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Crédito a la voz de Punta Peuco

Este fin de semana revisando las cartas al director en distintos diarios. Lo hicimos con la convicción que ibamos a encontrar misivas de personas de nuestro sector reclamando por el traslado del Comandante Álvaro Corbalán a la Cárcel de Alta Seguridad (CAS). No encontramos ninguna.

Antes, mandar una carta de éstas daba más trabajo. Había que hacer un sobre, comprar estampilla y enviarla por correo. Ahora Internet virtualmente lo hace todo.

Pero a mayor facilidad, estamos más indolentes y menos solidarios. Seguramente si Álvaro Corbalán, hubiera sido hijo o hermano nuestro, hubiéramos hecho más de lo que hicimos, porque en verdad no hicimos nada.

A un amigo abogado le consultamos qué podíamos hacer para ayudarlo, la pregunta le causó risa. Luego de su risa, su experiencia profesional, le llevó a decir que... NADA!.

Lo ocurrido a Álvaro Corbalán, me hizo recordar ese pasaje bíblico del buen samaritano donde varios pasaron por el camino, vieron al herido maltratado por los asaltantes y siguieron su camino como si nada, hasta que pasó el samaritano, lo socorrió, lo llevó al pueblo más cercano y pagó porque lo atendieran.

Álvaro Corbalán se encuentra recluido en el cuarto piso de la CAS, donde está totalmente solo. Los otros dos presos que se encuentran en similar condición (ambos extremistas de izquierda) están situados en otros pisos del mismo recinto.

Durante estos cuatro días, y aun cuando tiene derecho a salir al patio para tomar el sol y respirar un mejor aire un rato - ya que el lugar donde reside es muy helado y húmedo en la mañana y en la tarde, él ha preferido no ir al patio, sino pasearse por el pasillo exterior de su celda.

Cabe mencionar que el Comandante Álvaro Corbalán, fue sacado de modo totalmente sorpresivo de su celda que ocupaba en el penal de Punta Peuco, sin aviso previo de ningún tipo durante la madrugada del viernes recién pasado.

Los gendarmes que se apersonaron en su celda habitación, le informaron que se había decretado en su contra un castigo consistente en estar 30 días en la CAS y que procederian a su traslado de forma inmediata. Le aconsejaron llevar consigo solamente artículos de primera necesidad, pues lo demás le sería llevado por Gendarmería dentro del dia. FALSO.

Ese día viernes y hasta el mediodía de ayer domingo no le habían llevado nada. El Comandante Corbalan tuvo la precaución de tomar un jabón, su cepillo de dientes y una pasta dentrifica.

La ministro Javiera Blanco dijo a la prensa que se sancionó a Corbalan, pues en distintos allanamientos realizados en Punta Peuco en el último trimestre se le habían encontrado en total tres celulares (uno por allanamiento).

Saben ustedes cuántos celulares encontró Gendarmería en los allanamientos realizados en otras cárceles del país en el mismo período, los últimos tres meses. Más de doce mil.

Cuántos presos están sancionados por esto?.  Solo uno, Álvaro Corbalán.

La cifra la encontramos en los archivos de Televisión Nacional, un medio al servicio del gobierno.

Basta este solo dato para concluir que el castigo fue una acción de venganza. Incluso infringiendo la Ley.

Si ustedes se dan el trabajo de leer y revisar el reglamento carcelario como lo hicimos nosotros, se darán cuenta que dice expresamente que un condenado puede ser sancionado con una sola medida, pero no con dos o más, es decir, o lo dejaban sin visitas o lo trasladaban, pero no las dos medidas en su contra paralelamente, como lo hicieron con él.

Un comentario final. Si alguno de ustedes. ha ido, al menos una vez a Punta Peuco, habrá tenido que reparar que todo lo que ustedes llevan es observado por unas máquinas que permiten al guardia ver claramente lo que va a adentro de una bolsa, caja, maletín, etc.

Posteriormente, las personas deben pasar a una pieza donde con otra máquina que le pasan alrededor de su cuerpo descubren cualquier cosa que lleve (incluso un alfiler).

Es imposible entrar algo, es más, en todos los penales del país entregar celulares es un muy buen negocio.

No en Punta Peuco, pero si en otros, es no bueno, sino excelente, entregar a los presos licores o drogas.

Adivinen quiénes son los que hacen este negocio redondo?

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