EL ÚLTIMO FAVOR DE VON WEIZSACKER Fernando Emmerich

EL ÚLTIMO FAVOR DE VON WEIZSACKER

Fernando Emmerich Leblanc

 

 

 

Cuando,en la década de los 80,me desempeñaba como Ministro Consejero en Asuntos Culturales en la Embajada de Chile en Bonn,trabé amistad con Reinhard Stuth,secretario privado del Presidente de Alemania Federal,el Barón Richard von Weizsäcker. Gracias a esa relación,mi visión sobre Latinoamérica,lo más imparcial,objetiva y documentada posible,llegaba al gobierno alemán,junto a las grabaciones de la música de Beethoven interpretada por Claudio Arrau que le regalé al Presidente. Por aquellos días se programó una gira del presidente Von Weizäcker a Latinoamérica,donde visitaría tres países.Uno de ellos,Bolivia.En el itinerario quedó establecido -¿casualmente? - que Von Weizsäcker estaría en Bolivia precisamente el día en que los bolivianos celebran el día del Mar,y se temió que trataran de sacarle alguna declaración sobre el problema de la mediterraneidad de Bolivia. Con la gente de la Embajada chilena le preparamos al Presidente Alemán un documentado y objetivo informe sobre la mediterraneidad boliviana,tan imparcial que seguramente habría sido aprobado por el excelente Embajador que tenía entonces Bolivia en Bonn.

 

Pero ya en Bolivia naturalmente nadie tocó al Presidente de Alemania el tema de la mediterraneidad boliviana...que se sepa. En realidad,él tuvo que afrontar otro problema,para el cual no estaba preparado. Visitando un mercado en La Paz,se detuvo ante un folclórico puesto de una indiecita de las de sombrerito y crío colgado a la espalda. Ante las cámaras de la prensa,Von Weizsäcker decidió comprarle un poncho. Al preguntarle el precio,la indiecita,bastante avisada ella,le indicó uno,apreciablemente subido y en dolares.Entonces se vió al Presidente del país más rico de Europa registrarse los bolsillos para comprobar que no disponía de la suma requerida para comprarle un ponchito a una vendedora de un pobre país sudamericano.Para sacarlo de apuros tuvo que pagar el ponchito un miembro de la escolta presidencial.

 

A pesar de que no lo preparé para enfrentar el asunto de la compra del poncho paceño,porque no lo preví,el Presidente Richard von Weizsäcker me otorgó la Gran Cruz por Servicios Distinguidos de la República Federal de Alemania,condecoración que me fue entregada en la Embajada alemana en Santiago en 1988,cuando yo ya estaba de regreso en Chile.

 

El año pasado me vine a Alemania. Fijé mi residencia en Baviera. Por algunas trabas burocráticas se demoró la venida de mi esposa. El problema se resolvió cuando me presenté aquí ante las autoridades competentes luciendo en la solapa la insignia que acreditaba mi condición de detentador de la Gran Cruz por Servicios Distinguidos otorgada en Alemania,acompañándola con el diploma correspondiente. Y todo se solucionó en el acto.

 

Decidí entonces comunicarme con el Barón Richard von Weizsäcker para agradecerle este nuevo Servicio Distinguido.

 

Pero lamentablemente no pude hacerlo. Me enteré de que Richard von Weizsäcker había fallecido en Berlín en enero de 2015,dos meses antes de que yo llegara a Alemania.

Baviera,julio de 2016

 

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