfrentamientos como los del 73, lo único sabio es el borrón y cuenta nueva, cosa que nuestros "estadistas con visión de
país y de futuro" no entienden, o se hacen los lesos. La "verdad" era distinta para los grupos en pugna, y la "justicia" no existe cuando se trata de diferencias
doctrinarias y fundamentalistas. Lo más que se puede hacer es indemnizar a los afectados. El punto final abre las puertas para que los arrepentidos cuenten su verdad y entreguen la información, algo imposible de lograr con costosas
comisiones e informes, sobre todo si son políticamente chuecos y pura formalidad, como nuestro derecho.
¡Cómo no va a existir un chileno inteligente, con ascendiente y pantalones, o un
abogado, quizás educado en el extranjero, que use el sentido común, al parecer ausente en buena parte de nuestro medio judicial! No así en el político, donde el tema se usa para ganar elecciones y dinero.
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