Carta del general (r) Gabriel Ormeño Melet Actualidad

Carta del general (r) Gabriel Ormeño Melet

 

 

Las Condes, octubre de 2016.

Señor

ANDRES P. CHADWICK PIÑERA

Presente.

Sr. Chadwick:

El 22 de septiembre recién pasado, la verdad es que no con mucha sorpresa, pero sí con algún grado de inquietud, lo escuché en Radio Agricultura, durante la entrevista que le realizó CHECHO HIRANE, intentando, en la ocasión, explicar las razones que en su momento se tuvo para trasladar a ex uniformados presos desde el Penal Cordillera, al de Punta Peuco. Según Ud. era una enorme injusticia que quienes cumplían condena en el primer lugar gozaran de mayores beneficios que quienes lo hacía en el segundo, en circunstancias que aquellos eran los más responsables de delitos de lesa humanidad…

No con mucha sorpresa, repito, porque todo el país conoce o conjetura las verdaderas razones de tal medida (lavar imagen para no ser tildados de cómplices pasivos; dar señales de cierto progresismo; ganar simpatías en la oposición, etc.). Además, porque Ud., ya hace bastante tiempo, se limita a emitir opiniones políticamente correctas; incluyendo por cierto, actitudes que reniegan abiertamente de su pasado y de su entusiasmo y apego a los valores y principios del Gobierno Militar del cual Ud. fue, le recuerdo, uno de los más abiertos y entusiastas partidarios, además, según creo recordar, de integrante de alguna comisión legislativa del gobierno del General Augusto Pinochet. Ello, seguramente podría explicar su cambio de postura, por otra que ahora le debe parecer más apropiada para enfrentar los actuales tiempos políticos y sociales.

En todo caso, su renovada, acomodaticia y elástica posición actual (como la de tantos otros personeros) no nos asombra mayormente, insisto, en modo alguno, no quiere decir que deje de preocuparnos… Ello, pues es elocuente indicador de cómo algunos integrantes de los partidos políticos de derecha, extrañamente, casi los mismos que gracias a los uniformados pudieron mantener y/o acceder a puestos de poder y de representación popular (amén de otras ventajas), ahora se han sumado a la izquierda más jacobina para reducir en la conciencia de los chilenos, ojalá a su mínima expresión, la fisonomía de las FF.AA y de las FF.OO que sólo ayer adulaban y ensalzaban.

Si el gobierno de su primo hermano, el ex-Pdte. Piñera (del cual Ud. fue Ministro del Interior), realmente hubiese estimado que los ex-uniformados que cumplían condena en el Penal Cordillera gozaban de mayores beneficios que los que lo hacían en Punta Peuco, antes de hacinarlos a todos en éste último lugar de manera inconsulta, entonces, hubiese sido absolutamente necesario que se estudiaran más detenidamente otras alternativas ya que, con esta medida, se desconocía entre otras consideraciones la necesidad de respetar, aunque sea mínimamente, los códigos culturales de toda organización de tipo militar, en cualquier lugar del mundo; y, por cierto, la lógica segregación que al respecto debe existir en este tipo de establecimiento penales.

En consecuencia, la medida, al juntar y mezclar a unos y otros, sólo infligió un innecesario castigo adicional a todos los presos sin excepción; puesto que en Punta Peuco los módulos debieron aumentar al doble su capacidad, pese a que estructural y físicamente no tenían ni tienen tal posibilidad. Ello, sin mencionar el denigrante y triste espectáculo nocturno que, con el beneplácito de su gobierno, significo el traslado de los condenados, ampliamente televisado frente a las hordas vociferantes de los que todavía se identifican con la odiosa frase “sin perdón ni olvido” (que diferente la situación de los ex uniformados condenados por hechos ocurridos hace más de cuarenta años, con la de tantos terroristas de izquierda rápidamente indultados por los gobiernos concertacionistas).

Me imagino que se dará cuenta que lo que ustedes hicieron no tiene nombre, pues hasta ese momento, tamaña felonía ni siquiera había estado en los planes de los anteriores gobiernos de izquierda. Ahora bien, como seguramente los responsables de tal determinación todavía no toman conciencia del mal causado, esta carta sólo tiene el propósito de manifestarle que si consideramos la perfidia de lo prometido por el entonces candidato Sebastián Piñera en el Círculo Español, con el único propósito de obtener el voto de los uniformados, entonces el abrupto cierre del Penal Cordillera, por sus consecuencias inmediatas, actuales y futuras sólo podrá ser recordado como la infamia más difícil de olvidar.

En el caso de los Carabineros que hoy se encuentran cumpliendo condena, en los tiempos que según los Tribunales se cometieron los supuestos ilícitos, eran efectivos que recién estaban empezando su carrera, con muy pocos años de servicio, y por ende sin ninguna responsabilidad de mando. Están allí sólo porque desgraciadamente eran de dotación de las Unidades en que se habían cometido dichos delitos (además de no habérsele respetado la institución de la cosa juzgada, la prescripción, y la amnistía; amén de haberse inventado situaciones ficticias como el secuestro permanente y de haberse aplicado normas que no existían al momentos de los hechos, como es el caso de delitos de lesa humanidad). Al respecto, quiero recordarle que muchos de nuestros camaradas están cumpliendo condena gracias a la implacable persecución política de los abogados del Ministerio del Interior, que justamente durante el gobierno del ex Pdte. Piñera se instruyeron y reforzaron con ingentes recursos).

Como seguramente comprenderá, no me ha sido fácil tomar la determinación de escribirle esta carta; que sinceramente espero quiera leer y entender; especialmente ahora que su primo, seguramente, con su desinteresada colaboración, al parecer pretende intentar una nueva aventura presidencial. Por tal razón creo que es muy necesario manifestarle a Ud. y a él por su intermedio, que en lo político y organizacional, cada vez más amplios sectores de personal uniformado (y sus familiares), se han sentido y continuarán sintiéndose profundamente decepcionados del gobierno del ex Pdte. Sebastián Piñera.

En algún momento de nuestra historia, la ciudadanía dejará de estar sistemáticamente engañada y manipulada y empezará a entender las complejas circunstancias del Gobierno Militar; así como también el interesado manejo de los asuntos relacionados con los Derechos Humanos y su radical judicialización. De igual manera, ojalá no demasiado tarde, comenzará a percatarse del gigantesco error político cometido con nuestras FF.AA y FF.OO, al restarle al margen del enorme y silencioso apoyo ciudadano, toda credibilidad y posibilidad de defenderse. Mientras tanto, haremos votos para que nuestros próximos gobernantes sean realmente los que CHILE se merece y necesita Atentamente:

GABRIEL ORMEÑO MELET

General Inspector ® de Carabineros

EX GENERAL SUBDIRECTOR

GOM.-

C/C: CUERPO DE GENERALES.

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