Dos Trampas Masivas y Una Postdata Electoral Hermógenes Pérez de Arce

Dos Trampas Masivas y Una Postdata Electoral

Bogs de Hermógenes

 

 
          Sospecho que el escándalo del padrón electoral es muy parecido al de La Polar. Voy a referir dos anécdotas para probarlo.
 
          Llamaré Irma a una niña que trabajaba en mi casa y compraba muchas cosas con una tarjeta de crédito de La Polar. Me formé la impresión de que equipó su hogar en esa forma. Tras estar algunos años con nosotros “tuvo que irse”. Al poco tiempo, la empezaron a llamar de La Polar al teléfono de mi casa porque estaba en mora en los pagos que adeudaba. Calculo que la estuvieron llamando diez años, procurando cobrarle y evidenciando que no conocían su paradero, que yo tampoco conocía. En eso estalló el escándalo de La Polar, consistente en que sus ejecutivos habían renegociado unilateralmente las deudas morosas, entre las cuales sospecho que estaba la de la Irma. Entonces, sospecho también que gracias a su “repactación”, para efectos contables ella seguía al día y eso se reflejaba en un mejor balance de la firma que si ésta hubiera reconocido su deuda como incobrable. Entonces las acciones de La Polar, que a todo esto daban muy buenos dividendos, valían más de tres mil pesos. Pero cuando se destapó la realidad de que gran parte de los deudores no le pagaba y habían sido repactados unilateralmente, las acciones cayeron, primero, a quinientos pesos y, finalmente, a lo que están hoy, veintinueve. ¿De quién fue la culpa? De partida, de deudores como la Irma, porque no pagaron. Ella se quedó gratis con plasma, refrigerador, cocina y demás. En segundo lugar, de los ejecutivos que hicieron aparecer a la Irma como cumplidora, mediante una renegociación simulada. Y, por supuesto, en tercer lugar, de los que, sabiendo todo lo anterior, a lo mejor vendieron sus acciones a tres mil pesos y salvaron su capital, mientras los que “no tenían el dato” lo perdieron.
 
Pero lo más notable del caso fue que La Polar, para salvarse de todas las acciones judiciales que se desataron en su contra, debió indemnizar a los deudores renegociados unilateralmente, entre ellos la Irma. Es decir, esta “víctima” probablemente se quedó con el plasma, el refrigerador, la cocina y otras cosas sin pagar, a título de indemnización por haber sido renegociada unilateralmente.
 
          ¿En qué se parece esto al caso del padrón electoral? En que probablemente las 463 mil personas que aparecen siendo cambiadas de lugar de votación lo fueron porque no estaban inscritas para votar en la comuna de su domicilio, como manda la ley. Entonces, al obtener nueva documentación de identidad (pasaporte o carnet) el cumplimiento de la ley obligaba a reasignarles su inscripción electoral a la comuna de su residencia.
 
          El año pasado fui a sacar pasaporte nuevo y renovar mi cédula de identidad. Cumplido el trámite, el oficial del Registro Civil me dijo que yo estaba inscrito para votar en Providencia, pero mi domicilio estaba en Las Condes. Con todo, si yo declaraba bajo juramento que tenía domicilio en Providencia, podía seguir inscrito y votando allá. Como yo había tenido oficina en esa comuna, pero ya no lo tenía, le dije que no podía jurar eso, así es que, legalmente, el funcionario me cambió a Las Condes. A lo mejor estoy entre los 463 mil.
 
