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Compromiso  Ineludible

Después de deponer mi candidatura a la alcaldía de Providencia y de haber renunciado formalmente a la UDI, se me fueron aproximando diferentes grupos, unos más connotados o compactos que otros, todos con características similares: independientes, desafectados y/o desencantados, de la situación política nacional. Lejos de cualquier asomo de fanatismo, se presentaron como los indignados, los exasperados y "crispados criollos", que ya se habrían cansado de criticar y reclamar socialmente, porque siempre a lo más lejos que llegaban era al muy chileno… "¡Hay que…. ¡"

Me pregunto qué los trajo a mi puerta. En primer lugar (y lo confiesan abiertamente) mi actual calidad de independiente; y luego, su interés en que asuma, dada mi condición de hombre público, algún grado de responsabilidad en agrupar estas fuerzas dispersas y darles visibilidad. Civiles, uniformados en retiro, comerciantes, empresarios, profesionales, jóvenes y no tanto, de regiones y de la capital, un grupo variopinto que se fue armando por separado pero con un único propósito…, la unidad de los disgregados.

Claramente, la tranquilidad familiar, la paz de mis libros, mis labores docentes, "pilares de mi retiro", me aguijoneaban con fuerza para no abandonar la "zona de confort". ¿Echarse más problemas encima? ¿Tener que soportar más descalificaciones, injurias, funas, agresiones verbales y todo tipo de embestidas de esas que la izquierda usa para amedrentar a sus opositores? ¡Uffff….! Sumemos a esto que también de las “fuerzas propias” saldrán agudos dardos… los que a veces son los más dolorosos y descalificantes ¡Uffff…!

Entonces, ¿qué se hace? No hay opción: no queda más camino que asumir con humildad, respeto y fidelidad, las responsabilidades que el destino nos pone enfrente y responder con coraje, valentía y algo de audacia a las exigencias de las circunstancias. 

Solo quiero precisar con énfasis que respondo a un requerimiento que se me ha hecho y en ningún caso a ninguna forma de interés personal.

Si en esta etapa de nuestra contingencia puedo aportar algo, lo haré con valor y convicción. No es la hora de restarse. ¿Hasta dónde vamos a llegar con este lance? ¿Quién sabe? Pero de lo que estoy convencido es que si asumimos esta titánica tarea con entusiasmo, optimismo y realismo, lograremos dar un paso importante, aunque sea pequeño, y eso puede hacer la diferencia… Innumerables acciones capitales de la historia partieron de simples minorías, y terminaron definiendo el rumbo que seguirían los hechos.

Nuestro país está en una peligrosa encrucijada, el gobierno ha perdido su rumbo y concentra sus esfuerzos en alterar el orden institucional que nos ha dado estabilidad, progreso y bienestar social. Somos testigos del vandalismo, la destrucción y la violencia que campea en todos los rincones. Ni que decir de la política contingente y partidista, con más de un 80 por ciento de rechazo por parte de la ciudadanía, enfrascada en acusaciones mutuas y en mezquinos intereses, impotente para darle gobernabilidad al estado y llevar el país al cauce del orden y del crecimiento.

El escenario que nos amenaza, y que nos lleva al despeñadero, pretende que, como ovejas al matadero, no tengamos en las próximas presidenciales más opción que votar por el mal menor: elegir entre dos ex presidentes que ya conocemos… Triste futuro del cual nadie se puede desentender. En lo personal y sin más interés que aportar con humildad un granito de arena al esfuerzo que muchos están queriendo hacer y que sin pensarlo llegaron a golpear la puerta de mi retiro, estoy disponible para aceptar cualquier desafío que se me plantee.

CRISTIAN LABBE GALILEA

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