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ERIC VILLENA DONOSO
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No hay carga más pesada que un gobierno liviano

Por Eric Villena Donoso


Ha transcurrido más de un tercio de siglo, más de tres décadas en que la mayoría ciudadana y sus principales estamentos institucionales exigieron a las Fuerzas Armada su intervención y por ello, lo correcto, es referirse a un "Pronunciamiento Militar" demandado mayoritariamente por la población y no de "Golpe de Estado" como se pretende imponer en esta generación y que por definición es "la actuación violenta de un grupo determinado de fuerzas militares rebeldes para desplazar a las autoridades existentes". Al 11 de Septiembre de 1973, el país vivía un caos absoluto, con un gobierno aborrecido unánimemente que tenía arruinado a Chile, llegando incluso a la ruptura de la armonía familiar. Cuando la corrupción de un gobierno llega a estos niveles de degradación, siempre requerirá de la intervención de las Fuerzas Armadas para corregirlo, por ser la última reserva moral de la Patria.

Por ello estimados lectores, aunque a algunos no les guste debemos hablar de "Pronunciamiento Militar" y no de "Golpe"; el pueblo le otorgó al Gobierno Militar su partida de nacimiento, porque si un gobierno está ausente y no soluciona los problemas del país, exige el empleo de las Fuerzas Armadas, las que en esa negra experiencia de aquellos años, se vieron en la obligación y tarea de reemplazar el Estado inexistente. Las Fuerzas Armadas tuvieron la ineludible obligación de resolver porque nuestros uniformados son, ante todo, la salvaguardia de lo permanente.

Una "dictadura" es muy diferente al Régimen Cívico Militar que condujo los destinos de Chile por diecisiete años. Pudimos comprobar que Pinochet tuvo vocación de interinidad y antes de someterse al veredicto de las urnas, reconstruyó los valores orgánicos, libres y eternos del individuo portador de un alma, de la familia, del sindicato, los municipios, de las unidades naturales de convivencia de nuestra larga geografía y que además fueron visionariamente regionalizados. El éxito del Régimen Militar necesitará más tiempo para aquilatarse y sobre el gobierno de la U.P., de Salvador Allende, estimo que merece un punto aparte..., lo más aparte posible.

Para poder evaluar un gobierno y verificar que sea exitoso, debe tener:

a) Estabilidad económico-social, sin corrupción.
b) País en orden y
c) tranquila sus Fuerzas Armadas.

Estos son tres pilares fundamentales que es interesante hacer el ejercicio de verificar si en la actualidad se cumplen. Inserte en ellos la repartija de bonos en Codelco, que sobrepasa largamente el tope de sueldo de siete millones de pesos dispuestos por los gobiernos de la Concertación a todos los funcionarios públicos. ¿En qué punto agregaría la drogadicción y la delincuencia que tiene superada desde hace rato  a las fuerzas policiales? Qué decir de nuestras Fuerzas Armadas y de Orden, afectadas en un país que se dice que se desarrolla y progresa y que ven con estupor y fuerte desagrado el desfile permanente de sus integrantes en los tribunales y en la cárcel. Mientras tanto, todos los terroristas autodenominados "presos políticos", mediante leyes que sacaron adelante en contrabandos legislativos contando con el apoyo de parlamentarios de la Alianza por Chile, han permitido que, sin exclusión -incluyendo a los que cometieron crímenes atroces en plenos gobiernos de la Concertación- hayan recuperado su libertad y se encuentren en sus casas.

Para cualquiera persona con criterio formado y con un mínimo de ecuanimidad, podrá colegir y obtener una opinión justa al respecto.

Por ser esta columna, la tribuna en que debo entregarles mi parecer, debo decirles que estimo que tenemos un gobierno sin fe. La Señora Presidenta, los problemas esenciales del país no los aborda, los deja a la libre discusión de interminables comisiones con intereses particulares, quienes seguirán eternizando los serios problemas que nos aquejan. A mi juicio, somos víctimas de un gobierno de aficionados, estéril, indeciso, simulador y manipulador de marketing, que inventó esas comisiones para aplazar los problemas indefinidamente, intentando endosar y sacudirse de compromisos que a la larga no se podrá deslindar ya que el Jefe de Estado deber ser responsable de los éxitos y fracasos con los que conduce la marcha del país.

