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El Manual del guerrillero y Jaime Despierta Chile

El Manual del guerrillero y Jaime

 

 

¿Bastan 23 años de prisión? Jaime Castillo Petruzzi, el mirista y alto dirigente de la banda terrorista Movimiento Revolucionario Tupác Amaru (MRTA), expulsado de Perú, regresó a Chile. Fue recibido en Pudahuel por un grupo de irreductibles partidarios de la violencia.

 

Castillo Petruzzi, fue apresado por las fuerzas de seguridad cuando huía por los tejados de las casas del Distrito de Surquillo, Lima, y en su fuga, metralleta en mano, secuestró a una anciana a la que utilizó como escudo humano, para protegerse y así evitar la acción policial. Pero fue inútil. Fue procesado y condenado en 1993, por el secuestro de doce empresarios peruanos y la muerte de dos de ellos, así como por el asesinato de ocho soldados y policías del vecino país.

 

Este elemento, fue expulsado de Chile en la década de los años setenta y se exilió en Francia donde se relacionó con otros extremistas los que, posteriormente en 1984 se convertirían en  los máximos jerarcas del MRTA. Allá conoció a Víctor Polay (el fundador) y en 1989, ya de regreso en Chile, viajó a Perú para visitarlo en la cárcel, donde hasta hoy Polay cumple prisión perpetua. Castillo fue sindicado por la justicia como el número tres de la cúpula terrorista y era el jefe militar del grupo. 

 

- El MRTA-, la noche del 17 de diciembre de 1996, cuando se celebraba el natalicio del emperador Akihito,  protagonizó un episodio de repercusión mundial; 14 terroristas ingresaron a la Embajada de Japón, secuestrando a las 500 personas que estaban en la sede diplomática. Entre ellos, el Canciller de Perú, Francisco Tudela, el ministro de Agricultura, varios congresistas y representantes extranjeros. Fueron liberados los empleados y, curiosamente, también el diputado y militante de izquierda, Javier Diez Canseco, así como Alejandro Toledo quien, después, sería Presidente del vecino país.

 

Pedían a cambio de la liberación de los restante 400 rehenes, la liberación de igual cantidad de terroristas presos. Esta crisis que se prolongó durante 126 días, concluyó el 22 de abril de 1997, cuando, dinamitando el piso del salón principal, ingresó a la Embajada. el comando Chavín de Huantar. En la delicada e impecable acción murieron dos militares (uno de ellos protegiendo la integridad del Canciller Tudela) y todos los secuestradores.

 

En Perú se estima que el MRTA asesinó a 1.247 personas, en tanto el otro grupo, denominado Partido Comunista Sendero Luminoso, mató a 31.131 civiles, policías y militares, según una Comisión de Reconciliación; sin embargo, cifras neutrales cifran en 69.000 el total de las víctimas de esta última banda. MRTA y PC-Sendero Luminoso, fueron desarticuladas por Alberto Fujimori, y eso, no lo perdonará jamás la extrema izquierda. 

 

Ambos grupos recurrieron al secuestro, el crimen, la extorsión, los coches-bomba y todo el conocido arsenal de acciones propias de las FARC la que, al igual que Sendero Luminoso, se financiaron y se financian, con las actividades del narcotráfico. 

 

En cuanto a la forma de operar, hemos conocido el opúsculo "Herramientas para la lucha" el cual circula en la Novena Región (se puede encontrar en Facebook); es un completo instructivo que bajo la forma de "Apuntes sobre estrategias tácticas en la Resistencia Mapuche" y "Escenario Legal y Montajes Judiciales" determina como deben desarrollarse, y se desarrollan, las actividades terroristas en La Araucanía y en la Octava y Décima regiones.

 

Hacia 1969, se conoció el "Mini-Manual del Guerrillero Urbano" del brasileño Carlos Marighela, también "La Guerra de Guerrillas" de Ernesto Guevara, incluso (entre otras numerosas publicaciones del mismo tema) el libro llamado "Guerra Popular, ejército popular" una suerte de memorias de Vo Nguyen Giap, el estratega del Viet-Cong, a quien el grupo argentino "Quebracho" dedicó un homenaje póstumo. "Quebracho" aplica en el sur trasandino, las mismas prácticas que la CAM en La Araucanía y existe una alianza entre ambas organizaciones terroristas.

 

Se trata de los mismos códigos y conductas que surgen en Brasil, en Colombia, luego en Perú, Argentina y Chile. Son los mismos "internacionalistas" que llevan adelante esta guerra irregular y donde el Gobierno, en este caso el de Chile, insiste en evitar el llamar las cosas por su nombre. Sin duda hay una fraternidad o confraternidad de todos estos grupos y un Foro de Sao Paulo que, aunque hoy pierde terreno, no cede en su combatividad. Porque cayó Dilma, Cristina Fernández perdió, y la rendición vía plebiscito de Juan Manuel Santos fracasó. Pero también debemos recordar que los diputados Sergió Aguiló (ex MIR) y Hugo Gutiérrez, enviaron en 2014 (diciembre, 15) una carta a Michelle Bachelet (publicada en la "progre" "Le Monde diplomatique") pidiéndole interceder ante Ollanta Humala para la "liberación de Jaime Castillo Petruzzi. Parece que en este terreno existió pudor; porque se desconoce si, efectivamente, se realizó alguna gestión reservada de alto nivel.

 

En todo caso Castillo Petruzzi fue expulsado de Perú al cumplir la totalidad de su condena. Marisol Pérez Tello, la ministra de Justicia del vecino país, declaró que ella esperaba que "se suba al avión, se vaya a su país, y no regrese nunca más"  porque "no vamos a permitir que ningún terrorista se convierta en héroe": eso: autoridad: Algo que falta en Chile.  

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