El Candidato del No Hermógenes Pérez de Arce

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El Candidato del No

 
 
          Cuando me fui de “El Mercurio” el 31 de diciembre de 2008 no me preguntaron a quién propondría para que me reemplazara en la columna de los miércoles, pero si lo hubieran hecho yo les habría sugerido a Gonzalo Rojas Sánchez. Y como el Diablo –ustedes saben a quién me refiero— no metió su cola, lo nombraron.
 
          Pues bien, nunca me he felicitado tanto de esa designación como hoy, a pesar de que siempre he estado de acuerdo con las anteriores columnas de Gonzalo. Pero es que la de hoy las supera a todas en claridad, coraje y llegada directa al hueso. Ella se refiere con franqueza a ese resto náufrago lamentable en que se ha convertido la UDI de hoy, que ya no puede haber renunciado a más principios, lealtades y verdades, a tal extremo que se ven precisados a marcharse de ella quienes los siguen profesando, es decir, las personas de derecha con alguna estima por la ética.
 
          Por fortuna, en este año de elecciones presidenciales, tenemos un candidato de derecha –no de “centroderecha”-- como hacía muchos años no habíamos logrado levantarlo: el diputado José Antonio Kast. Precisamente fue uno de los conminados a marcharse de la UDI para poder seguir defendiendo sus ideas y valores. Y él, tras eso, ha logrado lo más importante para poder competir en la elección presidencial, las firmas necesarias para participar el 19 de noviembre.
 
          Se da la curiosa circunstancia de que, siendo heredero natural del “Sí” de 1988, y también, probablemente, será el 19 de noviembre próximo el único del “Sí” entre todos los que compitan, según permiten avizorar las encuestas, hoy se singulariza más por los “no” que caracterizan su trayectoria:
 
          No ha cambiado nunca de línea política, no ha sido acusado de emplear boletas ideológicamente falsas para obtener financiamiento electoral, ni menos de emplear el dinero así obtenido para financiar, no la elección, sino pagos de una empresa suya; no mantiene la mayor parte de su patrimonio (ni, de hecho, nada de él) en paraísos fiscales del exterior para eludir impuestos, no ha renegado del Gobierno Militar ni mucho menos ha dicho que fue un gobierno “peor que el de Allende”; no le fue a hacer guardia de honor a la capilla ardiente de Hugo Chávez ni ha proclamado a un alto dirigente comunista como “un grande de la historia de Chile”; jamás se le habría ocurrido conspirar contra la UDI en el “caso Spiniak” ni declararse “conmovido” por las acusaciones atrozmente falsas de Gemita Bueno contra un senador del partido; no tiene en su pasado un proceso por haber comprado acciones de un banco, del cual era gerente, con dineros del mismo banco ni ha estado nunca prófugo de la justicia; no ha sido sorprendido conspirando contra ninguna competidora o competidor suyo aspirante a una candidatura; no ha ordenado a subordinados suyos presentar querellas contra los militares que derrotaron al terrorismo marxista ni ha aumentado el financiamiento para los abogados de izquierda que acosan a esos militares ante la justicia de izquierda ni contribuido a mantener el financiamiento para el museo de la memoria marxista; no ha mantenido en un cargo de su confianza, políticamente estratégico, a un mirista confeso; no ha “dado vuelta” votaciones en la Cámara cuyo resultado previsible lo condenaría; no ha sido sancionado por comprar acciones con información privilegiada; no ha sido nunca procesado en Argentina por soborno ni una empresa controlada por él ha sido sancionada por colusión y por soborno en los Estados Unidos; no considera “cómplices pasivos” de delitos a los partidarios del gobierno que salvó al país de un régimen totalitario y derrotó al aparato terrorista armado de éste; no ha presentado una moción de ley, como parlamentario, para obligar a los bancos a pagar intereses en cuenta corriente mientras negociaba con ellos para venderles un sistema de tarjetas de crédito, presionándolos así a subir su oferta; y, en fin, tampoco cree que Abel mató a Adán ni que el libro “Robinson Crusoe” lo escribió el actor Willem Dafoe ni que gaviota se escribe con “b” larga y un largo etcétera.
 
          Será una satisfacción moral votar, en noviembre, por el candidato de derecha que representa todos esos “no”

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