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Sábado 29 de octubre del 2005
¿Qué modelo?
El abogado Eugenio Lahera ha escrito un artículo de opinión aparecido en El Mercurio del jueves 27 bajo este mismo título en el que entre otras falsedades sostiene que bajo el gobierno militar (1973-1990)
el país tenía poca seguridad externa (casi enfrentó una o incluso dos guerras) y que habría faltado seguridad interna (casi nadie se sentía seguro). Dice también que la distribución del ingreso empeoró y que aumentó el desempleo.
Postula que muchos grupos de negocios eran más el resultado de privatizaciones mal hechas que del desarrollo orgánico de un capitalismo maduro.
En el ámbito social asegura que después de 1970 hubo que reformar la educación, la
salud, la justicia, la política de vivienda, y que sigue pendiente la reforma de la previsión.
Concluye en que había poco que imitar del modelo 1973-1990 y que en cambio lo moderno en Chile han sido los cambios introducidos en dicho
modelo, y que en la agenda de futuro hay más necesidad de seguir cambiándolo.
No deseo rehuir mi obligación de historiador y de ciudadano, de rebatir con toda claridad y el mayor énfasis tan insostenibles conceptos. En efecto,
Seguridad externa
El peligro de invasión por nuestros vecinos era real en 1973 y se debía principalmente al estado de abandono en que los gobiernos de Allende y de Frei Montalva tenían a nuestras Fuerzas Armadas, y además
a que en Perú había un gobierno pro soviético, en plena guerra fría. Sólo el enorme esfuerzo del gobierno militar chileno logró actualizar rápidamente nuestra capacidad disuasiva con la valiosa ayuda de países amigos como Sudáfrica e
Israel, que nos proveyeron armamento moderno y de superior eficacia. Por otra parte, el excelente manejo diplomático de la situación, especialmente ante S.S. el Papa Juan Pablo II, quien tan eficazmente medió ante la Argentina, permitió
evitar la Guerra, que habría sido horrenda.
Seguridad interna
Silencia Lahera que los atentados terroristas anteriores a la intervención militar, entre 1964 y 1973, ascendieron a 45.220, situación que constituyó uno de
los fundamentos de la civilidad para requerir dicha intervención. Durante el gobierno militar no era la ciudadanía común la que se sentía insegura, sino solamente los terroristas que con el apoyo material y de contingente entrenado en el
exterior por el marxismo internacional perseguían el derrocamiento del gobierno para interrumpir el calendario de retorno pacífico y estable, una vez restablecido el orden público, al estado de derecho quebrantado por el gobierno
socialista, y fueron desarticulados silenciosamente sin alarma pública. Hoy, bajo la apariencia de buscar verdad y justicia, y haciéndose las víctimas, están cobrando venganza y dinero.
Dichas acciones terroristas, por las que
debieron ser reprimidos -talvez con extrema dureza, como lamentablemente siempre conllevan estas operaciones- se desglosan como sigue: a) Tomas de fundos, instigadas y dirigidas por el MIR, el PC y el PS: 1.598; b) Tomas de empresas,
industrias, talleres y servicios: 34.000; c) Usurpaciones de casas y departamentos: 9.000; d) Asaltos a establecimientos educacionales: 156; e) Ataques a sedes o personajes de los partidos políticos opositores a la UP: 41; f)
Enfrentamientos y ataques a la policía y sus instalaciones: 54; g) Tomas y atentados contra periodistas y medios de comunicación: 23; h) Depósitos secretos o traslados de armamentos, municiones y explosivos: 50; i) Descubrimiento de
escuelas de guerrillas del MIR y del PS: 13; j) Ingresos ilegales de armamentos por compañías aéreas u otros medios: 17; k) Atentados con elementos explosivos o incendiarios: 57; l) Descubrimiento de planificación de atentados terroristas
marxistas: 8; m) Otros varios, entre los que se cuentan ataques y robos a hospitales, laboratorios, bancos; tomas de intendencias, gobernaciones, municipalidades, y ataques a tribunales de justicia, por el MIR, PS y PC; atentados a
organismos públicos y otros; enfrentamientos y ataques de extremistas a personal militar; atentados a vías de comunicación, vías férreas y caminos, a embajadas, consulados y organismos internacionales, a organismos particulares y personas,
secuestro de aviones por extremistas marxistas, etcétera: 1.801; lo que hace el total de 45.220.
