Abuso de poder Despierta Chile

Abuso de poder

Al nuevo escándalo protagonizado por nuestros parlamentarios, la prensa decidió llamarlo: "BanCongreso" para aludir a los préstamos, con cero interés, beneficio que recibieron ciertos diputados y, ciertos senadores.

 

Uno de los involucrados, señaló que esta práctica abusiva, frecuente y francamente repudiable data de 1990. Según, José Luis Alliende, tesorero del Senado, en el caso de esa corporación, se trataría de "un mecanismo excepcional y muy restrictivo, que ha sido muy poco utilizado y que a lo largo de un año no involucra más allá de tres o cuatro senadores"

 

Jaime Orpis, el mismo representante de la UDI querellado por el Consejo de Defensa del Estado CDE, en el caso Corpesca, es uno de esos 3 ó 4 senadores; el otro identificado, es el inefable Alejandro Navarro quien confiesa haber recurrido a este "mecanismo excepcional y muy restrictivo" varias veces. Al menos en cuatro oportunidades.

 

Jacqueline van Rysselberghe también admitió una operación similar, especificando que debió hacerlo porque un colaborador suyo falsificó su firma para cobrar un documento bancario, provocándole un daño monetario (aunque al parecer no hubo denuncia). 

 

Navarro, por su parte, que muestra un pasado de insolvencia crediticia con alguna firma automotora, siempre se ha mostrado muy crítico de sus colegas envueltos en casos como el de Corpesca o SQM. Pero, extrañamente, las dificultades financieras personales de este Gran Inquisidor parecen coincidir, bastante sospechosamente, con la desaparición de su amigo Hugo Chávez  Frías y del auxilio económico  que éste otorgaba al único senador del MAS, aliado de ese oprobioso régimen y de toda causa que, como la de Bolivia, contribuya a perjudicar a nuestro país y favorecer una salida soberana al Pacífico.

 

Con todo, Navarro recibe una dieta mensual de $ 9.121.806 brutos, una bonita y considerable suma de dinero por "representarnos". Senadores y diputados, no están obligados a enterar un descuento previsional porque su ingreso no es un sueldo como el que recibe cualquier trabajador chileno  el que, en promedio,recibe (aunque usted no lo crea) $ 473.251 mensuales, según el INE, cifra que consta en su informe de septiembre de 2015.

 

Pero éstos, claramente, ni siquiera osarían pedir un adelanto de sueldo (como no sea la quincena, en algunos casos, y que corresponde a días ya trabajados) cómodamente descontable hasta en 24 meses como ocurría con los diputados. 

 

El Mercurio, medio que reveló el escándalo, detectado por una auditoría que practicó la firma Ossandón y Ossandón, señaló que al menos seis diputados (Jaime Pilowsky DC, Claudio Arriagada DC, Cristián Campos PPD, Jenny Álvarez PS, Diego Paulsen RN y Marisol Turres de la UDI, figuran en esta detestable nómina.

 

En su descargo, Turres alegó una situación familiar: producto de una ruptura matrimonial lo que le habría obligado a buscar recursos extras ¿?

 

Tanto la explicación ofrecida por la senadora van Rysselberge y la diputada Turres manifiestan una especie de excepcionalidad ¿pero tanta excepcionalidad?

 

Los recursos destinados por la Cámara a estos prácticas abusivas, sumarían unos cien millones de pesos. Pero, si esto, como reconoce un parlamentario, se hace desde 1990 ¿alguno de ellos estará libre de pecado? Y, en el Senado ¿nos enteraremos luego que en realidad no son 3 ó 4 sino varios más?

 

El punto, es el descrédito total de Congreso. Ya que este abuso de poder, se agrega al caso de los tablets gratuitos para todos, los viáticos dobles que nunca reintegran, que gozan de estacionamiento gratuito, que se reajustan la dieta y los gastos con discrecionalidad. 

 

Diputados y senadores, en síntesis el Congreso, con un porcentaje de aprobación del 18% y un nivel de confianza ciudadana de 9,3 (Carabineros obtiene 43,8 puntos), apenas supera la credibilidad de los partidos políticos (7,1%) en una de las tantas encuestas de la UDP (2013) deterioro que solo aumenta y provoca la ira de la personas que, además contribuyen con sus impuestos a financiar dietas doradas y propias del primer mundo a un grupito de privilegiados, muchos de los cuales no se toman la molestia de comparecer a las sesiones con excusas tan irritantes, como "llovía mucho" o "compromisos contraídos con anterioridad" Todo vale: para ellos.

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