ASÍ SE TRAICIONA A LA GENTE Actualidad

ASÍ SE TRAICIONA A LA GENTE

Por VOXPRESS.CL

 

Al margen de las tradicionales bromas y sarcasmos que suelen surgir respecto a la yeta que estigmatiza a ciertos gobernantes –como es el caso de la actual Presidenta–, todo Mandatario que jura solemnemente servir al país debe estar en alerta constante para socorrer a la población cuando ésta sufre.

 

En los desastres naturales, de ocurrencia tan frecuente en Chile, la prioridad de la atención de las autoridades debe volcarse en el auxilio inmediato y en la reconstrucción, obligaciones que no suelen cumplirse. Parece increíble, pero es así: aún hay familias esperando por sus nuevas viviendas a causa del terremoto de Tocopilla el 2007 –primer Gobierno de Bachelet–, muchas otras por el maremoto del 27/f, por el aluvión en Atacama, por el sismo de Arica/Iquique y por el que afectó a la IV Región en septiembre de 2015 y por el mega incendio de Valparaíso el 2014.

 

En el marco de esta sensación de abandono que sienten las víctimas de dichas traumáticas experiencias, se conoció recientemente un episodio que supera todo lo imaginable: en San Antonio fueron demolidas 150 viviendas sociales listas para habitar por los damnificados del terremoto del 2010.

 

La explicación del Serviú regional fue que las dos empresas encargadas de la construcción se declararon en quiebra y que, finalmente, las viviendas eran inhabitables por ser incapaces de resistir un sismo grado 6: se caerían. A los ilusionados y ahora  frustrados residentes de las demolidas casas se les pidió paciencia, porque iban a disponer de ellas el 2018.

 

Pese a que se decretó orden de no construcción en los sectores arrasados por el fuego en el gran incendio de abril de 2014 en Valparaíso, los pobladores con sus paupérrimos recursos levantaron allí mismo sus viviendas, al comprobar que nadie cumplió sus promesas.

 

El mal llamado Estado solidario del socialismo tampoco funcionó con motivo de la emergencia provocada por la constructora Sacyr bajo el puente Lo Saldes del río Mapocho. Los graves daños causados por las inauditas inundaciones en Providencia fueron enfrentados por los mismos propietarios  —algunos, sin recursos y endeudados— con la ayuda de vecinos, anónimos y de la municipalidad, pero sin la menor presencia del MOP por cuya falta de fiscalización se produjo el desmadre del torrente. Apenas una oferta de un breve período de gracia del BancoEstado fue toda la inquietud mostrada por la autoridad central.

 

Fruto de una ola polar que afectó al sur, varias ciudades declararon emergencia contaminante producto del consumo de leña para la calefacción de hogares. En Coyhaique, Osorno, Temuco y Chillán las nubes de humo tóxico dificultaron la cotidianeidad de sus habitantes.  La reacción de la autoridad fue prohibir el uso de dicho combustible en las noches, cuando más frío hace, y sugirió a la población reemplazarlo por calefactores eléctricos o a gas. Tan obvia y simplista reacción oficial fue una bofetada  —una más— a compatriotas que combaten las bajas temperaturas con maderos encendidos porque, así de obvio, carecen de recursos para adquirir otros medios.

 

Tras la aparición de la marea roja en las costas de Chiloé, Llanquihue y Osorno, la Presidenta decretó zona de catástrofe, destinó un bono de $100 mil para los afectados y envió a la zona a su ministro de Economía… El Gobierno enfrentó dicha adversidad con un criterio de ayuda de emergencia, pero el problema tiene  efecto dominó, porque la cadena del negocio de los bivalvos –los contaminados e incomibles— es muy larga: no sólo perjudicó a mariscadores, sino a millares de comerciantes y no sólo de la zona.

 

Como es frecuente, desde los salones de La Moneda suelen no dimensionarse las reales consecuencias de problemas de esta envergadura. Pero, lo que es peor, sus habitantes no les dan la prioridad que merecen, porque tienen todos sus empeños puestos en situaciones de índole política y que carecen del efecto social y humano originado por vivencias como las expuestas.

 

La agenda del Gobierno la copan los llamados presidencial a participar en el “proceso constituyente”, como si éste fuera de vida o muerte; sigue en detalles la fallida inscripción de la Nueva Mayoría para primarias legales previas a los comicios municipales; vetará indicaciones de la Reforma Sindical y enviará un nuevo proyecto de ley; buscará acuerdos sobre el matrimonio gay; y aún no resuelve cómo tener más ingerencia en la deteriorada soberanía de las universidades y está ciento por ciento concentrado en que no se rompa la unidad del oficialismo.

 

Pese a la ya comprobada falacia de ser un Gobierno ciudadano, el Gobierno  continúa traicionando a la gente e ignorando sus reales urgencias.

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