Año 5  Nº 49

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EDITORIAL

CUANDO LA HISTORIA SE REPITE

Por Alexis

"Las generaciones que forjan
la historia de una época,
no supieron jamás escribirla.
Los vivos sólo son imparciales
 con los muertos."
GUSTAVO LE BON (1917)
 

Se cumplen en este mes treinta y cinco años de aquel infausto día en que resultó elegido por un poco más de un tercio de los electores, el entonces senador Salvador Allende Gossens, como probable Presidente de la República, ya que requería de un pronunciamiento parlamentario su designación como tal.

Recordamos la ola de terror que significó esta mayoría relativa en los otros dos tercios del país. Muchos de ellos emprendieron el exilio a pocos días de ese acto, y recordamos a un periodista que se fue a despedir de nosotros el día cinco de ese mes, diciéndonos que debíamos hacer lo mismo antes que las hordas comunistas nos liquidaran. El se refugió en Venezuela, que en esa época tenía un gobierno dictatorial con Andrés Pérez, pero eso es una anécdota entre muchas otras que fueron en cierto modo trágicas, como la de aquel empresario húngaro, amigo, que también emprendió la huida y que nos dijo sus razones: "Yo escapé del comunismo en Hungría, porque todas las mañanas, cuando el lechero golpeaba nuestra puerta, al salir a recibirlo, siempre teníamos el temor de que no fuera el lechero, y así nadie puede vivir, no quiero repetir el experimento…"

Todas las maniobras que se trataron de hacer para impedir que el Parlamento eligiera la primera mayoría circunstancial, fueron inútiles, e incluso le costó la vida al Comandante en Jefe del Ejército, a quien, en principio, se le trató de secuestrar, pero un comunista infiltrado en el grupo lo liquidó de un balazo para provocar el terror en la Democracia Cristiana, que se conformó con hacerle firmar a Allende un "estatuto de garantías constitucionales", con las cuales él se limpió el traste.

Y de ahí en adelante, los mil tenebrosos días del terror desatado en nuestro país, mientras, poco a poco, nos íbamos transformando en el hermano menor de Cuba que alentaba la toma del poder por la fuerza, como así lo había determinado el Partido Socialista en 1967, al mando del que ahora era elegido Presidente de la República, para hacer una "revolución en democracia".

Lo cierto es que la bendita "democracia" se la echaron al bolsillo y el país vivió los peores tres años de su historia hasta el momento que los militares se pronunciaron a favor del orden y la libertad del pueblo.

Allende, viendo el desastre que había causado a su patria, sintió que no podía afrontar el juicio de la historia y se suicidó, situación que por muchos años los comunistas ocultaron al mundo diciendo que lo habían asesinado, pero eso ya es parte de la otra historia, no de la que hoy vivimos cuando el país vuelve a enfrentar otro nuevo quiebre de la democracia, con la posible elección, esta vez mayoritaria, de una socialista de extrema izquierda, decidida a imponer el sistema comunista en el país, sin importarle el fracaso de los soviéticos, pero amparada en el hecho de que tanto en Cuba, China, y hoy en Venezuela, su tesis marxista se impone, sin que exista oposición alguna a sus propósitos dictatoriales.

Muchos podrán decir que la situación es diferente a la de esos países, porque aquí todo se maneja en democracia, pero olvidan que de igual forma se hablaba hace treinta y cinco años atrás, y que la democracia fue barrida por las acciones de un gobierno que no la respetó y que tomó todo el poder en sus manos, por encima de las leyes y el orden.

Esa es la misma situación, o peor, que enfrentamos hoy en día, porque se habla de la posibilidad de que la candidata de la extrema izquierda obtenga la mayoría absoluta, o sea, el cincuenta más uno de los electores, lo que ni siquiera la obliga a firmar un estatuto de garantías constitucionales, sino que a actuar con todos los poderes que hoy tanto la izquierda como la derecha le han entregado al Presidente de la República, con las reformas constitucionales, en que no sólo los jefes castrenses podrán ser removidos cuando se le de la gana al dueño del Poder Ejecutivo, sino que el organismo que velaba por el cumplimiento de las principales normas de la libertad, y la democracia, como era el Consejo de Seguridad Nacional, fue desarmado y se convirtió en un simple comité asesor que depende del Presidente y que lo puede consultar cuando él lo desee, si es que lo desea.

Otra vez la amenaza del Septiembre negro que vivimos en 1970 se alza en contra de la paz y el orden de un Chile que progresó en forma inusitada bajo la acción de los militares y que los primeros Presidentes de la nueva democracia recogieron como efecto claro de lo que se denomina el chorreo en economía y que les ha servido para confundir de tal grado al pueblo que hemos vuelto a lo mismo y a pensar en que este septiembre nos está mostrando el camino que ya recorrimos y que parece que volveremos a transitarlo a pesar de los pesares.

¡Que Dios nos pille confesados!

 

 

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