En términos deportivos futbolísticos, la Sra. Michelle sólo se preocupa de sacar la pelota del área chica. El pasado se sigue analizando con el ojo izquierdo, de manera parcial y tergiversada y pareciera que ex profeso mantienen abierta heridas del pasado, las que siguen estrujando creyendo erróneamente que todavía pueden sacarles dividendos políticos en un tema que ya saturó a la opinión pública. Fíjense que la Sra. Bachelet en el transcurso de un mes, asistió al Aniversario de la muerte del Sindicalista Tucapel Jiménez, después al de Nattino Guerrero y otros, en que inauguró en la vía pública unas sillas gigantes, pero no concurrió al aniversario del asesinato y muerte del Senador Jaime Guzmán. Ya nadie se acuerda del helicóptero que rescató desde la Cárcel de Alta Seguridad a los asesinos de este importante dirigente político. ¿Quién puede recordarse de Claudio Martínez? Director de Gendarmería en esos días, que fue premiado por esta exitosa fuga, siendo relevado de ese cargo, pero enviado raudamente como diplomático en representación de Chile en una embajada europea.

¿Habrá sido un pago por su cometido?

Pero sigamos con la Presidenta Bachelet. Cuando ha viajado al exterior, en cada país que visita, les lee y levanta en su discurso el retarareado tema de los DD.HH., incluso cuando el Presidente Lula la está sorprendiendo, al decirle en su cara que el problema de la salida al mar de Bolivia no es un problema bilateral, sino un problema Regional, ella se hace la desentendida y sigue con la bandera de las violaciones a los DD.HH. como si estuviera contando el chiste de los Fenicios y no pudiera salirse de ese libreto.

¡Un Jefe de Estado no puede dejar pasar una afirmación de esta gravedad!

En estos gobiernos de la Concertación, tan persecutorios de Pinochet, en que hasta la Constitución Política de la República la quieren hacer pasar por propia, no hay buenos augurios a futuro y aunque aparentan hacer el bien..., no lo hacen bien, porque la Concertación está ausente para los contribuyentes, para los agricultores, para los tribunales de familia, para los militares en prisión, para la delincuencia, para la drogadicción, para mejorar y reformar la educación, para los temas valóricos y tantas otras problemáticas en que hay total inoperancia. ¿Cómo puede tener éxito la Directora de Chile Deportes que reconoce que no juega ni con agua? ¿El Subsecretario de Aviación que dice que combatió con aviones cuando era guerrillero en Nicaragua? ¿Algunas señoras que están en altos cargos por ser amigas o haber acompañado a la Presidenta a Caburga en su antiguo Club de la pequeña Lulú? ¿Otros que por cuoteos y pago de favores políticos, han desplazado a funcionarios de carrera en la Cancillería y se van a improvisar como Embajadores en países importantes? ¿La Subsecretaria de Agricultura rogando que su hijo, terrorista del Lautaro recientemente indultado, no prosiga con su vocación "disidente"? ¿La Ministro de Defensa afirmando que es partidaria de la lucha armada? ¿La de Salud todavía no tiene claro si anuncia o no anuncia la píldora del día después? ¿Cómo irá la designación del Director del INE que ahora tiene que postular a una licitación para que le den el cargo por "dedocracia", ya que la Presidenta olvidó que no tenía facultades para nombrarlo directamente? ¿En qué terminaría la huelga de hambre de los gendarmes en Iquique que en la flamante cárcel concesionada los tienen muertos de hambre y les dan sus comidas por una constreñida escala de calorías?  ¡Linda repetida de plato de Enrique Krauss, de Embajador en España ahora nombrado en Ecuador!
Hay que estar atentos, analizando cuidadosamente lo que viene, por lo que efectivamente hagan, no por lo que nos han dicho y, menos, por lo que nos han prometido.

¡Este gobierno está muy livianito!

 

 

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