Contentos, Señores, Contentos Hermógenes Pérez de Arce

Contentos, Señores, Contentos

Blogs de Hermógenes

 

 
 
          Así estamos. Pues creíamos estar muertos, y no: ha pasado algo indicador de que todavía respiramos. Tras seis gobiernos consecutivos del “No” que deterioraron la economía, falsificaron la historia, se vengaron de los que salvaron a Chile y les han repartido ya largo más de dos mil millones de dólares a victimarios marxistas hoy convertidos en “víctimas”, totalitarios ahora autodenominados “demócratas” y agresores travestidos de “agredidos por violaciones a sus derechos humanos”, parecía que los del “Sí” habíamos dejado de existir. Sobre todo cuando el más rico mercader de la política chilena estaba, en una operación de “toma de control hostil” de la UDI y aprovechándose de su inopia, adquiriendo a precio de liquidación el partido fundado por Jaime Guzmán y que creíamos nuestro último bastión.
 
          Todavía más tras la puñalada trapera con que sus dirigentes se deshicieron del coronel Labbé, negándole su derecho a primarias en Providencia y añadiendo la injuria a la herida, al decirle que su sola presencia en la UDI “le hacía mal al partido”. Eso ya parecía certificar nuestra defunción.
 
Pero entonces renunció José Antonio Kast junto a 31 personalidades significativas de la colectividad, colmados ya de que ella haya devenido hogar político de “arrepentidos”, “bacheletistas-aliancistas”, piñeristas y penitentes con sus cerebros prolijamente lavados que repiten como un mantra y mea culpa que “si hubiera sabido lo que pasaba habría votado ‘No’”.  Ya el colmo fue el twitter de un aspirante a presidir el partido con la consigna comunista de “repudio a las violaciones de derechos humanos” en protesta porque el diputado Urrutia rindió homenaje a la memoria del Presidente Pinochet en la Cámara.
 
Por eso la renuncia de José Antonio certifica que, pese a todo ello, el “Sí” todavía vive y puede originar, “desde las cenizas”, un partido respetable de derecha en la política chilena, como el que la UDI ha dejado de ser. Certifica, además, que no toda la gente se deja sobornar ni lavar el cerebro. Y, en fin, que el coraje político no ha muerto en la derecha, como lo probó el mismo Kast al representarle personal y públicamente al Presidente de la Corte Suprema, desafiando una funa comunista, la escandalosa discriminación consistente en conceder la libertad condicional a más de dos mil delincuentes al tiempo que les es negada, junto con otros beneficios carcelarios básicos, a 117 presos políticos militares cuya edad promedio es de 76 años.
 
Kast y quienes lo han acompañado en su renuncia representan, como bien lo dice Juan Ignacio Brito en su excelente artículo de “La Tercera” de hoy, un intento de rescatar los principios fijados para la UDI por su fundador, Jaime Guzmán, al propiciar una sociedad “basada en sólidos valores morales” y constituirse en un partido “siempre confiable para quienes se mueven por principios y convicciones”.
 
Pero los dirigentes UDI de hoy parecen decirse, “primum vívere, deinde philosophari”, y no vacilan en cerrar filas tras un mecenas de nutrido prontuario, que por muchos años fue el peor cuchillo de la colectividad. Es que deben pagar las cuentas del agua y de la luz, para no hablar de los gastos de la campaña electoral. Y en eso no están alejados de su electorado, pues las más recientes encuestas señalan que el 79% de los votantes de derecha prefieren a Piñera, pese a que, siendo este sector el mejor informado del país, también conoce perfectamente el prontuario del candidato. ¿Y qué hacer cuando sus candidatos a alcalde, haciendo de tripas corazón, acuden a fotografiarse con él, como abejas a la miel?
 
¿Y entones se desterrará también de la Declaración de Principios, junto con el reconocimiento al Gobierno Militar (que se acordó derogar “a mano alzada” en reciente Consejo) el conjunto de los principios y valores legados por Jaime Guzmán? Parece que va a ser necesario, pues el mismo partido que ha aceptado la marginación de Jaime Orpis por haber empleado ayudas electorales de empresas para pagar las contribuciones de su casa, ahora adherirá como candidato presidencial a uno que también en anterior campaña empleó las ayudas electorales de empresas para pagar bonos de desempeño a ejecutivos de su canal de TV. ¿Y cómo conciliar la bajada de Golborne como precandidato de la tienda, en razón de que una sociedad suya tenía una cuenta off-shore, con el apoyo a Piñera, que aparece con dos sociedades con cuentas off-shore en los Panama Papers?
 
Son verdaderas “contradicciones vitales” que explican por qué un pro-hombre del sector prefiere radicarse en otro país y por qué cada vez más militantes de la UDI dejan de reconocer al partido como una sede condigna de representarlos y desde la cual conquistar a la opinión pública. 
 
Tal vez sea preferible militar en el 21% que defiende ideales aunque pierda votos, que en el 79% al cual lo único que le importa es ganar “a la Piñera”, es decir, sin importar cómo. Y desde allí construir algo decente.

Compartir