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¡BAJAR A LABBE! Despierta Chile

¡BAJAR A LABBE!

La nueva consigna del marxismo revolucionario…

Para nadie es un misterio la desastrosa gestión –si es que se puede llamar así−

mostrada por la alcaldesa que reemplazó a Cristián Labbé en la Municipalidad de

Providencia. Tampoco queda en la oscuridad el reclamo creciente de una comunidad que

añora regresar a la paz, al orden y al respeto que imperó en la comuna durante los 16 años

que precedieron a la administración actual. Pero lo que está marcando la pauta en el reality

de la mezquindad política es –sin duda alguna− la persecución jurídico-comunicacional de la

que está siendo objeto el brillante ex – edil y Coronel de Ejército en retiro.

Comenzando por la mañosa movilización de electores izquierdistas desde otras

circunscripciones, pasando por el desleal abandono de sus correligionarios y coronando todo

ello con sus propios errores comunicacionales, Cristián Labbé perdió su cargo en las últimas

elecciones, pese a haber llegado a constituir su modelo de gestión pública un ejemplo a nivel

de las mejores administraciones municipales del mundo, reconocido y respetado

internacionalmente. Asumida democráticamente la derrota electoral, se alejó de la inmundicia

politiquera e intentó regresar a su vida académica, de donde fue alejado por un grupillo de

agitadores de izquierda que armaron escándalo, acusándolo de ser violador de los derechos

humanos y –horror de horrores− de haber sido colaborador cercano del General Pinochet.

La orquesta comunicacional marxista y el colaboracionismo de los controladores de

los medios de prensa hizo el resto: se había instalado el escándalo y había que explotar la

noticia, aún a costa de destruir una imagen impecable…Total, para estos últimos, se trataba

apenas de un “milico”…y su momento de gloria ya había pasado. Para los otros, los

totalitarios de siempre, no se podía dejar pasar la oportunidad de “ajusticiar” a uno de los que

contribuyeron a impedir la instauración de la revolución socialista en Chile. No importó que

para esas fechas hubiera sido un simple teniente, con escasos 24 o 25 años de edad. No

importa que en aquellos tiempos su capacidad de decidir se limitaba a la forma de cumplir lo

mejor posible las órdenes que le impartían sus superiores. Menos importó que sus superiores

le hubieran ordenado actuar en cumplimiento del llamado de una sociedad desesperada,

agobiada por la arrogancia revolucionaria que intentaba transformar a Chile en otra Cuba.

¡Sólo se trataba de otro “milico”!, disponible en el mercado de la infamia,  para ser

vilipendiado sin posibilidad de réplica. Los señores del 4to. Poder no trepidaron –como de

costumbre− en contribuir servilmente a los intereses marxistas, ayudándolos a perseguir a un

distinguido Oficial de Ejército y magnífico administrador público que mostraba ante el país un

preocupante paralelo con la gestión de aquel que había sido su Jefe y que

–coincidentemente− también había gestionado en forma impecable 17 años y que habiendo

sido derrotado en una elección, su ejemplo traspasaba las fronteras, alcanzado la admiración

incluso de la tierra donde había nacido (y fracasado) el comunismo.

A nivel comunal, Labbé hizo transformaciones tan relevantes como las que aquel hizo

a nivel nacional, creando sistemas de administración ejemplares, velando por la mantención

del respeto a las personas, alcanzado récords de calidad educacional envidiados por otras

comunas, asegurando que la disciplina retornara a los colegios municipales, etc. Tanto éxito

y tanta demostración de calidad de dirección proveniente de un ex – militar constituyó una

amenaza, no sólo para la corruptela izquierdista, si no que por desgracia, así fue interpretada

por un sector de la derecha, interesado en que no se volviera a mostrar a la ciudadanía que

había otros que sí sabían gestionar y dirigir al país, aquellos que lo hacían bien porque sólo

porque era su deber y no se desviaban por oscuros intereses partidistas, sectoriales o –como

va quedando claro a través de estos días− por ligazones o subordinaciones al poder

económico.

Abandonado por un sector de la derecha y traicionado por otro, Labbé debió enfrentar

solo la furibunda campaña que concentró votantes y recursos para reemplazarlo en su cargo

por una típica representante de la mediocridad que caracteriza al sector izquierdista, carente

ésta de los conocimientos, experiencia y capacidad para sustituir al eficiente alcalde, al que

derrotó solo gracias al apoyo de comunistas, demócratas cristianos, socialistas, pepedés y

–oh sorpresa− de los autodenominados “progresistas”, pioneros cuya aparición marcó el

comienzo del fin de una derecha decadente, a las puertas del Sodoma y Gomorra que

comenzaría a envolverla poco tiempo después.

Ante las primeras señales del fracaso de la gestión de la aristocrática señora, las

fuerzas políticas comenzaron a visualizar que −tarde o temprano− la gente se acordaría de

Labbé, añorando su buena gestión e impulsando con ello su eventual regreso a la arena

política. ¡Había que pararlo antes que fuera tarde! Y la maquinita comunicacional y jurídica

(lo que es casi lo mismo) empezó su trabajo, montándose el show de la participación de un

joven Teniente Labbé en supuestas torturas en Tejas Verdes. Nadie, sin embargo ha

conseguido demostrar hasta ahora que Labbé haya tenido participación alguna en los hechos

denunciados, fracasando los abogados del Ministerio del Interior en sus intentos de ampliar

el sometimiento a proceso desde una incomprensible “asociación ilícita” a otra serie de

crímenes, falsamente imputados.

Pero el fracaso es apenas un estímulo para la venganza marxista, buscándose

rápidamente un nuevo medio de coacción en contra del potencial competidor de la fracasada

Alcaldesa, para las próximas elecciones. Aparece de la nada y nuevamente para

conveniencia de “ellos”, un supuesto caso de torturas,  esta vez en Valdivia, donde otro

ciudadano de dudosa credibilidad (como el de Tejas Verdes), recibe plena atención de un

juez y se inicia un proceso en el que se incluye como sujeto de la denuncia ni más ni menos

que a Labbé, a la sazón, ocupando las jerarquías más bajas de su institución, encuadrado en

una unidad menor, mandado por superiores perfectamente identificados y –como si ello fuera

poco− desarrollando tareas en pleno Estado de Sitio.

Ello demuestra que Cristián Labbé se ha transformado en una amenaza para el

proceso de toma del poder total por parte de los marxistas, quienes –como muy bien lo dijera

Tomás Mosciatti− ya tienen el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial y solo les falta el Tribunal

Constitucional y la Contraloría General de la República para hacer lo que se les antoje con

este pobre país, alguna vez ejemplo para el mundo, al igual que la Municipalidad de

Providencia. Cristián Labbé representa un objetivo para los marxistas , quienes no cejarán en

sus esfuerzos por aniquilarlo, como ocurrirá con cualquiera que ose erigirse como líder. Lo

que los humanoides seguidores de Lenin y Stalin no consideran, es que los chilenos tienen

una capacidad de aguante limitada y –mas temprano que tarde− se cansarán de soportar la

destrucción de un país que era grato para todos y que –a pesar de los abusos de algunos

miserables− nos permitía vivir en paz y con cierta seguridad, hasta que…llegó Piñera y nos

entregó en manos de la otra señora que encarna el estandarte de la mediocridad, reconocida

también internacionalmente.

17 de Enero de 2015

Patricio Quilhot Palma

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