Ingreso y desempleo
Si bien es cierto que poco alcanzó a avanzar el gobierno militar en el mejoramiento de la
distribución del ingreso después de recibir una economía colapsada, que tuvo que comenzar por reconstruir, no es menos cierto que alcanzó a entregar un nivel de desempleo muy inferior al que tiene el gobierno actual, el que por otra parte
no sólo no ha disminuido la brecha distributiva sino que la ha aumentado, como consecuencia de las contraproducentes modificaciones que la coalición política gobernante ha introducido al modelo, algunas de las cuales está tratando
actualmente de retirar. Modelo económico
El gran líder socialista democrático Felipe González, Presidente del Consejo de Ministros de España, reconoció públicamente que la obra económica del
gobierno militar permitió el despegue de Chile. De otra suerte no se explicaría que la inversión extranjera en nuestra economía ascendió durante el gobierno militar a un promedio de dos mil quinientos millones de dólares anuales, a pesar
de todos los bloqueos intentados por la izquierda mundial.
Otros capítulos
Razones de espacio me impiden entrar al análisis de todas las inconsistencias del artículo en comento, de modo que me contentaré con señalar
algunos hechos que son del dominio público, como por ejemplo que las reformas a que alude Lahera sólo han deteriorado los servicios respectivos, como la educación y la salud. En cuanto a la justicia, una modernización que era necesaria,
pero que fue mal hecha, ha producido el aumento de la delincuencia a través de la impunidad; y, en cuanto a la vivienda, baste señalar que ninguna casa construida bajo el gobierno militar ha presentado a pesar de los años, los problemas de
las actuales casas de pésima calidad que luego de cada lluvia nos muestra la televisión.
Infraestructura y concesiones
Finalizaré anotando que correspondió al gobierno militar y no a los de la coalición gobernante
establecer en Chile la política de obras públicas concesionadas como una manera de ampliar la infraestructura nacional con inversiones de privados. Las primeras obras así implementadas lo fueron bajo la gestión del General Bruno Siebert en
el ministerio del ramo. Posteriormente, durante su desempeño como Ministro de Obras Públicas, Ricardo Lagos impulsó fuertemente el sistema, al tiempo que se establecieron las prácticas dolosas que actualmente está investigando la ministra
Gloria Ana Chevesich, y que derivaron en que la ejecución de las obras concesionadas no fuera debidamente fiscalizada y resultaran de menor calidad que la debida, llegándose a extremos como el del puente Loncomilla que a poco de construido
se derrumbó solo.
Raúl Hermosilla Hanne
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Sábado 22 de octubre del 2005
¿Y Bosnia, weón?
El lector Jorge Fernández Maturana me ha escrito una folklórica carta, que comienza "Y Bosnia, weón?", en la que en relación con mi artículo del domingo 16
en "Turbulencias de Actualidad" me imputa el mismo pecado de cambio de bando que allí enrostro yo al Ministro del Interior, Francisco Vidal Salinas. Me pregunta
mi lector si acaso he olvidado que en el Instituto Nacional era yo "socialista, laico y democrático", como rezaba el lema del Partido Radical, del que fui militante, para terminar -según él- militarista.
Le voy a contestar, solamente en cuanto al fondo del asunto, haciendo caso omiso de las descalificaciones, tan propias de los socialistas, con las que tradicionalmente pretenden ocultar la poca solidez de sus argumentos. En su
carta, Fernández no explica las razones del cambio de bando de Vidal, que es el fondo del tema.
Ahora bien, ésta será la enésima vez que yo reconozca y me refiera públicamente
a mi abandono del radicalismo, por lo que sólo resumiré mi explicación.
Fui radical, al igual que lo fue mi padre, en la época en que otro lema del radicalismo era que "no puede haber democracia sin radicalismo, pero tampoco
puede haber radicalismo sin democracia". Y abandoné el partido a la mitad del gobierno de la Unidad Popular, cuando constaté que estaba infiltrado por el marxismo, y que no éramos capaces de reencauzar a Salvador Allende por la
senda del respeto a la constitución y las leyes, y al estado de derecho.
La diferencia con Vidal la hace el que yo no me pasé a la derecha, no he vuelto a militar en ningún partido político, ni tampoco participé en modo alguno del
gobierno militar, al que sólo comencé a defender después de su término, en resguardo de la verdad histórica.
Francisco Vidal, en cambio, y según los testimonios de algunos asistentes, entre
ellos Armando Jaramillo Lira, a una asamblea en los comienzos del Partido por la Democracia, en San Fernando, expresó que "el único destino del PPD es asumir de frentón una posición marcadamente de izquierda", y añadió que "ese será el
gran derrotero político exitoso".
