CAMBIOS EN EL ESCENARIO DE LA SEGURIDAD NACIONAL Despierta Chile

CAMBIOS EN EL ESCENARIO DE LA SEGURIDAD NACIONAL

Por Fernando Thauby 

Chile sigue sin tener una Estrategia de Seguridad.

El próximo Libro de la Defensa, por lo que se filtra desde los lugares en que en estricto secreto se trabaja ese documento “de Estado”, expondría respecto a problemas de gran relevancia ideológica para sus autores: los homosexuales; la mujer en las FFAA; el cambio climático; la cooperación con Unasur, y la creación de FFAA para la paz, todos ellos periféricos al objeto de la defensa nacional

A comienzos del año 2009 Bachelet –en su primera administración y antes de su revival revolucionario- viajó, en compañía del senador Navarro (MAS) y del diputado Teillier (PC) a La Habana a rendir homenaje a Fidel Castro. De esos devaneos ideológicos no queda nada. Todo el esquema político y estratégico del programa de seguridad de su actual gobierno, -un proyecto de inserción revolucionaria, antiimperialista y regionalista- imaginado y comenzado a construir en torno a Unasur, la Patria Grande y la ideología del Foro de Sao Paulo se derrumbó junto con los gobiernos de izquierda de Argentina, Brasil y Venezuela y el fracaso del gobierno de Bachelet en medio de una demostración dramática de incompetencia gubernamental y de gestión.

Mientras tanto, el mundo siguió su marcha. La realidad regional cambió por completo y el Ministerio de Defensa de Chile no se dio por aludido y siguió en su ocupación tradicional: no hacer nada y justificar su existencia tratando de publicar un Libro de la Defensa que no interesa a nadie ni sirve para nada.

Luego vino el terremoto Trump.

Este no es un tema marginal, que afecta a otros y pasa sigilosamente por nuestro lado. En efecto, si recordamos la actitud inmediatamente posterior al 11 de septiembre del año 2001, veremos que EEUU convocó a los países del mundo y los separó en dos bandos claros: los amigos y los otros.

En ese momento crítico, el entonces presidente Lagos marginó a Chile de participar en Iraq, y lo pudo hacer casi sin consecuencias debido a que el presidente de los EEUU era una persona sujeta a los cánones normales de la democracia y del respeto entre los estados. Eso ya no es mas así. No con Trump.

En este contexto de fondo debemos considerar que Chile ha firmado con EEUU una amplia variedad de compromisos, declaración de intenciones y de acuerdo políticos, diplomáticos y militares; formales y administrativos. Mientras su cumplimiento se materializó dentro de cánones “normales” no hubo problemas; lo que se solicitó y exigió estuvo mas o menos dentro de las líneas políticas sobrentendidas entre las partes, aun cuando no hubieran sido explicitadas específicamente. Actualmente y en el futuro próximo no existe ninguna seguridad que eso continúe vigente y que no se nos ponga ante disyuntivas difíciles de resolver.

Habría que comenzar considerando los efectos del cumplimiento, por parte de la administración del presidente Trump de la expulsión de los inmigrantes mexicanos desde EEUU y la reacción y respuesta regional; la imposición unilateral de proteccionismo económico, y el aporte que se nos exija para cumplir eso de “America first”.

Por otra parte, cada vez que Chile hizo alguna aproximación a China en el ámbito militar, aun la mas leve e inocua, nuestro socio norteamericano nos hizo saber su disgusto. Ahora estamos frente a una probabilidad muy alta de emprender un camino que nos aproximará a China alejándonos de EEUU en lo económico, lo político, lo estratégico y específicamente en lo naval/marítimo en el Pacífico.

Parece de la mas elemental prudencia evaluar con la mayor precisión posible el efecto que estos cambios producirán en el escenario de nuestra seguridad nacional y en particular sobre nuestra Armada, que hasta ahora ha recibido un trato especial, -en lo tecnológico, de acceso a información clasificada y a armas sofisticadas-, reservado a las Armadas amigas y de confianza..

En esta misma línea, me parece evidente que la inactividad, la gasificación ideológica y la falta de realismo de nuestro Ministerio de Defensa comienza a transformarse en una amenaza a la seguridad nacional y a confirmar que su incompetencia es dañina para Chile.

El repetitivo y rutinario Libro de la Defensa debería abocarse a tratar de entender que está pasando, como afecta a nuestra seguridad y como debe preparase nuestra defensa para apoyar los intereses nacionales en este nuevo escenario.

La Armada, cuyo campo de acción –el Océano Pacífico- es el espacio crítico en que se jugarán las políticas y estrategias globales en los próximos años necesita directivas específicas y claras de sus autoridades políticas.

Es hora de sacar de su reposo al Ministerio de Defensa

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