AMENAZAS PARA FORZAR LO INFORZABLE Actualidad

AMENAZAS PARA FORZAR LO INFORZABLE

Por Justo Pastor Suárez, VOXPRESS.CL

Estaba escrito que al Gobierno socialista de Michelle Bachelet no le alcanzaría el tiempo para refundar Chile. Su idea programática, construida sobre los pilares del PC, de la ultra izquierda e ingerencias anarquista, quedó plasmada en un libro de inspiración “arenista” llamado “El Otro Modelo”.

 

Es un manual escrito por aportantes –de diferentes matices de izquierda– que hicieron llegar sus genialidades a Alberto Arenas, el director de marionetas desde la campaña electoral de Tegualda hasta la llegada a La Moneda. Sus páginas dejaron para la historia cómo debe sustituirse un modelo neoliberal por uno estatista. El objetivo lo definió sin rodeos el senador Jaime Quintana (PPD), al usar el símil de la retroexcavadora.

 

De no haber enfrentado el país la  desventura del desplome del precio del cobre y los efectos de una desaceleración económica mundial, la población estaría enfrentada a un clima confrontacional insospechable, de características similares a los negros días de la UP.

 

Incluso, la Presidenta, sus partidos y sus parlamentarios en absoluta mayoría,  pudieron haber cristalizado muchas cosas muy peores a las ya hechas, pero ello no ocurrió porque Bachelet confió en economistas incompetentes, poco visionarios y sin jerarquía profesional que ni se percataron de que en el mundo estaban sucediendo fenómenos negativos contagiosos.

 

En buena medida, hay que dar gracias a la decisión de Bachelet de dotarse de un equipo tan mediocre de compinches y amigotes, sin reparar en sus capacidades. Éstos no vacilasen en poner en marcha lo que ella llamó “reformas estructurales” para hacer otro país, porque lo existente no servía a sus propósitos. Había que refundarlo, y los modelos estaban cerca: Venezuela, Ecuador, Uruguay, Brasil y Argentina…

 

“Con plata se compran huevos” reza el popular refrán y por el frenesí de combatir al neoliberalismo, más temprano que tarde se trancó el “otro modelo”, y precisamente porque el Fisco se quedó sin dinero para seguir invirtiendo en los caprichos ideológicos de La Moneda y del oficialismo.

 

La certeza categórica de que el programa de la retroexcavadora iba a ser irrealizable en este período presidencial, originó la situación que hoy estamos viviendo: la izquierda ultra rehúsa aceptar la nueva realidad y presiona para que, como sea, se materialice la anhelada refundación.

 

Consciente de que esta segunda vía chilena al socialismo ya no podrá cumplirse, al interior de la Nueva Mayoría se dejó de pensar, y actuar, de forma unánime y existe un sector amplio que trata de imponer una hoja de navegación lo menos turbulenta hasta noviembre de 2017. En el seno de los partidos gobernantes hay posiciones duramente antagónicas respecto a las acciones y rumbo del Gobierno en el tiempo que le queda.

 

Potentes son las diferencias al interior del PS entre pesos pesados como Isabel Allende, José Miguel Insulza y Camilo Escalona; José Auth se fue del PPD, dejando tras suyo un reguero de denuncias  contra “el Don” (Guido Girardi), a las cuales se sumaron los senadores Felipe Harboe y Ricardo Lagos, “aunque nosotros pelearemos desde dentro”. El presidente de la colectividad fue mucho más directo: “el diputado se marchó porque nosotros proclamamos que nuestro partido es definitiva y oficialmente de izquierda”.

 

Los únicos que carecen de fisuras son los comunistas, y ello porque su rígida estructura las impide y porque son ellos los que impulsan el naciente clima de desafiante violencia política en contra del Gobierno, puesto en escena por la CUT, la Confech, los secundarios, la JJ.CC., la Izquierda Autónoma y los anarquistas.

 

Esta alianza extremista es reacia a aceptar la legalidad y la institucionalidad vigentes y todo lo que ocurre en la organización política/administrativa del país lo impugnan. La comunista Bárbara Figueroa exigió al Ejecutivo el “envío inmediato” de una reforma constitucional que dé exclusividad a los sindicatos de negociar con las patronales y también exigió a La Moneda que “rechace de plano” un fallo del Tribunal Constitucional que es el ente que precisamente cautela que la Carta Fundamental sea respetada.

 

Los “estudiantes”  –la fracción adoctrinada de ellos— desafían al MINEDUC con que seguirán oponiéndose y marchando hasta cuando sus propios planteamientos sean incluidos textualmente en los proyectos de leyes atingentes a la educación.

 

El PC, tras anunciar su respaldo a todas las exigencias de la presidenta de la CUT a, supuestamente, su propio Gobierno, propuso la expropiación de SQM, en un gesto que ayuda a refrescar la memoria de quienes han olvidado adrede los mil días de la UP. El país está notificado de este clima de amenazas y acciones destinadas a alterar el orden público, pero ellas no lograrán volver a su punto de origen el nefasto programa de Gobierno, porque éste ya se quedó a medio camino y no le queda espacio para causar más daños.

 

Prueba de ello es que el Gobierno se está conformando con proyectos muy menores, aunque populistas, como hacer realidad el matrimonio gay, un tema que no interesa más que a una histórica minoría.

 

El punto en el cual hay que poner el foco es en el futuro: si estos grupos intransigentes, dogmáticos y extremistas desafían y ahogan a su propio Gobierno socialista ¿qué se le puede venir a una administración futura, quizás más templada o que privilegie el intelecto  por sobre el griterío trasgresor? Es la pregunta que deben estar haciéndose todos los que por estos días sueñan con el sillón de La Moneda.

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