Lucha Antisubversiva
Por Patricio Vildósola Formas
Recuerdo que en pleno Gobierno de las Fuerzas Armadas, año 1985, le consultaron al entonces Presidente de la República, ¿como debía compatibilizarse el respeto a los derechos humanos y la misión de derrotar a
la subversión? y su respuesta fue, más o menos así: "Una de las herramientas que utiliza el comunismo para el logro de sus propósitos es la subversión, la que es contraria a los derechos humanos. Garantizar el adecuado ejercicio
y la plena vigencia de los derechos humanos exige, entonces, derrotar a la subversión. Al detener su acción se está garantizando, a todos los miembros de la sociedad, la posibilidad de desarrollarse libre de amenazas y ataques contra su
persona, su familia, sus bienes y sus derechos".
Derrotar a la subversión se convierte, así, en una exigencia ética para la autoridad. El deber de ésta es garantizar la vigencia y el respeto a la ley. Si en ello no se actúa con decisión, se expone a la
comunidad al riesgo del desorden y la inseguridad. De ahí que la responsabilidad de quienes tienen el poder de aplicar las leyes es fundamental.
En cuanto al límite en la acción tendiente a terminar la actividad subversiva, hay que tener presente que en su actuar, la subversión no tiene más límites que los propios de la "moral" marxista y
que se reducen a la máxima de Lenin: "Es bueno lo que ayuda a la revolución, es malo lo que no ayuda a la revolución".
En cambio, para nosotros existen los límites morales, que surgen de nuestra formación cristiana, de nuestros valores y de nuestra herencia cultural.
Ahora, 20 años después de esta entrevista, me gustaría hacerle la misma pregunta al actual Presidente de la República. Sé que será difícil, porque los que ayer era combatientes hoy son renovados y
muchos de ellos están "ayudando" a Gobernar y aprovechando los conocimientos de su exilio, pero tengo confianza en una respuesta de un Mandatario, que es considerado en el exterior.
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