En caso que deba ser encarcelado Actualidad

En caso que deba ser encarcelado

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Estimados Compañeros de Curso
Cadetes

Este testimonio escrito, será difundido a cada uno de ustedes, para que la lean, en caso que la justicia chilena, que me juzga, por cumplir las leyes y reglamentos del Ejército de Chile, en un acontecimiento, ocurrido hace más de 43 años, en 1973,  me sea adversa y me condene y deba ser encarcelado.
Lo que persigo con esto, es que ustedes, conozcan la situación que me afecta, su origen, desarrollo y consecuencia, para que de primera fuente, se informen de mi verdad y puedan sacar sus propias conclusiones.
No les pido, que estén de acuerdo conmigo, puedeny tienen todo el derecho, de pensar diferente y tener otra visión de lo que realmente sucedió en nuestro país, en esa oportunidad, debido a que cada uno tiene su propia opinión, de acuerdo a su relativa posición.
Esta es mi verdad y no se aparta de lo que realmente me tocó vivir.
Ante lo expresado y respetando nuestras legítimas diferencias, les solicito a cada uno de ustedes, sean imparciales en su lectura y no antepongan  posibles prejuicios, que pudiesen tergiversar mi relato.

REFLEXIONES,CLAMANDO JUSTICIA

Los Oficiales de Ejército, pertenecientes a la Promoción de Agosto de 1972, de la Escuela Militar, que en Septiembredel año 1973, recién cumplíamos un año de servicio, con el grado de Subteniente, en las diferentes Unidades Militares, a lo largo del territorio nacional, fuimos testigos y participes del Pronunciamiento Militar o Golpe Militar del 11 de Septiembre de 1973.
En esas circunstancias, estando encuadrados, bajo mandos de autoridades competentes, nombradas por Decretos Supremos y Resoluciones Institucionales, nos correspondió participar, bajo órdenes de nuestros superiores, en cumplimiento de deberes militares, en diferentes episodios, que hoy son investigados por el poder judicial endistintos tribunales, en diferentes causas y con diferentes caratulaciones.
A muchos de estos Oficiales, Compañeros de Curso, los están procesando, a otros los han condenado en primera instancia, otros se encuentran apelando a estas condenas, a otros se les ha disminuido, mantenido o aumentado la condena en esta instancia de apelación y ya, hay algunos de los nuestros, que han presentado recursos de casación, ante la Ilustrísima Corte Suprema, que ya ha fallado a lo menos en mas de uno de estos casos, como es mi situación y me han mantenido la condena, con una pena aflictiva de 10 años, 1día, que debo empezar a cumplir en estos días.
Esta situación, sería totalmente lógica y  legal, siempre y cuando, los afectados de la Promoción, en todos los casos, hayan incurrido voluntariamente en la comisión de delitos y deban hacerse responsables de sus actos.
Para todos, la realidad, no es así, debido a que muchos de nosotros, estamos siendo juzgados, por hechos acontecidos hace más de cuarenta y tres años, donde nuestra participación, en la mayoría de los casos, fue obedeciendo ordenes superiores, no pudiendo en estos casos desobedecerlas, debido al Estado de Excepción,que nos regía, en el momento de cumplir órdenes militares.
Nuestra baja graduación, en esos momentos, impedía por encuadramiento, que nosotros creáramos situaciones o actuáramos por nuestra cuenta, que fuéramos los que dispusiésemos, ordenáramos o resolviéramos, las acciones en la que, obedeciendo órdenes superiores, nos vimos involucrados.
Se debe conocer, la jerarquía, la antigüedad, los grados y los encuadramientos del Ejército, para entender la posición que teníamos en ese entonces y por ende nuestro grado de responsabilidad y nuestras atribuciones, para resolver en cada una de las situaciones, que hoy son investigadas, juzgadas y sancionadas penalmente.
No actuamos, en consecuencia, por mutuo propio, lisa y llanamente, actuamos cumpliendo órdenes.
Hoy, se nos quiere dar toda la responsabilidad de los hechos acontecidos, como si nosotros, los Subtenientes de esa época, hubiésemos tomado las decisiones y hubiésemos cometido los delitos de los que se nos acusa, por propia iniciativa.
Somos, los chivos expiatorios de un Gobierno Militar, que nosotros los Subtenientes de la época, no buscamos ni provocamos, nos hacen asumir las responsabilidades penales, que corresponden a las autoridades de la época, desde el Presidente de la Junta Militar, Ministro de Defensa, Comandante en Jefe de la Institución, nuestros Comandantes en Jefe Divisionarios, Comandantes de Unidades o Regimientos, Segundos Comandantes de Regimientos, Comandantes de Batallón y Grupos, Comandantes de Compañía o Baterías y Tenientes y Subtenientes de mayor antigüedad, todos superiores jerárquicos y superiores en grados y cargos.
Se suma a los anteriores, el Oficial General, Delegado del Comandante en Jefe del Ejército, responsable de todos los hechos del caso Caravana.
Luego, a nosotros, los Subtenientes, se nos condena, por nuestra participación en la ejecución de actos, hechos y acciones, en que solamente, debimos cumplir órdenes superiores.
Los verdaderos responsables, son conocidos por los Magistrados y Jueces que llevan las distintas causas y sin embargo, se sigue persiguiendo judicialmente, a los Subtenientes de la época.
El Ejército de Chile, hoy no participa en nuestra defensa, debiendo cada uno de los Subtenientes de la época, defendernos en forma individual, ante acusaciones de familiares de víctimas de los hechos acontecidos, representados por diferentes organismos estatales, ONG y abogados de Derechos Humanos.
