Año 5  Nº 49

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PATRICIO VILDÓSOLA FORMAS

La historia se está repitiendo

Por Patricio Vildósola Formas

 

En chile, el trabajo de infiltración, desviación y trasvasije ideológico, tuvo sus mejores éxitos antes de la elección presidencial de 1970. Los dos partidos de centro fueron las primeras víctimas de esta acción, es así como el centenario Partido Radical tuvo su primera división en el año 1968, constituyéndose la Democracia Radical, con los  políticos que fueron expulsados del partido, por su vocación democrática y anticomunista.
 
La Democracia Cristiana fue objeto de un trabajo de infiltración más sofisticado. Desde su fundación, en Junio de 1957, surgió un grupo encabezado por Rafael Agustín Gumucio y Alberto Jerez que postulaba la apertura a un amplio entendimiento con las fuerzas marxistas.

Era una fracción minoritaria, pero activa e influyente. Rafael Agustín Gumucio presidió el partido desde el comienzo y Alberto Jerez fue el Secretario General de la campaña de Eduardo Frei Montalva en 1958. A pesar de su posición pro-marxista, contaban con el respaldo del candidato, Frei Montalva, quién había expresado que "si hay algo peor que el comunismo, es el anticomunismo". En el primer Congreso Nacional de la Democracia Cristiana, celebrado en 1959, se perfilaron tres posiciones y los debates giraron siempre en torno al problema de las relaciones con el comunismo. Eran los tiempos en que Luis Corvalán, Secretario General del PC chileno formulaba su llamado a la Democracia Cristiana,expresando que los objetivos políticos de su partido se asemejaban a un viaje en tren hasta el final de la vía, es decir, hasta Puerto Montt, pero que nada impedía a los demócratas cristianos tomar el mismo tren, si estos viajaban sólo hasta medio camino, es decir, hasta Chillán.

Durante los seis años siguientes hubo muchas oportunidades de colaboración,tanto así, que la DC se integró a la Central Única de Trabajadores (CUT) por orden de los políticos de su partido, pues los Dirigentes sindicales se resistían a colaborar con los comunistas.

La Juventud Demócrata Cristiana adoptó una posición claramente anticomunista debido a la formación católica de los dirigentes de esta primera época, influidos por el pensamiento de Pío XII, que los llevó al triunfo y control de todas las organizaciones estudiantiles universitarias. Pero la influencia de la revolución cubana determinó un cambio substancial en la posición de muchos dirigentes que adoptaron compromisos con aquel proceso político, particularmente en los medios juveniles y parlamentarios.

La idea revolucionaria, que no había sido la inspiración de la campaña de Frei Montalva en 1958, pues se apeló a la idea del progreso con estilo europeo apoyándose en el prestigio de Adenauer, de Gasperi y Schumann, comenzó a ser el punto de giro de toda la posición política demócrata cristiana chilena.

En la segunda campaña presidencial de Frei Montalva, que llevó a la DC al Gobierno, aparece la motivación revolucionaria, pero acompañada de una posición anticomunista, lo que le permitió unir a las fuerzas democráticas y derrotar estrepitosamente al marxismo. Durante la campaña se recurrió a la intensa utilización propagandística de la experiencia de los pueblos sometidos al sistema soviético. Esta campaña fue llamada, por los marxistas como "La Campaña del Terror".

Sin embargo, desde los primeros momentos de instaurado el Presidente Frei Montalva, se inició dentro de su partido y de su Gobierno, un proceso de polarización hacia la izquierda, que fue el comienzo de la pavimentación al marxismo del candidato derrotado por ellos mismos, Salvador Allende Gossen.

La directiva de la Juventud DC, estaba inspirada principalmente por Rodrigo Ambrosio, que llegó a expresar en una Junta Nacional de su Partido que el marxismo-leninismo es un arma entregada por DIOS a los cristianos del siglo XX para hacer la revolución. De esa manera el PC encomendó a Volodia Teitelboim, para que realizara su labor de infiltración ideológica entre los cristianos.

Dentro del Gobierno de Frei Montalva, se produjeron hechos políticos graves en que arrastraron al PDC hacia posiciones radicales. Su primer error, fue ofrecerles a los socialistas participación en su Gobierno, a través de Bernardo Leighton, dando la oportunidad a Aniceto Rodríguez, para que declarara que les negaba la sal y el agua. Como el Gobierno empezó a inclinarse, comenzaron a salir los que posteriormente serían participantes importantes en los 1.000 días negros de Chile. Solamente recordemos un caso: el Vice Presidente de INDAP, Jacques Chonchol, cerebro de las expropiaciones agrícolas seleccionadas.

Sería interminable seguir recordando, amarguras, como por ejemplo, un ex Ministro DC que declaraba al diario "Le Monde", en Octubre de 1967, que "antes de cinco años, será posible asociar realmente los partidos comunistas latinoamericanos a las tareas de Gobierno". Estas declaraciones eran para favorecer al segundo candidato que tenían para suceder a Frei Montalva, ya que dentro de sus planes pensaban gobernar 30 años (5 períodos), don Radomiro Tomic. Los comunistas grabaron una frase durante su campaña, la tercera para llevar a Salvador Allende a la Moneda: "Con Tomic ni a Misa"; pero estos dos candidatos tenían un pacto: El que sacara más votos, sería apoyado por el otro, lo que cumplió el DC.

He querido retroceder unos años, debido a la poca inteligencia con que la derecha, una vez más, está en confrontación entre ella, lo que significa que no ha aprendido nada o no quiere recordar los desastres.

Compatriotas: creo que todavía es tiempo de reflexionar, por y para CHILE.

 

 

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