Desconfianza Despierta Chile

Desconfianza

E incertidumbre. Desconfianza e incertudumbre. Ambas presiden el sentimiento ciudadano actual.

 

Es que el proceso de nombramiento de Jorge Abbot Charme y el anuncio del cambio constitucional, donde Bachelet juega el rol central, dieron paso a esta situación la cual, según se puede advertir, no solo está destinada a perdurar, sino que más bien consolida la desconfianza, frente a la acción de los poderes públicos y de sus máximos representantes.

 

Incertidumbre, puesto que el muy prolongado itinerario para llegar a un cambio de la Constitución Política de la República, someterá al país a tensiones innecesarias durante al menos tres años. Y afectará la inversión puesto que nadie sabe qué podría suceder: si estaremos luego, ante un modelo de corte chavista de esos que imperan en la región o algo semejante. Por lo que ha dicho Bachelet, se modificará el concepto de derecho de propiedad con toda la gravedad que ello significa. 

 

¿Quién se encargará de conducirlo durante esos 36 meses? Porque el temor más que justificado, es que el Partido Comunista se instalará como el operador ¿Chile rechazará tales designios? 

 

Roberto Ampuero relata cómo se realizó en Cuba tal proceso a la usanza estalinista. Allí las asambleas populares escucharon lo que debían ratificar; todo, bajo la supervigilancia del aparato del PC.

 

Por ahora, como señaló Carlos Peña, la batalla se reducirá a cambiar los 2/3 necesarios por los 3/5 que hagan posible la medida. Desde aquí hasta la siguiente legislatura (en marzo de 2018), la acción de fuerzas opuestas, provocará la paralización de cualquier iniciativa en el campo económico, en función de semejante incógnita.

 

Un adelanto de esto fue la designación de Abbot como nuevo Fiscal Nacional. En una modalidad confusa, extraña y con cero transparencia, lo que resta credibilidad al nombramiento y a las decisiones que él deberá adoptar desde el 1 de diciembre, cuando asuma en propiedad.

 

Desde la influencia que ejerció Sabas Chahuán para nominar al sucesor, hasta la presencia de Guido Girardi -el de las malas prácticas-, como "el gran hacedor" de autoridades; luego, la intempestiva decisión de Bachelet de enviar el nombre de Abbot y no el de José Morales, -yaconsensuado en el Senado-, así como la imprevista e insólita unanimidad que posteriormente lo ratificó y las propias declaraciones de Chahuán sobre las improbables condenas en el caso de las platas políticas, más lo que dijo el mismo Abbot en idéntico sentido, dan cuenta del clima imperante en el país.

 

Cuando asuma el tercer jefe del Ministerio Público ¿ejercerá su función con la fuerza que requiere tan alto cargo o será como Sabas que tiene en su activo paralizar el juicio más largo de la historia como es el del 27/F? Está claro.

 

Para la próxima oportunidad, parece imprescindible contar con un camarlengo a cargo del cónclave llamado a dirimir el nombre para tales cargos "republicanos"

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