AHORA ¿QUÉ QUEDA? IRSE Actualidad

AHORA ¿QUÉ QUEDA?   IRSE

Por PIRI, VOXPRESS.CL

 

Perdonando las distancias y las dimensiones, el panorama que está viviendo el Gobierno es imposible no retrotraerlo a esas impactantes imágenes de fines de la Segunda Guerra Mundial cuando los alemanes, desmoralizados por la inminente derrota, eran arengados desde la amagada Berlín a que resistiesen y confiaran en la victoria.

Llegan a ser conmovedores los esfuerzos de Bachelet y su reducido entorno por convencer, según ella al país, de que cumplirá todo lo que le prometió “al pueblo” cuando entró por segunda vez a La Moneda.

Resultó lastimera su reacción ante el fervor popular por exigir el término de las AFP. En un genuino manotazó de ahogada, se colgó del sentir de la gente primero para proponer su insólito salvavidas de una AFP estatal  –proyecto archivado por meses— y, posteriormente, anunciar que “estamos trabajando en mejorar las pensiones”.

Cualquier individuo medianamente informado recuerda que con la llegada de Rodrigo Valdés se congeló cualquiera iniciativa vinculadas a las jubilaciones por la carencia de recursos fiscales. Claramente, la intención presidencial fue dejarle ese “cacho” al nuevo Gobierno, pero el estallido social por las pensiones obligó a la Presidenta y a su comité político  —con Hacienda de por medio— a “subirse al chorro” en busca de aminorar el abrumador rechazo ciudadano.

Pero a la Presidenta nada le resulta: en cosa de horas tuvo a los anti-AFP en su contra y le anunciaron un gigantesco paro nacional y con movilización de camioneros incluida.

Para amortiguar el escalofriante drama del Sename, ahora en manos de su amiga socialista Solange Huerta, tan desbordada como su antecesora, La Moneda encontró la gran solución: dividir en dos el servicio, de un lado los menores al cuidado del Estado por su vulnerabilidad, y al otro, los infractores de la ley penal.

Con certeza, se sumará dicha iniciativa a las “innumerables obras” de este Gobierno, para cuya memoria se encargó grabar un documental testimonial. Sin embargo, tal proyecto quedó redactado y listo para su dilución en la administración anterior, pero como todo lo que oliese a centroderecha, se desestimó.

El Sename, dicho sea de paso, nunca estuvo presente en el programa de Gobierno. Tampoco figuró entre sus promesas poner fin a las raciones pro obesidad de la Junaeb, ni mejorar las condiciones de vida de los gendarmes y levantar cárceles a lo menos parecidas a las normas de la modernidad internacional.

Nunca estuvo entre sus compromisos exterminar la delincuencia urbana  —siempre creciente— ni menos enfrentarse a la izquierda dura para recuperar la paz en La Araucanía. Sus asesores y mentores del programa jamás tuvieron a la vista el fenómeno de la sobrevida en Chile, anunciado hace dos décadas, y ahora se presenta como la gran madrina de los adultos mayores cuya longevidad sólo les implica sufrimientos.

 

Bachelet y la Nueva Mayoría son una misma cosa, es un mismo conjunto de interés político, que accedió a La Moneda, primero, por el revanchismo de recuperar el poder y, segundo, para materializar la entrada en vigencia del “nuevo modelo” institucional y económico, de corte comunista, para hacerlo todo de nuevo porque lo existente está todo malo.

Es desleal, hipócrita y cobarde la actitud asumida hoy por la Nueva Mayoría de exigirle a La Moneda que cambie de rumbo y que saque ministros. Realmente la conducta de los dirigentes políticos del oficialismo es miserable, sin la menor compasión y solidaridad por una mujer herida de muerte, inerte, que en su agonía balbucea el discurso que le hicieron aprender de memoria quienes, montados sobre su imagen, quisieron “tomarse” a la fuerza el país, pero ya fracasaron.

Queda un año y medio de Nueva Mayoría, pero a ese lapso  hay que recortarle,  al menos, seis meses del 2017, los que estarán dedicados exclusivamente a la elección presidencial. Así ¿qué se puede esperar desde este septiembre a marzo próximo, con vacaciones de por medio? Nada, absolutamente nada. Sólo contar las horas para marcharse, caminando sobre las ruinas que está dejando.

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