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El candidato que iba a ser Actualidad

El candidato que iba a ser

 

Antes de que la justicia se pronuncie sobre su ilícito comportamiento en el caso SQM, Marco Enríquez sepultó su opción de ser la alternativa presidencial que le permitiría a la izquierda dura tener una posibilidad de mantenerse en el poder.

Adversa a la casi inminente candidatura de Lagos Escobar, la izquierda no dialogante, hoy con una influencia potente en el discurso presidencial, utilizó las encuestas para evidenciar su preferencia por Enríquez, al ponerlo al tope de los políticos mejor evaluados.

No obstante, los planes del propio Enríquez, que recorría el mundo financiado por Gobiernos socialistas y por ONG’s francesas, y de los movimientos ultra se los llevó el viento, luego de que la Fiscalía Nacional, tras varios intentos estériles, lograse interrogarlo por su involucramiento en el caso de facturas falsas de SQM.

Tras el testimonio, Enríquez quedó descompuesto, malhumorado y eludió referirse a su confesión. Optó por la ruta del silencio y refugiarse en un segundo y tercer plano, lejos de la exposición pública. Consecuencia de la confirmación de todas las sospechas, los movimientos ultra lo abandonaron y se reflejó de inmediato en la encuesta de fin de año del CEP: fue desplazado al séptimo puesto de los mejor evaluados. Su antiguo lugar de privilegio lo ocupó el incendiario, vocero y líder de los revoltosos callejeros del 2011, Giorgio Jackson, hombre fuerte de Revolución Democrática, que está en vías de convertirse en partido.

Dentro de la Nueva Mayoría, a excepción del PC, del MAS y de algunas pocas voces del PS y el PPD, nunca se vio una disposición generalizada para aceptarlo como socio y menos para ser el candidato de consenso. Más bien, el interés apuntaba sólo a “ampliar las bases” del bloque oficialista, tal como lo reveló días atrás la diputada comunista Camila Vallejos.

Camino Escalona (PS), el principal impulsor de la candidatura de Lagos Escobar, lanzó una crítica brutal en contra suya que no hizo más que contribuir a deteriorar su descendente plataforma de admiradores. El ex diputado y presidente partidario denunció que él recurrió a dinero manchado con sangre en clara alusión a que se lo pidió ($ 320 millones) a Julio Ponce, ex yerno de Pinochet e influyente  funcionario público durante el régimen militar.

El gran pecado de Enríquez es que siempre negó su vínculo ilícito con SQM y lo remitió a un simple diálogo sobre el litio. Cuando estalló el escándalo de las facturas y boletas falsas reveló públicamente que pregunté a mi ex asesor Cristián Warner acaso se mezcló en algo de eso (…) y se descartó completamente. Tres meses más tarde, la Fiscalía citó a aquél, lo interrogó y…¡lo formalizó!

Aunque aún Enríquez no conoce la decisión respecto a su participación en el escándalo de SQM, en plena investigación le cayó una tremenda roca encima y que lo hace ser percibido, desde ya, como un cadáver político. Katherine Bischof, ex secretaria del ex gerente de SQM, Patricio Contesse, volvió a ser interrogada en la Fiscalía y reveló que Cristián Warner nunca se reunió con Patricio Contesse, según me consta, pero sí lo hizo varias veces el señor Enríquez.

La importancia de este dato radica en que Warner,  entre 2011 y 2013,  facturó $326 millones a SQM a través de la empresa de su mismo nombre por supuestos servicios prestados. Se trató de 33 facturas. De ellas, 12 por un monto de $4 millones cada una, y 21 pagos  por $14,3 millones cada uno. La minera no encontró rastro alguno de dichos servicios prestados.

De acuerdo al testimonio de Bischof, Marco Enríquez fue en varias ocasiones a SQM a reunirse con Patricio Contesse. Casi siempre iba solo, y creo que una vez fue con Carlos Ominami, aunque no me quedaba tan claro el link entre Marco Enríquez  y Warner.

La entonces secretaria ejecutiva de la minera dijo que la orden de iniciar la contratación de Cristián Warner Comunicaciones en 2011 provino de Patricio Contesse, él me dijo que me iba a contactar un señor Warner para hacer un contrato; me indicó el monto, también ocurrió lo mismo con la modificación del contrato por un nuevo monto.

Bischof declaró que fue Warner quien le especificó claramente que este pago está relacionado con un proyecto de Marco Enríquez y en un correo del 13 de diciembre de 2010 venía un adjunto del proyecto de Marco Enríquez. Agregó que no me consta que el servicio contratado por  asesorías comunicacionales se haya prestado.

No hay voces disidentes en cuanto a que estos hechos comprueban que Enríquez está directamente involucrado en el escándalo y su propio padrastro Carlos Ominami, asumió la realidad, afirmando que ya ha sido condenado a muerte públicamente. Aunque la esperanza es lo último que se pierde y podría darse el milagro que la justicia no lo condene –algo muy de moda–, lo concreto es que con una imagen tan desprestigiada y con una ola de mentiras y sospechas que lo persiguen, su soñada tercera candidatura presidencial ya pasó a ser una quimera.

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