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El privilegio de los delincuentes Patricio Amigo

El privilegio de los delincuentes

 

La protección al terrorismo –incubadora de muchos personajes de la izquierda criolla-- le abrió las puertas al comercio de Seguridad Individual.
 
Les está yendo regio a los “Guardaespaldas”, al comercio de armas, a las empresas de custodia virtual y a las agrupaciones de vigilantes. 

El tremendo problema nacional de la inseguridad urbana y rural tiene un trasfondo político importante. 

El terrorismo generado por el MIR, el PC y otros grupos de “termo céfalos”, echó raíces en Chile desde los años 60 y tuvo su esplendor durante el Gbno. Militar, cuando los comunistas trataron de recuperar el poder. Y hoy, el PC es parte importante del actual Gobierno y los ex integrantes del MIR reciben indemnización de cesantía. La propia Jefa de Gobierno ha sido muchas veces sindicada como ex ayudista de la guerrilla, con apodo y todo. De ahí los protocolos que el Ministerio del Interior ha establecido para maniatar a las policías. 

Pero el tremendo problema de la inseguridad tiene, también, mucho que ver con la incapacidad de los fiscales, jóvenes y seguramente talentosos abogados, ajenos y desconocedores del submundo del delito. Eso sí: expertos o entusiastas defensores del nuevo encuadre de los DD.HH.
 
Encuadre que privilegia los derechos de los que cometen delitos y desconoce absolutamente los derechos de la gente honesta. DD.HH. que no existen en los escenarios de la salud y de la vida.

Este raro encuadre de los DD.HH. es parte de la estrategia de los gobernantes, con la complicidad de los políticos que se autocalifican de centro-derecha. Y está avalado por la Reforma Penal, que confundió a la ciudadanía chilena con una población culturalmente desarrollada.

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