A romper la cadena Gonzalo Rojas

A romper la cadena

VivaChile.org

La activación del proyecto de ley de la diputada comunista Cariola, en el que se especifica un conjunto de prohibiciones referidas a la historia del Presidente Pinochet y del Gobierno militar, ha vuelto a despertar la sensibilidad de muchas personas en estas materias.

Si realmente se quiere enfrentar la intención totalitaria que se revela en el afán por determinar una verdad absoluta sobre el pasado reciente de Chile, primero hay que conocer la cadena completa de situaciones que dan sustento al proyecto.

En efecto, si la diputada Cariola se atreve a presentar un texto como el que está en tramitación –más allá de sus convicciones ideológicas y de su formación como mujer de la Jota– es porque sabe que cada eslabón de la cadena de deformación histórica, por ahora, está bien firme.

¿Por dónde comenzar? Da lo mismo, porque esta cadena se cierra sobre sí misma y cada eslabón afirma a los demás, así como depende de ellos.

Están, por una parte, los textos de estudio histórico para enseñanza básica y media, escritos con errores, omisiones, deformaciones y auténticas mentiras. A eso se suman los textos eruditos y los congresos y conferencias, frutos de investigación histórica sesgada, los que por cientos avasallan la escasa aportación que pretende contraponerlos. Agréguese la pequeña cantidad de alumnos bien dispuestos a conocer la verdad que estudian Licenciatura o Pedagogía en Historia, frente a la avalancha de jóvenes ideologizados de izquierda que se preparan para perpetuar la falsedad. Obviamente, todo eso se expresa en la docencia secundaria y universitaria, en manos de profesores mayoritariamente alineados y que, además, en los últimos años preparan alumnos para la PSU con ensayos perfectamente diseñados para deformar y que, por cierto, los “habilitan” para contestar adecuadamente una PSU igualmente falsificadora.

Romper la cadena por uno o varios de sus eslabones permitirá que los demás sean vulnerables. Es una tarea urgente e imperativa.

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