El País Real y el Suicidio de Lagos Hermógenes Pérez de Arce

El País Real y el Suicidio de Lagos

Blogs de Hermógenes

 

 

 
 
          Usted cree saber lo que está pasando, pero está equivocado, no lo sabe, porque a usted la izquierda le ha contado cuentos y se los ha creído, pese a que no son veraces.
 
          Eso en cuanto al presente, porque usted tampoco sabe la verdad de lo que sucedió en el pasado chileno, dado que ha comprado la versión de la izquierda, que es falsa. Tranquilo, la han creído igual casi todos, tal como usted. Lo sé porque yo defiendo la verdad histórica y estoy cada vez más aislado en eso. El otro día en un foro de Chilevisión Iván Núñez dijo que Carmen Gloria Quintana había sido quemada por los militares y yo le repliqué que eso no era verdad y que me diera un minuto para referir la verdad, y no me lo dio. Así funciona la información histórica.
 
          Los medios masivos divulgan versiones que tienen poco o nada que ver con la verdad del presente o del pasado, y por eso ésas son las que la gente cree. Claro, a veces, pero pocas, la verdad emerge pese a ello.
 
          Por ejemplo, la figura de Lagos surgió precisamente porque la verdad es que el país profundo no quiere la revolución en curso. Pero el Lagos-candidato se ha suicidado porque, tras lanzarse como tal, se izquierdizó, suscribió las reformas revolucionarias, cortejó a los comunistas y, por tanto, cayó en las encuestas, se desinfló. Porque lo que quería la gente era lo que ella le decía a él antes: “Venga a arreglar todo esto”, no a seguir echándolo a perder, como ha ofrecido. “Mutis por el foro”.
 
          En la última encuesta CEP, al juzgar la situación del país, el 40% opinó que era mala y sólo el 12% que era buena o muy buena. Pero cuando le preguntaron a cada persona, a cada encuestado, por su situación personal, el 29% dijo que era buena o muy buena. No el 12%. Porque una cosa es lo que la gente cree, porque es lo que le dicen, lo que le cuentan los medios, y otra la situación real.
 
          Y ese 40% de opiniones acerca de que el país está mal también contrasta con el exiguo 7% de los encuestados que dicen estar mal. De nuevo la diferencia entre la imagen colectiva, la versión general, y la realidad.
 
          O sea, “el malestar social” está artificialmente inflado. Por los medios. Los que están mal son una minoría pequeña, menos de uno de cada catorce chilenos, pero la izquierda pinta un país remecido por el descontento, que pide la revolución, el cambio del modelo. Los medios los maneja la izquierda, aunque los dueños sean de derecha. Y ocultan la realidad colectiva de satisfacción con el modelo. Entonces, si la izquierda maneja las comunicaciones, peor para la realidad.
 
          Tampoco es verdad que la gente crea en “las soluciones públicas” a los problemas: más “derechos sociales”, más educación pública, más salud pública, más ministerios, más funcionarios. La encuesta CEP dice que el 47% cree que la solución de los problemas debe estar en manos de las personas, es decir, debe tener soluciones privadas; y sólo el 14% cree que debe estar en manos del Estado. 47% versus 14%. Pero en el país se está obrando como si los porcentajes fueran los inversos, como si la mayoría quisiera que el Estado se hiciera cargo y las personas se sometieran. Es que los medios los maneja la izquierda e imponen la versión de ésta, aunque la mayoría no la comparta. Y por eso Lagos se ha inclinado a la izquierda. Y por eso se ha suicidado como candidato. Porque la gente no quiere eso.
 
          Y también por eso ha surgido Guillier, indefinido, pero no revolucionario. Es un tipo decente y no tramposo, lo que la gente valoriza y por eso gana al tramposo en el “cuerpo a cuerpo” (encuestas Cerc-Mori y otra cuyo nombre no recuerdo y que publicó ayer “El Mostrador” y ningún otro medio). En la primera gana por cinco puntos; en la segunda por dos. Pero si Guillier se izquierdiza, también se va a suicidar como candidato.
 
          Yo, por supuesto, estoy con José Antonio Kast, que es de derecha, como las soluciones que quiere la mayoría de la gente; y es un tipo decente. Pero la izquierda, que maneja los medios, ni siquiera me admite propaganda pagada para llamar a firmar en notaría por él. Porque el país no es de izquierda, pero ella lo maneja. A ella no le disgusta un Piñera, pues le es afín: alzador de impuestos, creador de ministerios, perseguidor de militares y falsificador de la historia, igual que ella.
 
 
Lo que sí le disgusta es lo que la mayoría real quiere: la derecha. Y por eso insiste en hacerla desaparecer.

Compartir