El Legado Despierta Chile

El Legado

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Una verdadera paliza electoral, propinó Sebastián Piñera al senador Alejandro Guillier, quien encarnaba, así lo declaró ante el país, el "legado" de Michelle Bachelet. La mandataria, pretendió transformar los comicios presidenciales en una especie de plebiscito sobre su gestión. Y fracasó. El 54,57% de Piñera, deja atrás el récord de segunda vuelta de la actual gobernante en 2005 y 2013 convirtiéndose en el abanderado más votado desde que se instituyó la segunda presidencial en Chile. 
 
Tal cual naufragaron numerosas apreciaciones, respecto a que si la participación bajaba, Piñera se vería beneficiado. Sin embargo, casi  siete millones de ciudadanos votaron en esta jornada, revirtiendo la tendencia a la baja que se registraba con el voto voluntario. Y Piñera ganó pero aumentando substancialmente su respaldo en las urnas en relación a la primera vuelta.
 
Tercera consideración: Guillier, el candidato a quien Beatríz Sánchez entregó su apoyo, perdió en toda las regiones más pobladas. Santiago, Valparaíso y Concepción. En La Araucanía, una de las zonas más pobres del país y donde la violencia terrorista se ha enseñoreado por la desidia del actual gobierno (y del pasado también), el postulante de ChileVamos superó a su rival con el 61% de los sufragios, un porcentaje elocuente si hablamos de plebiscito sobre la gestión Bachelet.
 
De manera tal que ambos periodistas, Sánchez y Guillier, pronto pasarán al olvido. Beatríz por su enorme error de apoyar al colega, en forma prematura y por obligar al Frente Amplio a modificar su estrategia inicial de no apoyo pero rechazo a Piñera. Ambas apuestas eran ganadoras. Ahora deberán hacer cargo de este fracaso. Tanto Gabriel Boric como Giorgio Jackson, deberán reparar esta situación si desean llevar adelante el desafío a la Fuerza de la Mayoría cuyo desfonde es insoslayable.
 
Sobre todo, Piñera, aseguró una administración centrada en recuperar la economía, aumentar el empleo, entregar seguridad pública básica y preocuparse de una clase media abandonada por la política clientelista de la izquierda. Nadie espera más del él. Pero tampoco menos.
 
¿Logrará Sebastián Piñera instalar a un heredero de sus filas, para que la centro-derecha gobierne dos períodos consecutivos? Esta vez, existen figuras de proyección. Manuel José Ossandón y José Antonio Kast. Tal vez el senador de Renovación aprendió su lección y mejore serias debilidades en cuanto conocimiento, particularmente de su propia responsabilidad como dirigente político de un sector al cual pertenece y no como un out sider. 
 
El rol de Kast parece más interesante. Mostró su generosidad política, al brindar su apoyo incondicional al ganador. Ha manifestado que su interés es fundar un movimiento político, que influya seriamente para que sus propuestas sean consideradas. En particular el reencuentro nacional y la unidad de Chile. Su sensatez, el sentido común, la prestancia y su coraje para decir verdades politicamente incorrectas, le dejan en una excelente posición para cumplir un papel destacado. Y más allá de esto. Nos falta saber qué se propone hacer Piñera -más allá de la mera administración gobierno, que para eso fue elegido-, en el campo de la política exterior y si, para tal efecto, elaboró alguna estrategia destinada a servir los intereses permanentes de la Nación. 

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