CÓMO FUE QUE TUVE QUE REVISAR LA CONSTITUCIÓN DEL 80 Despierta Chile

CÓMO FUE QUE TUVE QUE REVISAR LA CONSTITUCIÓN DEL 80

por Fernando Emmerich Leblanc

Un día fui llamado por el Presidente Pinochet. Cuando me presenté,hizo venir a la Ministra de Justicia, Mónica Madariaga, y le dijo :
 
-Esta es la persona de la que le hablé. Los dejo para que se pongan de acuerdo
Y se fue.
 
-Bueno-dijo Mónica Madariaga, -Usted sabe de que se trata.
-En realidad,no tengo la menor idea.
Mónica Madariaga se sonrió.
-¿Entonces el Presidente no se lo dijo?
-No.
-Se pasó de discreto el Presidente. Entonces naturalmente tengo que decírselo yo. Me encargó que le encomendara a usted el texto de la Constitución. Aquí lo tengo. Tiene algunas correcciones mías, manuscritas. El Presidente debe tenerle a usted mucha confianza para encargarle esta misión.
-Le revisé la redacción de algunos libros suyos que le publicamos en la Editorial Andrés Bello.
-¿Usted trabaja en la editorial Andrés Bello?
-Ya no. Ahora trabajo en El Mercurio.
-Dios mío...Y le vamos a entregar el texto de la Constitución,que mantenemos en el más estricto secreto, a alguien que trabaja en El Mercurio?
-No se preocupe. Nadie lo sabrá en El Mercurio. Me tomaré unos días de permiso en el diario, y me llevaré el texto a mi casa en Villa Alemana, donde lo revisaré. Le dejo mi dirección y mi teléfono.
-¿Y cuando nos cobrará por este servicio?
-Nada. Lo hago por la Patria. Será para mi un honor.
-Que patriota...
 
Me fui en un bus a Villa Alemana. Puse en la rejilla un maletín en el que llevaba la Constitución. El chofer puso la radio. En ese momento estaban leyendo un informativo según el cual pronto sería promulgada la nueva Constitución, sujeta entonces a su última revisión. Mi vecino de asiento, un gordito rubicundo, me dijo :
 
-¿Usted cree en esas pamplinas? El Gobierno está haciendo tiempo, metiéndonos el dedo en la boca. Esa Constitución no existe. Nadie la ha visto. ¿La ha visto usted acaso?
-Yo si. Y la llevo en el maletín.
-Eso es lo mejor que tenemos los chilenos:el fantasear, el bromear. No hemos perdido el sentido del humor. Por supuesto, usted lleva la nueva Constitución de la República en ese maletín. Y ahora va a Viña para juntarse en el Hotel Miramar con Sofía Loren, que vino especialmente de incógnito para encontrarse con usted.
 
Tres días después yo estaba en el Ministerio de Justicia,reunido con la Ministra y con el subsecretario de la Cartera, un oficial de la Armada. Les expuse las correcciones de forma que yo le había hecho al texto constitucional. Terminada esa labor, la ministra me preguntó:
 
-¿Hacia donde va usted ahora?
-Hacia Los Leones.
-¿Anda en auto?
-No.
-Entonces lo llevo. Me queda en el camino.
 
Ocupamos los asientos traseros en el negro Mercedes ministerial. Adelante, un chofer con gorra.
 
Partimos. En el trayecto, le dije a la Ministra :
 
Se que está por promulgarse la nueva Ley del Transito, que contempla severas sanciones a quienes provocan mortales accidentes por ir a exceso de velocidad. Obra suya, Ministra. La felicito. Acabo de ver, en la ruta Santiago-Valparaíso, un grave accidente provocado por un tipo que iba a excesiva velocidad.
 
La Ministra se echó atrás en su asiento, con un aire de satisfacción. Pero de repente le gritó a su chofer :
 
-Mire, Remigio, cómo nos acaba de pasar ese Volvo gris. Vamos muy despacio, Remigio. Alcáncelo y páselo. Que se habrá creído ese sueco.
 
Y reclinando su cabeza en el respaldo del asiento, suspiró:
 
-Me encanta la velocidad.

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