          Detrás de esto había una historia. En 2012 yo estaba inscrito para votar en Vitacura, donde viví hasta 1991, cuando me cambié a Las Condes, sin nunca actualizar mi inscripción electoral. La falla fue de mi parte, por no hacerlo. Pero en 2012 había elecciones de alcaldes y los que somos de derecha y del “Sí” supimos que se estaba gestando un gran acarreo de votantes comunistas, con el apoyo de los simplemente de izquierda y de los kerenskys, para inscribirse en Providencia y derrotar al símbolo exitoso del Gobierno Militar, coronel Cristián Labbé, reelegido varias veces con alta votación por haber sido un excelente alcalde y haber obtenido hasta un reconocimiento internacional. Entonces los derechistas del “Sí” dijimos: “Hay que (siempre decimos “hay que”) contrarrestar la maniobra comunista” y comenzamos a trasladar nuestras inscripciones a Providencia, para votar por Labbé. Yo no tuve inconveniente en jurar que tenía domicilio en Providencia, porque mi oficina estaba ahí, pero los organizadores  de nuestro “acarreo” me habían ofrecido otro “domicilio”, por si no lo tenía. Y, por supuesto, los comunistas y compañeros de ruta que inundaron de nuevas inscripciones electorales la comuna también usaron domicilios inventados, entre ellos una casa abandonada, como se ha comprobado.
 
          Como los hijos de las tinieblas son mucho más hábiles y activos que los hijos de la luz, el acarreo de ellos fue mucho más numeroso que el nuestro y Labbé fue derrotado gracias a las mesas formadas con las nuevas inscripciones, pese a haber triunfado en las mesas antiguas, como lo había hecho siempre. Y perdió la elección. Los comunistas, compañeros de ruta y kerenskys acarrearon a mucho más gente que nosotros los ciudadanos respetables y de orden. Todo no pudo terminar peor, pues finalmente ahora Labbé fue traicionado por su partido, la UDI (que hace ya mucho tiempo dejó de ser un verdadero partido de derecha y del “Sí”), pues lo tramitó a la hora de aspirar él a ser candidato y finalmente le vedó competir en primarias para poder reelegirse esta vez.
 
En definitiva, al menos en Providencia, esas “nuevas inscripciones” de izquierda tienen muchos más domicilios ficticios repetidos que las “nuevas inscripciones” de derecha, pero es seguro que en los casos de unas y otras –como el mío— en que fuimos a sacar documentos de identidad, nuestro lugar de votación tiene que haber sido cambiado, legalmente, al de la comuna de nuestro actual domicilio, salvo que en cada caso se haya insistido, bajo juramento, estar domiciliado en otra, para conservar allí la inscripción electoral.
          
          Reitero la similitud entre el caso del padrón electoral y el de La Polar: el origen del primero no me cabe duda de que está en la obtención de nuevos documentos de identidad por personas que no estaban inscritas para votar en la comuna de su domicilio y que, por tanto, no estaban cumpliendo la ley; el origen del segundo fue el no cumplimiento de sus pagos por personas que habían comprado mercaderías, para ocultar cuya mora fueron objeto de una repactación unilateral que implicó ocultar la real situación financiera de la firma. Si los electores hubieran cumplido siempre con inscribirse en la comuna de su domicilio real y los deudores hubieran pagado puntualmente sus deudas, no habría habido “escándalo del padrón electoral” ni “escándalo de La Polar”.
 
          Pero parece que aspirar a que los chilenos cumplan sus obligaciones es mucho pedir.
 
Postdata electoral: En anterior blog afirmé que para los derechistas del “Sí”  no había ningún candidato en Las Condes merecedor de recibir nuestro sufragio el domingo y, estando yo inscrito ahora en esa comuna, me iba a abstener. Después de publicado ese blog me enteré de que entre los candidatos a concejales hay uno, Patricio Bopp, que suscribió el Compromiso Ético demandado por nuestro pre-candidato presidencial José Antonio Kast, lo que lo convierte en uno de los nuestros. Por tanto, iré a votar y lo haré por el candidato a concejal Bopp, pero a última hora Marta Fresno me avisa que comparte nuestros valores y lealtades, así es que sortearé mi voto entre ambos.
 
          Asimismo, en el referido blog afirmé que la única candidata merecedora de los votos de los derechistas del “Sí” en Vitacura era Patricia Alessandri. Pero un hermano del candidato José Manuel Silva Bafalluy me ha rectificado y me ha asegurado que éste también es de los nuestros y, por tanto, merece igualmente apoyo, de lo cual dejo constancia para todos los efectos electorales a que haya lugar.

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