Me pregunto, si nosotros no tenemos o no calzamos en los Derechos Humanos, si no son, para nosotros un derecho, debido a que también somos víctimas de los acontecimientos, en que nos tocó participar, somos actores cautivos por encuadramiento y por no tener posibilidades de desobediencia.
No pedimos clemencia, solo que se nos juzgue, acorde a nuestro verdadero grado de participación en los hechos y que la justicia, interprete en cada caso, la situación, el contexto y el ambiente del momento, en que se llevaron a cabo los acontecimientos.
No somos y no nos sentimos delincuentes, repito, no lo somos y solo queremos ser juzgados con imparcialidad, con la verdad de lo acontecido, considerando la real responsabilidad y  participación que tuvimos y no, como hoy esta sucediendo, donde se nos aplican tratados y acuerdos internacionales, no vigentes en la época de los sucesos en que nos vimos involucrados, no teniendo incluso derechos a prescripción, ni menos a ser considerados en la amnistía, de la que si, se beneficiaron otros actores de los hechos de la época.
Por último, es vergonzoso, que superiores nuestros, no hubiesen reconocido en su momento o no reconozcan aún, hechos totalmente bajo sus responsabilidades y hoy algunos de ellos, sean sobreseídospor fallecimiento, estados mentales o por que en sus declaraciones, no reconocen sus responsabilidades y que todo lo anterior, no sea utilizado por los Magistrados y Jueces en sus resoluciones judiciales y se nos someta a nosotros, en calidad de inculpados, en estos juicios, seamos condenados y no tengamos ningún derecho a ser considerados inocentes o víctimas de los sucesos que involuntariamente, nos tocó vivir.
La responsabilidad, en las Fuerzas Armadas, es siempre de los superiores que dan las órdenes, de los superiores que la mantienen, pese a las representaciones de estas órdenes, que como en el caso que me afecta, hice de ellas a mi superior y no de quienes debimos ejecutarlas, en cumplimiento de nuestros deberes militares y del principio de obediencia debida, vigente en el momento de los hechos investigados.
En el caso particular que me afecta, en causa Caso Caravana Copiapó, donde mi superior directo, el Comandante de la Compañía, en que me encontraba encuadrado, reconoció en los careos, a los que fuimos sometidos, que quien suscribe le representó la orden impartida por él, referida al fusilamiento de 13 personas, que el la mantuvo, asumiendo la responsabilidad de ella y sus consecuencias.
Se suma a lo anterior, el momento, circunstancia y lugar donde recibí la orden de fusilamiento, que aconteció en un lugar del  Desierto de Atacama, al sur de la ciudad de Copiapó, lugar, donde no existía ninguna otra autoridad o superior ante el cual recurrir, solo el superior que dio la orden, lugar al que llegamos, sin saber la misión y orden que se nos impartió, debido a que cuando iniciamos el traslado de las 13 personas, desde Copiapó, el superior a cargo, nos comunicó que los trasladaríamos a la ciudad de La Serena.
Lo anterior, deja claramente establecido y así está en las declaraciones de cada uno de nosotros, en el Proceso, que no hubo otra alternativa que cumplir con lo ordenado, orden que fue mantenida por el superior a cargo, pese a la representación de ella, que le hice junto al otro Subteniente involucrado, lo que fue refrendado en los careos a que fuimos sometidos.
Clamo justicia, pues soy una víctima más de lo acontecido, donde no tuve otra salida y alternativa, que cumplir una orden militar, representada por el suscrito a la autoridad que la impartió, quien la mantuvo y se hizo responsable de ella y sus consecuencias.
Hoy, se me condena, pese a que he cumplido, con las leyes vigentes que regían en el momento de lo acontecido, que he debido soportar, durante todos estos, mas de cuarenta y tres años, lo que significa en lo espiritual y psicológico, la participación en un hecho de esta naturaleza, el momento de mi detención en mi hogar, los años que he estado procesado con firma mensual, la falta de honor de los verdaderos responsables, que eran las autoridades superiores del país y los altos mandos institucionales de la época, el abandono y falta de apoyo del Ejército de Chile, Institución en la que preste mis servicios por treinta años y que ahora nos desconoce y nos deja solos ante las Cortes , que estamos condenados, por cumplir sus leyes y reglamentos y ahora, esta condena,ya resuelta y mantenida por la Corte Suprema, que me afecta, sin ninguna consideración, atenuantes ni justicia.
Sin tener intención, de molestar u ofender a ninguna autoridad, cargo o investidura, es un deber manifestar que hoy, al parecer, en la actual judicatura, el castigo a las llamadas violaciones a los derechos humanos, se ha transformado de justicia a venganza, de noble imperativo ético a aprovechamiento político, hoy se nos arrastra a tribunales, a quienes fuimos instrumentos de esos hechos, no a los verdaderos culpables, los que dieron las órdenes y  los antiguos magistrados de la época,  que fueron cómplices por omisión, pero se nos castiga a nosotros, que actuamos obligados, como Subalternos encuadrados, por la regla de la obediencia debida, que es una norma fundamental de todos los ejércitos del mundo y que estaba vigente en esos años. (1973).

