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Las razones de una renuncia
28 de enero de 2005.
Señor D. Jovino Novoa Vásquez Presidente Nacional Partido Unión Demócrata Independiente.
Señor Presidente:
Sin duda, que para quienes reclamábamos la imperiosa necesidad de la intervención militar
del 11 de septiembre de 1973, la trágica muerte del Coronel Germán Barriga Muñoz, marca un punto de llegada que es -a la vez-, de comienzo. Me ha provocado mucho dolor e indignación. Jamás debió ocurrir, ni puede volver a
repetirse, un hecho similar.
Cuántas más cosas tienen que suceder, antes de que la sociedad chilena alce su voz para detener tanta felonÃa y devolver un mÃnimo de reconocimiento a quienes salvaron a Chile en un momento de
crisis total. Cómo pretender ignorar la urgencia de rechazar con claridad y efectividad, la sistemática odiosidad y sentido de venganza que se están aplicando contra nuestros soldados. Se ha incubado una insostenible situación y me
abriga la convicción de que ella nos puede conducir hacia insospechadas y trágicas consecuencias, que más tarde lamentarÃamos todos los chilenos.
Sumamente oportuna y clarificadora, al respecto, parece la "Carta Pública a Mis
Compatriotas" (que le adjunto), enviada hoy por el Brigadier Miguel Krassnoff Marchenko, que nos lleva a recordar y coincidir en la validez de la opinión que el historiador James Whelan, emite referente a la actitud y silencio de los
partidos polÃticos de la derecha en Chile: "..la encuentro patética, creen que de alguna manera van a salir ilesos. Pero están siendo cómplices de su propia destrucción."
En el mismo sentido, comparto los juicios de
Hermógenes Pérez de Arce, en su Responso para una Derecha Difunta, donde señala: "Se habrÃa esperado que, ante el grado de parcialidad del informe, los partidos opositores… hubieran alzado su voz en demanda de su derecho a defenderse
y de mayor objetividad. Sin embargo, todos ellos… han entrado en una ronda de autoinculpaciones suficientes para asegurar el objetivo buscado…."
Por mi parte, tampoco puedo aceptar la argumentación pública entregada por
ustedes,
en el sentido de que "los civiles" evitaron que la actuación "militar" fuese más perniciosa aun, durante el Gobierno de Pinochet. Mi experiencia personal fue radicalmente contraria: El decreto en virtud del cual, en diciembre de 1982, se expulsa de Chile hacia el exilio, ni más ni menos, que al distinguido nacionalista don Carlos Podlech Michaud; relega a Putre a Eduardo DÃaz Herrera y clausura las Radios La Frontera y Araucana de Temuco, llevan la firma de un civil: Ramón Suárez González. Inmediatamente, el Gobernador de Putre, el entonces Coronel, Eduardo Iturriaga Neumann, junto con repudiar estas resoluciones arbitrarias de la autoridad civil, -que afectaron muy severamente nuestros derechos humanos y patrimoniales-, salió en nuestra defensa y me ofreció su acogida en el altiplano.
¿Cuál era el tan grave delito que merecÃa esas drásticas y arbitrarias sanciones? ¡Con Carlos Podlech, luchábamos por hacer mas humano y solidario el Modelo Económico Liberal de Mercado que ya amenazaba con destruir la
agricultura de nuestro sur, proponiendo, en vez, una EconomÃa Social de Mercado!
¿La realidad de hoy, 12 años después? ¡El 20% más rico de la población gana 17 veces mas que el 20% más pobre! ¡La agricultura y la
clase media de nuestro sur arruinadas!
No se debe guardar silencio en estos momentos. Desde luego, es indispensable marcar prioridad en la agenda polÃtica nacional, repudiando la deshonra y el abuso que implica limpiar las
cárceles de terroristas para que en ellas ingresen los militares que lucen en su pecho la Medalla al Valor Militar ganada en combate, otorgada por el Estado de Chile. Es hora de una Cruzada Nacional Rectificadora que coloque las cosas en
su debido lugar, antes de que un manto de maldición cubra por generaciones a la nación chilena.
Es urgente también, pasar de las promesas de un cambio cosmético; al cambio verdadero: Hacer las correcciones al modelo para
rescatar su sentido Social.
Requiero independencia y libertad de expresión, para poder manifestarme en un tema de tanta candencia, y por supuesto, no quiero comprometer en ello a la UDI.
Es en consideración a lo expuesto,
que he resuelto venir en renunciar formalmente a mi calidad de afiliado a dicho Partido PolÃtico, dejando constancia que mis motivaciones son las aquà mencionadas, ya que en lo humano, mantengo afecto y gratitud por quienes en esa colectividad me dispensaron muestras de aprecio.
Lo saluda atentamente,
Eduardo DÃaz Herrera.
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