Durante casi 30 años del muro de Berlin miles de alemanes arriesgaron su vida y muchos de ellos la perdieron tratando de pasar del sector socialista al occidental,
en busca de libertad y de una mejor calidad de vida. No se supo de ninguno que se fugara a la inversa. Mi aparente cambio de bando tiene así que ver con esa realidad, y con la anécdota histórica del Primer Ministro francés George
Clemenceau, radical, cuando en un demoledor ataque que hacía ante la Asamblea Nacional al socialismo, el jefe de esa bancada lo interrumpió para preguntarle si acaso estaba al tanto de que su propio hijo militaba en el Partido Socialista.
Clemenceau le contestó que sí, que estaba al tanto y que se enorgullecía de ello, porque -le dijo- "mi hijo tiene 20 años, y el que a los 20 años no es socialista,
es porque no tiene corazón, pero el que a los 40, como usted, sigue siéndolo, es porque no tiene cabeza."
Francisco Vidal Salinas, sin embargo, demostró bastante cabeza al darse vuelta
la chaqueta, en la movida talvez más oportunista de su vida, que lo ha conducido nada menos que a la Vicepresidencia de la República.
Raúl Hermosilla Hanne
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Sábado 15 de octubre del 2005
Asalto a la Moneda
El Ministro del Interior ha dicho que la Moneda fue asaltada hace 32 años, que son los mismos que hemos estado sufriendo por ello. Confunde el señor Vidal las
cosas de la delincuencia común y la política, porque el asalto no sólo a la Moneda, sino que también a la constitución, comenzó con el acuerdo unánime del Partido Socialista en su Congreso de Chillán, en 1967, luego ratificado en el de La
Serena, en 1971, cuando declararon que "sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués puede consolidarse la revolución socialista", y que "las formas pacíficas o legales de lucha … el Partido Socialista
las considera como instrumentos limitados de acción, incorporados al proceso político que nos lleva a la lucha armada."
Hace 32 años, entonces, las Fuerzas Armadas, conminadas por la Cámara de
Diputados en acuerdo de 23 de agosto de 1973, sólo "rescataron" la Moneda, la constitución y el orden público de manos de quienes, en palabras del ex Rector de la Universidad de Chile, Edgardo Boeninger, en 1973, "siendo un sector
claramente minoritario, pretendieron imponer por la fuerza un régimen marxista-leninista de corte totalitario", explicando además que "la caída del gobierno de la
Unidad Popular fue consecuencia inevitable del desastre económico y social, la corrupción moral, la violencia y el caos institucional en que había sumido al país".
Por su parte, el ex Presidente de la República Eduardo Frei Montalva, declaró al Diario ABC de Madrid, en 1973, que "el marxismo, con conocimiento y aprobación de Salvador Allende, y acaso por instigación de Salvador Allende, había
introducido en Chile innumerables arsenales, que se guardaban en viviendas, oficinas, fábricas, almacenes. El mundo no sabe que el marxismo chileno disponía de un armamento superior en número y calidad al del Ejército. Un armamento para
más de treinta mil hombres, y el Ejército no pasa normalmente de esa cifra. Los militares han salvado a Chile y a todos nosotros, cuyas vidas no son ciertamente tan importantes como la de Chile, pero que son vidas humanas y muchas, y todas
amenazadas perentoriamente."
Don Patricio Aylwin Azócar, ex Presidente del Partido Demócrata Cristiano, declaró a los corresponsales extranjeros, en 1973, que "Chile estuvo al borde del
golpe de Praga, que habría sido tremendamente sangriento y las Fuerzas Armadas no hicieron sino adelantarse a ese riesgo inminente. La Democracia Cristiana agotó los esfuerzos por una solución democrática, hasta la última quincena
conversamos con el Presidente Allende y su Gobierno en busca de las rectificaciones indispensables para salvar a Chile del quiebre institucional y del desastre económico. Nuestros esfuerzos no encontraron acogida y su fracaso
condujo a la intervención militar, que las FF.AA. no buscaban y que contradecía todas sus tradiciones."
El sufrimiento que debimos padecer y que se prolonga hasta hoy día lo debemos,
en consecuencia, a quienes pretendiendo eludir sus responsabilidades históricas, privilegian sus odiosidades y su ánimo revanchista por sobre la necesidad de dar
vuelta la hoja y recuperar la normal convivencia ciudadana, dentro naturalmente del pluralismo y la aceptación de las opciones democráticas diferentes, como ya se había logrado en Chile antes del "asalto" socialista, desarticulado el 11 de
septiembre de 1973.
