Algo le huele mal al PC Despierta Chile

Algo le huele mal al PC

Por Justo Pastor Suárez, VOXPRESS.CL  Septiembre 15 de 2015

Consecuente con su tradicional frío cálculo de político, el presidente del PC, Guillermo Teillier, salió a hacer unos anuncios aparentemente extemporáneos y no íntimamente vinculados a la contingencia política, de cuya crispación es responsable directo.

 

Extrañamente, la colectividad no respetó el secretismo habitual que impera en su Pleno del Comité Central y su máxima autoridad reconoció que el PC decidió mantenerse al interior de la Nueva Mayoría, que aspira a que ésta tenga un segundo mandato consecutivo y que se abre a conversar para que el candidato de la coalición oficialista sea Marco Enríquez.

 

Hasta hace muy poco, el PC, con cierta aspereza declaró que estaba reflexionando mantenerse en el Gobierno a raíz del frenazo a las reformas, pero ahora cambió su incerteza por certeza e incluso, pese a todos los pronósticos adversos, aspira a que el conglomerado retenga el poder.

 

Este cambio de giro, en momentos en que la realidad del país no es precisamente la continuidad o extinción de la Nueva Mayoría, es consecuencia de un nuevo escenario que se está instalando al más alto nivel y marcado precisamente por el colapso de la coalición oficialista. El mismo día en que sesionó el Pleno comunista lo hizo un grupo de ultra para reivindicar la educación pública y “ciudanizar”  (textual de Guido Girardi), la reforma. Este movimiento, con mayoría comunista, aspira a la estatización rápida de la enseñanza y repudia el llamado del MINEDUC a un Consejo Consultivo de expertos.

 

Horas después de la “reflexión” del PC y  del lanzamiento de dicho referente,  Nicolás Eyzaguirre, ministro de la SEGPRES y ex titular de Educación reconoció que la reforma se había hecho mal, que el caso Caval hundió sin posibilidad de reflote a la Presidenta “por culpa de su hijo” y se mostró partidario de un acuerdo con la oposición política.

 

En esta trama nada es al azar y todo calza con la irrupción de Ricardo Lagos en el peldaño más alto del escenario político local.

 

Todas las movidas encajan en el puzzle que se está armando pieza por pieza para cuando se produzca la capitulación presidencial, dado que es convencimiento generalizado de que en la medida en que avanzan las investigaciones por corrupción, el respaldo al Gobierno bajará del actual 18% y, específicamente, el de la Presidenta en virtud de nuevos antecedentes del ex caso Caval, hoy caso Dávalos.

 

Llegado el momento, el Congreso Pleno deberá designar a un Presidente de transición que complete el actual período, por lo cual se requerirá de un consenso potente y hacia el cual apuntan todas las señales que se van conociendo.

 

Es simple de concluir que a dicho consenso no concurrirán el PC ni los grupos ultra decepcionados por el frenazo a la oleada de reformas estructurales. La estrategia comunista, entonces, obedece a este nuevo ciclo político, consciente de que no será considerado.

 

Sin ninguna posibilidad de reversión según pronósticos de la propia alianza oficialista, la Nueva Mayoría, involucrada hasta los huesos en la corrupción política, no tendrá una segunda oportunidad y serán otras alternativas las que se hagan cargo de la reconstrucción nacional, en ninguna de las cuales puede estar precisamente el principal autor de la demolición.

 

El PC, con sus bien adiestras células de inteligencia, sabe más de algo respecto a lo que se viene y de ahí surge su imperiosa necesidad de notificar a los demás socios de que no pase “algo raro” que le signifique salir del poder. Su postura llega a ser tan ansiosa, e inconsecuente, que así como pide que siga la Nueva Mayoría, también se abre a transar  que el próximo candidato presidencial sea alguien que no pertenece a  dicha coalición.

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