¿Cuál es la situación de la próxima elección presidencial?
Por Juan de Dios Carmona Peralta, ex-Senador
Si bien la candidatura de la Concertación no está determinada y la de los sectores extraparlamentarios tampoco, se está planteando como posibles definiciones
ante la contienda presidencial de Diciembre el resultado de unas encuestas que, a lo más, pueden estimarse como la aspiración de los preguntados en el momento, para que ciertas personas puedan ser consideradas como candidatos a la Presidencia de la República.
Utilizadas mediáticamente, tales encuestas están sirviendo para presionar con la idea de que la posible candidatura de Michelle Bachelet es "un sentimiento popular" significando, a la vez, que ella parte de abajo (el pueblo) hacia
la dirigencia política (arriba) transformándola en algo incontrarrestable. De definirse la candidatura de la Concertación en lo que se ha llamado "primarias abiertas" no se necesita ser mago para vaticinar que en este clima, y con la
utilización de dichas encuestas, la candidata del Partido Demócrata Cristiano, a pesar de sus méritos, va simplemente a un matadero sin resguardo alguno.
Por otra parte, la definición de la postulación demócrata cristiana y la
derrota de la posición del senador Adolfo Zaldívar permiten clarificar que, cualquiera que sea el resultado de la pugna Bachelet-Alvear, la conclusión será única y la misma: Habrá una candidata de la Concertación que representará
total y exclusivamente la continuidad de ésta como gobierno y régimen político. El "más de lo mismo" se profundizará e institucionalizará dejando nítido que el objetivo fundamental que se busca es la conservación del poder para la
Concertación.
El ejercicio del poder por los gobiernos concertacionistas, la adecuación de ellos al respeto a la institucionalidad constitucional a la antigua (como Barros Luco observando que "funcionen las instituciones") y a la
administración de las profundas reformas especialmente en el campo económico realizadas por el régimen militar y aprovechadas por la Concertación, hacen que ésta se sienta dueña del poder imponiendo que es lo "único que se puede hacer" y
en consecuencia, pasar a ser insustituible. Aún no estamos ante una amenaza como la de "yo o el caos" porque sería una exageración, pero sí al borde de que se proclame "nosotros o el vacío" para medir la presión del gobierno de la
Concertación para seguir en exclusivo en el poder.
Desde la caída del muro de Berlín y de los socialismos reales, y ante los hechos de la globalización y del mercado libre, ha nacido en los medios intelectuales y políticos de
izquierda y especialmente social demócratas europeos la idea que la post modernidad ha traídos dos resultados: el fin de los grandes proyectos políticos y la inoperancia de todo proceso revolucionario de izquierda.
La Concertación
está impregnada de esta idea, porque le sirve para elevar a la categoría de dogma su tesis de que si no es ella, Chile se torna ingobernable y se termina toda idea de progreso.
Determinada la candidata de la Concertación y a
sabiendas ya de lo que representará, habrá que confrontarla con los candidatos concretos y sus propuestas alternativas y sólo recién podrán tener alguna consideración para la próxima elección las encuestas que se realicen, si es que las
circunstancias en que se lleven a cabo lo permiten.
 |
|