El Sí No Tiene Abanderado Hermógenes Pérez de Arce

El Sí No Tiene Abanderado

Blog de Hermógenes

 

 
          El Gobierno Militar salvó al país a pedido de la mayoría política, lo reconstruyó y convirtió en “la joya más preciada de la corona latinoamericana” (Bill Clinton) y ahora resulta que no queda nadie que defienda su obra y prácticamente todos los sectores políticos se alejan de él como si hubiera sembrado la peste. La gota que colmó el vaso fue el acuerdo del último consejo de la UDI, “a mano alzada”, de sacar de la declaración de principios el reconocimiento que hoy contiene al régimen al cual inspiró y bajo el cual se originó.
 
          De hecho, todos los sectores políticos son hoy del “No”: la Nueva Mayoría, que es gobierno, lo es por unanimidad; y Chile Vamos, que es oposición, tiene como principal exponente y virtual candidato presidencial del sector (el 80% de quienes se dicen de derecha le entrega su apoyo), a Sebastián Piñera, prohombre del “No”.
 
          “¿Qué se fizo el rey don Juan? ¿Los infantes de Aragón, que se fizieron?”. Pues en el lado del “Sí” ya parece no quedar nadie. Este blog, que si bien leen las mil personas que importan en Chile y deja sembrada una semilla, no trasciende más allá de eso. “Chile Informa”, benemérito diario digital pagado, está limitado sólo a pocos miles de suscriptores. Y uno que otro columnista, absolutamente minoritario entre la enorme masa de opinantes en favor del “No”. ¡Hasta el máximo exponente civil del “Sí”, Jaime Guzmán, es trasladado ahora a las filas del “No” por una singular versión póstuma de un familiar!
 
          Una favorecida columnista del “Sí”, Teresa Marinovic, “reventaba el rating” en la televisión por internet de Radio Bío Bío, pero dejó de aparecer. Ella me llevó a tener allí un espacio semanal, pero últimamente fui censurado por la estación. Es que llegué “al hueso” cuando dije que Pinochet había sido elegido popularmente por ocho años en 1981 (luego no había “dictadura”); que los caciques representativos de los mapuches de la Araucanía lo habían elegido “Gran Jefe y Conductor” en 1989 (luego no había “conflicto mapuche”) y que esa región estaba feliz con su gobierno, como que el “Sí” había ganado allí 54%-46% en el plebiscito de 1988. Eso ya fue demasiado. En el blog de la estación furibundos comentaristas pedían mi salida. “¿Cómo pueden tener aquí a este payaso?”, clamaban. Y la emisora les hizo caso y excluyó mi comentario. No lo haré más.
 
          Hace unos años, dos leales del “Sí”, Alfonso Márquez de la Plata y Sergio Villarino, fueron a radio Agricultura a sugerirle que yo tuviera allí un espacio. Hablaron con el director, el gerente y Checho Hirane, que tiene allí el programa diario “Conectados con Agricultura” y, después de consultarme, acordaron que yo reemplazaría una vez a la semana al panelista Claudio Orrego, que se estaba retirando para ser candidato presidencial. Como pasaran los días y nadie me llamó, Alfonso y Sergio volvieron a la radio y preguntaron qué había sucedido. “Checho Hirane se opuso”, les respondieron. Hasta entonces el mismo Hirane me convidaba una vez al año a su espacio. Después dejó de hacerlo. Es cierto que discrepábamos, porque él es muy crítico de las “violaciones a los derechos humanos” durante el Gobierno Militar y yo sostengo que ésa es una mera consigna. El otro día supe que un auditor lo había llamado al programa y le había preguntado por qué no me convidaba nunca. Hirane le respondió que porque se sabía de antemano lo que yo iba a decir y, además, mis opiniones dividían a la gente.
 
          El mismo Sergio Villarino habló en otros medios para que yo tuviera tribuna. En la revista “Cosas” me ofrecieron una columna. Como buen partidario del “Sí” escribí cosas muy críticas de uno de los principales adalides del “No”, Sebastián Piñera, que a la sazón era Presidente de la República. Mi columna era burlesca, pero siempre defendí en ella al Gobierno Militar. A veces aproveché de reírme de la máxima autoridad y de su frustrado vuelo en helicóptero al sur, que terminó en aterrizaje forzoso; de sus faltas de ortografía en twitter y de sus “gaffes” culturales, como asegurar que vivimos en una “galáctea” y que la novela “Robinson Crusoe” la escribió el actor Willem Dafoe. El hecho fue que un día el editor me llamó para decirme que la dueña de la publicación le había pedido no publicar más mi columna. El mismo infatigable Villarino se encontró en un matrimonio con Joaquín Lavín y le preguntó por qué nunca me había convidado a su programa de radio. “Es que Hermógenes no marca”, fue la desconcertante respuesta.
 
          Yo, obviamente, sé quién está detrás de mi marginación y supongo que también todo el mundo lo sabe. Pone fichas en todas partes y tiene muchas fichas. Y nadie quiere perderlas dando tribuna a alguien que disienta de él, que, de hecho, es el político más poderoso de nuestro medio. Medio, por otra parte, fácil de sobornar.
 
          Pero todo eso va en la línea conducente a la supresión del “Sí” como tesis a defender. Por tal motivo no sólo hay una moción de ley de la diputada Karol Cariola (PC) para sancionar con largas penas de presidio a quien se exprese en favor de la obra del Gobierno Militar, sino que el propio Ejército ha procedido a eliminar de sus recintos a lo largo del país todo testimonio favorable a la obra del gobierno del que formó parte. ¡Obedeciendo al pie de la letra una moción de una diputada comunista que ni siquiera es ley y que es contraria a la libertad de expresión constitucionalmente consagrada!
 
          De este modo, el “Sí” se ha visto reducido a un virtual silencio. Sus huestes se han marchado hacia las filas del “No”. Ya ni siquiera tiene un portaestandarte. El diputado Urrutia, de la UDI, que tuvo la conducta heroica de rendir homenaje a Pinochet en la Cámara, suscitó la airada crítica de su colega y candidato a presidir el partido, Jaime Bellolio, usuario frecuente de la consigna comunista de las “violaciones a los derechos humanos” para desmerecer al régimen que precisamente impidió que esos derechos fueran arrasados por un régimen totalitario.
 
          Tengo amigos que insisten en que me convierta en abanderado del “Sí” más allá de este blog, y me ofrecen reunir firmas y organizar eventos, pero juré en mi hogar y ante su máxima autoridad, hace 32 años, cuando la derecha a la cual yo representaba votó mayoritariamente por un candidato del “No” para senador, y no por mí, y fui derrotado, que nunca volvería a la política activa como candidato a nada, condición en la cual he vivido desde entonces y espero morir.

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