Raúl Hermosilla Hanne
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Sábado 8 de octubre del 2005
Trágico destino de la DC
Don Pablo Acuña Carrasco me ha hecho llegar una carta, no por extensa menos acertada, que trataré de extractar. En síntesis, mi distinguido lector dice que
parecería haber un trágico destino en la Democracia Cristiana. El que pudo haber sido el gran partido de la clase media, que nos defendiese tanto de los abusos de una extrema derecha como de una tiranía comunista que se veía venir a corto
plazo en los años 60. Esa amenaza real dio lugar a las terribles situaciones que todos conocemos.
Sin embargo, contra todos los vaticinios históricos, el partido que iniciaron los
jóvenes falangistas fue empujado hacia el abismo, y entregó en bandeja el poder a quien debió haber combatido en primer término: el comunismo ateo, mil veces más tiránico que cualquiera otra dictadura, porque degenera el alma misma de la
juventud, al apartarla de las ideas de Dios y de Patria.
Ese terrible destino de la DC parece estar repitiéndose en nuestros días, aunque ya no sólo un Frei Montalva será llamado el Kerensky chileno, sino que toda la
directiva nacional de ese partido, que ha ordenado a sus adherentes y pedido a sus simpatizantes, entregar los votos a la candidata presidencial Michelle Bachelet, representante químicamente pura de la fracción más dura del marxismo
militante.
Porque todos aquellos que votaron por apoyar la candidatura de la izquierda gramsciana, quedarán señalados por el dedo de la historia como los nuevos
kerenskys chilenos. Así como el tristemente célebre político ruso creyó en las buenas intenciones de los bolcheviques, estos dirigentes cristianos parecen creer
que en el alma de los extremistas de izquierda puede caber siquiera un gramo de patriotismo, de generosidad, o de deseos sinceros de reconciliación, único camino posible para evitar nuevos enfrentamientos a escala nacional.
Si triunfa la izquierda en diciembre próximo, no existirá una fuerza capaz de detener el camino hacia el abismo de una guerra civil, porque será muy difícil que intervengan nuevamente los militares -históricamente siempre salvadores en
último término de los valores nacionales- escarmentados como están por el pago de Chile que han recibido, después que muchos de sus camaradas rindieron incluso sus vidas luchando por rescatar a la patria de la dictadura marxista.
Fueron cobardemente asesinados por chilenos que en aquellos años tenían sus corazones en Moscú, y hoy día los tienen en La Habana.
Raúl Hermosilla Hanne
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Sábado 1 de octubre del 2005
Un clásico sofisma
Sin duda el hecho noticioso más impactante de la semana lo produjo el gelatinoso Joaquín Lavín al adoptar al fin una actitud clara y varonil, cuando dijo que los
delincuentes votarían por Michelle Bachelet en las próximas presidenciales. La reacción del conglomerado oficialista se alineó tras el Presidente Lagos, en una figura clásica de la ciencia filosófica: el sofisma.
Me parece estar escuchando a mi profesor del ramo en el Instituto Nacional, el señor Musa, cuando explicándonos la escuela de los sofistas, nos puso por ejemplo del engaño revestido de aparente lógica el siguiente: "los marinos beben
ron; yo también bebo ron, luego yo soy marino."
Ricardo Lagos es también institutano, y si bien es cierto que bastante menor, ignorando yo quién haya sido su profesor de filosofía, no es menos verdad que
tuvo que recibir la misma enseñanza, de modo que el razonamiento sofista que ha hecho a la ciudadanía, sin duda lo ha entregado en forma deliberadamente engañosa y ha dicho así que Lavín ha expresado que todos los que voten por
doña Michelle son delincuentes, con lo que pone en su boca una ofensa gratuita que el candidato no les ha infringido.
Pero dígame, estimado lector, por quién cree usted que votarán los delincuentes:
¿por alguno de los candidatos opositores que a lo menos han anticipado una lucha frontal y mano dura contra la delincuencia, o por la candidata oficialista que a pesar de todo el chamullo hace prever, en el caso de triunfar, un nuevo
gobierno a lo menos tan o más blando y permisivo que el actual?
Posteriormente han alegado que los delincuentes no votan, porque son eliminados de los registros electorales, lo cual sin embargo es válido sólo para la ínfima
cantidad de ellos que terminan condenados, presumiéndose entretanto su inocencia, y quedando en la mayoría de los casos en libertad, aún cuando hayan sido detenidos en plena ejecución del delito. La verdad es que el jefe del gobierno
socialista nos ha dado una demostración más de su actitud profundamente engañosa para con el pueblo, y menospreciativa de su intelecto.
Raúl Hermosilla Hanne
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