Pido ser escuchado y tratado con justicia, no ser convertido en chivo expiatorio, de situaciones y hechos que escaparon a mis atribuciones, que no resolví, ni planifiqué,de las cuales, no se me puede hacer responsable y condenar, con la misma sanción o pena judicial, que merecen los verdaderos responsables, todos, sin excepción, superiores a mi, en edad, experiencia, grado, cargo e investidura.

Por estas razones, queridos Cadetes de la Promoción 1968-1972, deseo en lo mas profundo de mi corazón, que comprendan lo que siento, que no piensen o sientan que este camarada, es un delincuente o cometió los delitos que se me imputan, por propia iniciativa o abusando de posición privilegiada, sino por el contrario, que mi participación se desarrolló, bajo el imperio de las leyes vigentes y cumpliendo las órdenes militares de un superior, a quien le representé la orden y quien la mantuvo.
Representar la orden, es hacerle presente a la autoridad que la imparte, que el cumplimiento de su orden,  puede causardaños mayores, lo anterior esta contemplado en el Código de Justicia Militar y a continuación les transcribo:

Título VII
DELITOS DE INSUBORDINACION

1. De la desobediencia

Art. 334.Todo militar está obligado a obedecer, salvo fuerza mayor, una orden relativa al servicio que, en uso de atribuciones legítimas, le fuere impartida por un superior. El derecho a reclamar de los actos de un superior que conceden las leyes o reglamentos, no dispensa de la obediencia ni suspende el cumplimiento de una orden del servicio.

