Cartas al Director Actualidad

Cartas al Director

Por Luis Sagüés Garay

Chile, un modelo basado en la naturaleza humana

¿Por  qué el modelo de desarrollo chileno, instaurado durante el Gobierno de las Fuerzas Armadas, ha sido tan exitoso para lograr los grados de desarrollo alcanzados y desconocidos en el resto de Sud América  e  incuestionables por todos los que observan  con objetividad?  

 

Estimados amigos: nada se puede lograr en este mundo  si se desconoce la naturaleza del ser humano  y se pretende infructuosamente ir en contra de esa fuerza  inmanente que lo permea todo.  En los gobiernos totalitarios marxistas, se quiso obviar este principio y los resultados han sido desastrosos. Todos conocemos que después  de décadas,  ejerciendo su tiránico poder, no han podido resolver los más elementales problemas.  Son pueblos que se debaten en una pobreza extrema, muchos de ellos no tienen agua potable ni alcantarillado y la alimentación es un obstáculo para el desarrollo corporal. Todo lo anterior, con una absoluta falta de libertad para expresar las más elementales necesidades.  ¿Cuáles son estas características que definen la naturaleza del ser humano?  En primer lugar la Libertad; sin ella todo empeño de desarrollo es inútil: la creatividad y la innovación se  expresan solamente donde hay libertad. El espíritu de emprendimiento: hasta en las personas más modestas, como una forma de resolver sus propios problemas, basado en el esfuerzo y el trabajo, son  expresión evidente de libertad. El hombre quiere ser autor de su progreso.    La propiedad; que no es otra cosa que el legítimo reconocimiento que le hace la sociedad al esfuerzo y trabajo que una persona desarrolla para poseer un bien, lo que legitima el hecho de transmitirle este bien a su descendencia.  El sentimiento religioso; que permite al hombre expresar su deseo de trascendencia y su esperanza en un ser  superior y perfecto por sobre el ser humano. La familia; que es la organización primaria de la sociedad, donde se manifiestan y se practican todos los principios anteriores y que posee el gluten irreemplazable del amor.  Al menos estos y otros que sería largo definir, son las manifestaciones que han sido conculcadas en los regímenes totalitarios, produciendo el fracaso que todos hoy reconocen. ¿Por qué entonces, insistir con tan pertinaz  empeño en establecer en nuestro país el modelo que se sabe es un absoluto desastre? Porque se quiere con perverso egoísmo,  controlar para el bien de unos pocos –con fanatismo mesiánico- el estado,  y lograr para una cúpula todo el bienestar, desdeñando a todos los demás,  que padecen esta trágica experiencia.   En Chile se pretende,  por los partidos de Nueva Mayoría, imponer un régimen marxista, como el cubano o el que se está instaurando en Venezuela,  para que los jerarcas del PC o partidos marxistas,  se beneficien solamente ellos, como ocurrió en la URSS, Cuba, Norcorea, China, y todos los países que padecieron este horroroso sistema, antes de la caída del muro de la ignominia.  Se disimula,  pero  la propia presidenta de la República ha dicho que quiere terminar la obra de Allende, quien quería imponer una dictadura comunista del proletariado en Chile.  Siente por los Castro  una gran admiración, que se manifestó cuando salió corriendo desde una reunión para concurrir a una  cita con el  tirano en la Habana.  Es de inspiración marxista, de tal manera que de ella no se puede esperar otra cosa. 

 

En 16 años de Gobierno Militar, los chilenos aprendimos que es posible dentro de las naturales  características propias del ser humano,  y liderados por hombres probos y bien inspirados, con nuestro esfuerzo y empuje salir de la condición de atraso y pobreza, que los partidos de la izquierda nos querían imponer a perpetuidad.

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