A falta de reformas, buenos son los DD.HH. Despierta Chile

A falta de reformas, buenos son los DD.HH.

Por Justo Pastor Suárez, VOXPRESS.CL

No existen individuos más hábiles que los comunistas, y de ello da cuenta el propio presidente del partido Guillermo Teillier, quien desmintió que tuviese ficha de protección social, pero el alcalde de Macul le respondió en forma oficial que su pareja sí la había solicitado…con un puntaje increíblemente superior a los postulantes más necesitados. Su ingreso mensual como diputado es superior a los $ 12 millones, de tal modo que esos recursos que recibe en su calidad casi de indigente es el peaje que todos los militantes deben cancelar a la colectividad para contribuir a su financiamiento, aunque el grueso de sucapital proviene de la izquierda internacional a través de ONG´s.

Pese al artificioso debate al interior de la Nueva Mayoría entre “realistas” y “no renunciantes”, a ningún chileno le cabe duda en cuanto a que los ideólogos del programa de Gobierno  —los comunistas–  están hoy con la cola entre las piernas. Por ello y para sosegar los ánimos caldeados en el partido por la abortada transformación del modelo neoliberal en uno estatista, la cúpula montó una cortina de humo, reponiendo en el primer plano los derechos humanos.

Éstos son tan canallescamente instrumentalizados por la izquierda que los utiliza  exclusivamente en beneficio de su ideología. Jamás existieron  los derechos humanos para los millones de muertos por el genocidio de Josif Stalin,, ni para las víctimas de Henrich Hönecker, ni de los millares de fusilados  por los hermanos Castro y qué decir del silencio ante las atrocidades actuales del dictador de Corea del Norte, Kim Jong.

Su cinismo no tiene límites. Cuando se le comentó a la presidenta de la CUT, la comunista Bárbara Figueroa, los nexos del PC con los subversivos mapuches de La Araucanía con un balance de saqueos, despojos y hasta crímenes, respondió que “son recursos políticos de quienes le hacen problemas a la Nueva Mayoría”…

Hoy en Chile, nadie tiene acceso a reparaciones por no respeto a los derechos humanos excepto  la izquierda. Sus militantes gozan de pensiones vitalicias por haber sido exonerados el 11 de septiembre de 1973 y, ahora, la subsecretaria de la SEGPRES anunció que cada ex preso político recibirá una recompensa de $ 8 millones.

No se conoce hasta la fecha una sola víctima de la izquierda que haya sido “reparada” judicialmente ni menos económicamente, como familias de carabineros asesinados o quemados por bombas Molotov, ni menos los incontables damnificados por la violencia subversiva  mapuches en La Araucanía.

Como las reformas estructurales para refundar al país se quedaron prematuramente a medio camino, el PC echó mano al comodín que lo salva de todas sus adversidades: los derechos humanos. Rápidamente los puso arriba de la mesa por sobre infinidad de problemas sociales y económicos de resolución inmediata.

Su estrategia más urgente fue la traída desde Canadá de Carmen Gloria Quintana, funcionaria internacional financiada por todos los chilenos, para escenificar un grotescos marketing político.

Desde la primera administración de Bachelet existe el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDDHH), instancia financiada por todos los contribuyentes y que tiene por finalidad mantener en primer plano a las “víctimas de la dictadura” y denostar a Carabineros cada vez que pone orden (o trata de hacerlo) en los desmanes callejeros originados por los ultra.

Tal instancia ideológica no pareció suficiente y, por ello, se aprobó la creación de otro ente fiscal   —con recursos de todos los chilenos–, la Subsecretaria de DD.HH. dependiente del Ministerio de Justicia y, recientemente, el Ministerio de Defensa instaló una unidad de DD.HH. para las Fuerzas Armadas, a cargo de uno de los jueces más prevaricadores de que se tenga recuerdo, Alejandro Solís.

Tanto la Subsecretaría de Justicia como la unidad en Defensa tienen una sola finalidad: escarbar la más mínima violación que haya afectado o afecte a la izquierda y, particularmente, al PC. Si a estas dos instancias se le suma el INDDHH, ya van en tres los centros operativos con recursos públicos destinados a beneficiar económicamente a quienes intentaron transformar a Chile en otro “paraíso marxista”.

Según los comunistas, ellos, se merecen este premio. Según el resto de Chile, pareciera que no y la prueba más rotunda es que su población dio la espalda a las reformas con las cuales intentaron hacer añicos la institucionalidad.

Más que una duda razonable se trata de una duda que deben aclararla, ya, todos quienes han permitido y/o votado a favor de estos nuevos entes de DD.HH., en especial por una subsecretaría específica. Tratándose de un organismo estatal, debe auxiliar a todas las víctimas de los derechos humanos, partiendo por los seres abortados, por las mujeres maltratadas, por los menores abusados, por los ciudadanos asaltados, por quienes padecen hambre y por esos que habitan viviendas miserables.

El PC, de la boca hacia afuera, dice defender a los más desvalidos, pero ello históricamente es una falacia. Sólo aspira a beneficiar, en todo lo que se pueda, a los suyos y, en consecuencia, su histriónica lucha por los derechos humanos exclusivamente está destinada a su gente.

Lo grave, lo gravísimo, es que el resto muerde el anzuelo y contribuye a tan abusiva y discriminatoria patraña.

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