Art. 335. No obstante lo prescrito en el artículo anterior, si el inferior que ha recibido la orden sabe que el superior al dictarla, no ha podido apreciar suficientemente la situación, o cuando los acontecimientos se hayan anticipado a la orden, o aparezca que ésta se ha obtenido por engaño, o se tema con razón que de su ejecución resulten graves males que el superior no pudo prever, o la orden tienda notoriamente a la perpetración de un delito, podrá el inferior suspender el cumplimiento de tal orden, y en
casos urgentes modificarla, dando inmediata cuenta al
superior.
Si éste insistiere en su orden, deberá cumplirse en los términos del artículo anterior.

Bueno, mi intención no es hacer de esta carta una lección de Derecho, que ustedes conocen, sino que mostrarles a ustedes, la razón por la que considero una injusticia, el proceso, la condena y la situación que me afecta.
Lo acontecido y mi participación, en el suceso que me afecta, ha significado para mí, durante todos estos años, una carga emocional, un peso psicológico y una responsabilidad sobre mi conciencia, que no desearía que nadie la padeciese.
Sin embargo, mi profesión de soldado, me exigió en ese momento, cumplir con lo ordenado, razón por la que estoy tranquilo, con mi conciencia y conmigo mismo, debido a que cumplí con mi deber, las leyes vigentes y seguí todos los pasos, para evitar el mal que se causó, que lamentablemente no sirvieron, debido a que pese a lo anterior, se mantuvo la orden, después de mi representación al superior que me la impartió, debido a que esta orden, provenía de los mas altos escalones y autoridades a cargo del país.
Lo anterior, se comprueba y así esta en el expediente de la causa, ya que esta misión la dio el Oficial Delegado del Comandante en Jefe del Ejército y Presidente de la Honorable Junta de Gobierno, que estaba a cargo del país.
Les pido que comprendan.
Se suma a lo anterior, que jamás, repito jamás, me ha interrogado un Juez o Magistrado, ya que el Ministro Guzmán, quien fue el primero que conocí, me entregó un cuestionario con preguntas, para que yo lo contestara, lo que hice pregunta por pregunta de ese documento, en mi casa y que entregué al actuario y del cual se extrajo una declaración, que firmé, ya que el Ministro Guzmán, nos dijo que no nos iba a procesar, debido a que no éramos responsable de lo acontecido.Este Ministro no nos procesó.
Por alejamiento del Poder Judicial del Juez Guzmán, se hizo cargo de la causa el Juez Montiglio, Magistrado, que procesó a todos los que figurábamos en la causa, pero que tampoco nos tomó declaración, lo que si hizo, fue carearnos unos a otros de lo que figuraba en el expediente. En este careo, el Oficial, Comandante de mi Compañía, que dio la orden de fusilamiento, reconoció que le representé la orden y que el la mantuvo, haciéndose responsable de sus consecuencias y reconociendo, que nos manifestó que había que cumplirla, por que la dispuso el Delegado del Comandante en Jefe del Ejército, el General Arellano.
El Juez Montiglio, fallece estando a cargo de la causa y es reemplazado por la Magistrada González, jueza que no conozco, que jamás la vi y que tampoco me tomó declaración, sin embargo, es la que me condena en primera instancia.
Como pueden ver, he sido tratado sin verdadera justicia, no he sido escuchado en persona.

Ante estas circunstancias, les hago mi renuncia a la Presidencia de la Promoción, cargo que me confiaron y que para mi fue un honor desempeñar, agradecido del apoyo que me brindaron durante estos años y reconociendo el gran trabajo desempeñado por mi Directiva, Cadetes:Maclean, Figueroa y Plass.

Un abrazo a cada uno de ustedes, con verdaderos sentimientos, cariño y consideración de este Cadete, que los siente en su corazón de hombre y de soldado y que les manifiesta, que se encuentra integro, con fuerza y con la esperanza, que la situación de justicia cambie en nuestro país. Los tendré presente durante mi presidio y en las noches, en mi plegaria y oración, pediré por vuestro bienestar y salud.

Marcelo Marambio Molina
Cadete
Presidente Promoción 1968-1972
(Renunciado)

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