El Sexo Anal y el Lucro Hermógenes Pérez de Arce

El Sexo Anal y el Lucro

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          Cuando éste era un país decente, jamás me habría atrevido a poner en un artículo las palabras “sexo anal”. Pero ha dejado de serlo. Por voluntad mayoritaria, probablemente. Pues creo que perfectamente podría definirse como “país decente” uno en que esas palabras no puedan escribirse en un artículo. Ni menos recomendarse como norma de conducta de sus habitantes. Ni mucho menos de sus niños. Como ya no lo somos, sucede lo impensable: en un instructivo municipal ¡sobre educación! no sólo se escribe esas palabras sino que se recomienda cómo enseñar esa degeneración a niñitos y niñitas. ¿Qué va a salir de ahí? Lo de Sodoma y Gomorra, supongo, diría cualquier lector de las Sagradas Escrituras.
 
          Es que estamos viviendo el socialismo puro, el socialismo real. Pues esto del Chile actual es, cabalmente, socialismo. A raíz de eso, hace no mucho escribí una columna sobre la incompatibilidad de éste con la naturaleza humana. Es justamente la naturaleza humana la que nos indica que “sexo anal” es un oxímoron, es decir, algo que no puede ser: no puede haber sexo por una vía no destinada al efecto. Es “contra natura”. El propio cuerpo se lo está diciendo a todos desde el origen del hombre y la mujer.
 
          Otra confirmación de esa incompatibilidad del socialismo con la naturaleza humana está en su repudio al lucro o ganancia, un concepto, este último, connatural a todo hombre y toda mujer. Pues cualquier acción que implique empleo de esfuerzo o recursos para conseguir algo, se supone que debe generar un resultado mayor que el costo incurrido. Si la gente empleara más recursos de los que obtiene, la Humanidad incurriría en pérdida y terminaría por perecer. Si empleara los mismos recursos que al final obtiene, permanecería estancada, no progresaría. Nunca habría progresado. Pero como está en su naturaleza obtener algo más, es decir, una ganancia, un lucro, la Humanidad progresa y vive cada vez mejor. Sin embargo, como el socialismo es “contra natura”, repudia el lucro. Es decir, se opone al progreso humano. Cuando esa gran parte del mundo que vivía bajo el socialismo por la fuerza, al cesar ésta se dio cuenta de lo anterior, cayeron el Muro de Berlín, la Cortina de Hierro y los principales gobiernos socialistas.
 
          Hayek ha llamado “fatal arrogancia” esta actitud de ellos de contradecir la lógica de la naturaleza humana. Escribió una obra de ese título que no es muy larga y que debería ser de lectura obligatoria en los colegios. Para quienes quisieran profundizar en el tema, podrían leer con detenimiento las más de mil páginas de “Acción Humana”, de Ludwig Von Mises. Dicen que en la derecha “nos hemos quedado sin ideas”. Pero eso sólo pueden decirlo tipos que no han leído casi nada. Incluso ellos, apelando al mero sentido común, deberían poder demostrar que el sexo anal y el rechazo al lucro, como en general el ideario y la praxis socialistas, son incompatibles con el recto entendimiento de la naturaleza humana.
 
          Cuando una sociedad pierde el pudor, pierde también la decencia y simultáneamente se distancia del sentido común y de lo que la recta razón aconseja para una sana convivencia humana.

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