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Abandonados a su propia suerte


Por Toribio


Las FF.AA. y CARABINEROS DE CHILE han abandonado a sus Oficiales y Suboficiales a su suerte, buscando una forma de "lavar" su imagen y con una especie de desesperado esfuerzo que las "reintegren" a la sociedad, olvidando uno de los conceptos más importantes de la formación militar: LEALTAD.


Yo podría ser un Oficial o Suboficial en retiro del Ejército chileno que, habiendo escuchado largas peroratas en torno a un "¡Nunca más!"; que el Ejército del Siglo XXI que no tiene nada que ver con el Ejército del Siglo XX; que el Gral. Pinochet es una figura del pasado y, ni siquiera nombrarlo entre los Comandantes en Jefe de mayor importancia en la Historia de Chile; podría ser que me diese cuenta que sacaron el Escudo Nacional de la gorra de los Generales y que, para el Juramento a la Bandera en el Regimiento Buin, a la cual asistió la Sra. Bachelet, se apreció un pendón con las "Cien primeras medidas de Gobierno" en un Acto Militar; que las "Medallas 11 de Septiembre" y "Misión Cumplida" ya no aparecen en los uniformes siendo que son reglamentarias.

Este Oficial o Suboficial del Ejército podría pensar que, al estar acusado de "violaciones sistemáticas a los derechos humanos" está totalmente abandonado a su propia suerte, sin respaldo institucional y, menos de quienes fueron sus superiores (salvo honrosas excepciones) quienes ordenaron ejecutar operaciones antisubversivas contra el traidor enemigo interno marxista, proveniente de los ámbitos socialistas, comunistas y miristas.

Yo podría ser un Oficial o Suboficial en retiro de la Armada de Chile que impactado ha leído el discurso de despedida de la Sra. Bachelet, donde reitera el tema del pasado del cual no podemos desentendernos, en clara alusión a la campaña ignominiosa que existe contra el Buque Escuela Esmeralda que, al no tener respuesta, es aceptada como real por el Mando Naval; que también leyó la información relacionada con el viaje en el Aquiles donde participó uno de los cerebros del intento de subversión en la Armada de Chile del año 1973 y que se considera como una de las causas reales del Pronunciamiento Militar, que terminó en abrazos y canturreos con guitarra con alguien que intentó la toma de la Escuadra y la eliminación de marinos leales a los principios de la Patria y su Libertad, pero considerados anticonstitucionalistas por el gobierno marxista de la época y los actuales.

Yo podría ser una de estos marinos que también se consideran abandonados a su suerte, al considerar que se efectúan reuniones con los supuestos afectados por su estadía en el Buque Escuela y no se reúnen con nosotros para saber de nuestros propias situaciones, donde la venganza contra quienes lucharon contra este enemigo, ha significado amarguras y desventuras personales y familiares como nunca se esperaron, para ver que soluciones y apoyos se requieren para sobrellevar la amargura y desesperanza que reina entre ellos, culpables solamente de luchar por llevar a Chile al sitial que se encuentra hoy.

Yo podría ser un Oficial o Suboficial en retiro de la Fuerza Aérea de Chile que se amarga al saber que un elemento sedicioso de las propias filas y, luego piloto y alto mando en una fuerza aérea de corte guerrillera marxista, copia de la fuerza aérea cubana, es nombrado Subsecretario de Aviación sin que el Alto Mando reaccione y se oponga; que también es perseguido por haber participado en la Campaña de Liberación de Chile y acusado de violar "derechos humanos" ante jueces que no trepidan en condenarlos, embebidos de ideales políticos de izquierda o simplemente comparsas del principio de "ni perdón ni olvido" que empapa a las huestes marxistas y sus peleles acompañantes de la DC.

Yo podría ser un Oficial o Suboficial en retiro de Carabineros de Chile que ve como su Institución también lo tiene abandonado a su suerte, sin apoyo legal verdadero y, hacinado en cuartuchos de Edifico Norambuena o cuarteles policiales, en espera de resoluciones judiciales, a las cuales se ven sometidos como borregos.

Yo podría ser uno de estos Carabineros que vieron sus carreras truncadas solamente por haber participado en la Segunda Independencia de Chile y enfrentar el mismo enemigo interno que sesgó numerosas vidas de camaradas de la Institución y que jamás han sido procesados o que, finalmente, fueron indultados por gobiernos concertacionistas endeudados por apoyos políticos de la izquierda marxista en elecciones, pasando por arriba de la justicia.

Yo podría ser un Oficial de la Policía de Investigaciones de Chile sobre la cual colocaron Altos Mandos politizados para utilizarla a su antojo y espiar a las FF.AA. y oposición política, donde también se efectuó una redada contra quienes participaron en la real defensa de la Patria; que se entorpecieron y obstaculizaron investigaciones y operaciones policiales de gran importancia como la investigación de la crimen, ya en gobierno civil, del Senador Jaime Guzmán y también se indultaron asesinos de colegas, otra vez pasando por arriba de la justicia.

Yo podría ser cualquiera de estos integrantes de Instituciones que se entregaron de lleno para recuperar nuestra Independencia, adelantándose al inminente golpe del marxismo internacional que se veía venir para convertirnos a su doctrina, al igual que a la sacrificada y desangrada Cuba y pensar en la inmensa injusticia del abandono al cual estamos sometidos, despreciados por mandos que solamente están buscando ser nuevamente considerados como "integrados a la sociedad", el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, Carabineros e Investigaciones "recuperadas" para Chile, cuando fueron estas Instituciones que, en arduo y sacrificado desempeño profesional, han dado a Chile la organización social y política con la que cuenta ahora.

Yo, si fuese cualquiera de los personajes anteriores, podría hasta sentirme traicionado por estas Instituciones por su falta de lealtad y el abandono en que nos tienen, por abandonar los altos principios de Patriotismo que nos guiaron para concretar un Pronunciamiento Militar, donde murieron varios cientos de uniformados y civiles enfrentando a o asesinados cobardemente por nuestros adversarios.

Los Altos Mandos actuales no tienen idea de nuestros sentimientos y no les interesan, cegados por estas ambiciones de reconocimiento que, a lo mejor podrían ser valederas en la derrota, pero que en la victoria no han lugar.

En vez de tener las frentes en alto y enorgullecerse de la MISIÓN CUMPLIDA, para lo cual hasta nos entregaron una medalla, ésta ya no se luce y se les ve subyugados al poder político, sin personalidad ni presencia.

¡Que lamentable espectáculo para quienes vimos mandos que con gallardía relucían al sol con sus brillantes galones y botones en impactantes Paradas Militares!

¡Mandos que altivos y orgullosos miraban hacia el horizonte de un país pujante y en pleno desarrollo bajo la dirección de un certero Gobierno Cívico-Militar!

Esto lo expreso con mucho dolor, porque fui uno de esos personajes, porque participé en una y mil batallas, porque expuse y, en muchos casos, entregué mi vida, porque me desvelé por años cuidando a los míos y a mis compatriotas, porque patrullé incansablemente las calles y avenidas de mi país y lo mantuve alejado de la plaga de la delincuencia, porque me desempeñé en Ministerios y en gobiernos regionales y locales donde tuve que aplicar mis conocimientos, no por mi Unidad sino que por la Patria, en forma honrada y con absoluta dedicación, sin sobresueldos ni franquicias adicionales, porque saqué a mi país adelante y lo puse al tope de la América Latina y que ahora estoy abandonado a mi propia suerte.

 

 

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