En la hora del ditirambo. Actualidad

En la hora del ditirambo.

 

Duelo oficial y funeral de Estado dispensará la Nueva Mayoría para honrar los restos mortales de Patricio Aylwin Azócar, ex presidente de la República, fallecido este martes 19 de abril, en su domicilio particular.

 

Abogado y excelente orador, ocupó altos cargos: Presidente del Senado (1971-73 y Presidente de la República 1990-1994, dirigió a la Democracia Cristiana siete veces durante su vida política. La última vez (2001), fue designado por el Consejo Nacional, para salvar la crisis por la NO inscripción de la lista parlamentaria del partido, conducido en ese momento por Ricardo Hormazábal. Uno de los mayores bochornos políticos, aunque de menor relevancia frente al escándalo mayúsculo del "Carmengate" una operación política que le valió ser nominado candidato presidencial de la Concertación a la primera magistratura.

 

Durante su período, Chile perdió 481 km2 de la región patagónica de Laguna del Desierto, zona donde en 1965, el teniente de Carabineros, el héroe Hernán Merino Correa, ofrendó su vida por la patria defiendo nuestra soberanía. Al enterarse del fallo adverso para el alto interés nacional, Aylwin de viaje en islas Galápagos, junto a su canciller Enrique Silva-Cimma, cometió el descriterio de pronunciar una frase extremadamente irresponsable "¡qué importan pedacitos más o pedacitos menos de territorio!"

 

Pero claro, en Argentina, los diarios titularon "¡Grande referí!" para aplaudir el fallo que Aylwin se apresuró a aceptar, lo que contrastó con el proceder de nuestros amigos y vecinos mismos que desconocieron el Laudo Arbitral del Beagle de 1977 y que casi nos lleva a la guerra.

 

Laguna del Desierto fue una vergüenza y toca a Aylwin y a su canciller soportar el peso de haber aceptado que un panel de árbitros, especialistas en DD.HH, fallasen este asunto de importancia capital. La conducción política de Patricio Aylwin cometió un gravísimo error que la Historia le demandará. Pero no fue el menor.

 

Su administración se gestó en un oscuro capítulo partidario: el llamado "Carmengate"; en 1988 Aylwin se repostuló para dirigir a su partido bajo el compromiso de que en caso alguno sería precandidato a la Presidencia de la Nación. Pero no honró su palabra y engañó tanto a Eduardo Frei Ruíz-Tagle como a Gabriel Valdés Subercasseaux quienes competían con él. 

 

El ex mandatario, fue partidario colaborar con el Gobierno Militar. Y es necesario destacarlo. Fue el gestor del histórico Acuerdo de la Cámara que en agosto 22 de 1973, allanó políticamente el Pronunciamiento Militar (junto al Acuerdo de los 13 ministros de la Corte Suprema, julio, 4 de 1973 y al pronunciamiento de la Contraloría), declarando la "ilegitimidad del gobierno de Salvador Allende". Ese mismo mes, Aylwin declaró "si me dieran a elegir entre una dictadura marxista y una dictadura de nuestros militares, yo elegiría la segunda"

 

También señaló que "el gobierno de Allende había agotado en el mayor fracaso, la 'vía chilena al socialismo' y se aprestaba a consumar un autogolpe para instaurar por la fuerza una dictadura comunista"  Agregando que "la mayor prueba es la enorme dotación de armas que tenían las ilegales  milicias marxistas que formaban un verdadero ejército paralelo, con un poder de fuego equivalente a 12 regimientos regulares y con la presencia activa de  más de diez mil extremistas extranjeros" Para Patricio Aylwin, la realidad no le era desconocida en aquellos momentos históricos. Y eso merece un saludo.

 

Pero regresando a 1988, Frei R-T solo aportaba el capital político de su apellido, en tanto Gabriel Valdés lucía enorme protagonismo, muy superior al de Patricio Aylwin, desde septiembre de 1973. Valdés era el llamado candidato "seguro" de la izquierda. Pero eso no le sirvió y su postulación fue frustrada mediante una grotesca maniobra política.

 

A Patricio Aylwin le pesaba el fracaso de su tesis del "camino propio" rechazando un entendimiento político-programático con socialistas y comunistas. "Nosotros admitíamos -indicó- que, lamentablemente, cierto período de la dictadura era necesario, pero pensábamos que debía ser lo más breve posible, dos, tres o cinco años" Se entiende que la DC estaba esperanzada en un traspaso del mando donde la intervención de las FF.AA y de Orden fuese apenas un interregno. De allí la presencia de ministros de la DC en los gabinetes y jefaturas de servicios y su colaboración "desinteresada".

 

Esa frase debe entenderse en el siguiente contexto (Memorias): en diálogo con el presidente de la Corte Suprema Rafael Retamal, a quien le representó la dureza de la represión militar a los grupos armados, el ministro le respondió "Mire Patricio, los extremistas nos iban a matar a todos. Ante esta realidad DEJEMOS QUE LOS MILITARES HAGAN LA PARTE SUCIA. Después llegará la hora del derecho". Ese es el sentido de la actuación DC y que su mandato se traducirá en el famoso oficio a la Suprema. Recordemos que Jaime Faivovich Intendente de Santiago, le espetó a Retamal "habría que masacrar a todos estos viejos tales por cuales" refiriéndose a los jueces.

 

"Dejemos que los militares hagan la parte sucia ... " por eso estamos como hoy: las viejas dirigencias políticas de regreso a la comodidad del poder y los militares del 73 presos de por vida. 

 

Hacia 1975 esto le significó abandonar la presidencia del PDC pero dejando designada una directiva proclive a su tendencia integrada por Andrés Zaldívar, Gutemberg Martínez (JDC)y Máximo Pacheco, entre otros personeros. Frei Montalva asumió la conducción opositora al gobierno del Presidente Augusto Pinochet. Sin embargo Frei fallece producto de una de esas enfermedades intra hospitalarias, situación donde su propio equipo médico intervino. Ellos están procesados, aparentemente por necesidades políticas de la dinastía familiar. 

 

Finalmente la primaria se realizó, pero en la sede de la DC de calle Carmen Nº 8 (de allí lo de Carmengate), se descubrió la adulteración de 5.000 firmas del padrón interno por parte de cercanos al Gute. Frei pidió la suspensión de la primaria y una auditoría interna (jamás se logró probar algo, solo declaraciones muy posteriores de un involucrado). Aylwin respondió tajante ante descalificaciones que catalogó de "impertinentes reflexiones acusadoras" añadiendo "por qué voy a renunciar si he ganado las elecciones" 

 

En las negociaciones surgió "casualmente" la candidatura "de consenso" de un amigo de Aylwin: Andrés Zaldívar, nada menos. Ante tal situación Gabriel Valdés bajó su candidatura y Aylwin respondió "ofreciendo" bajar la suya propia siempre que Frei y Zaldívar también lo hicieran. Y cuando sus contendores formalizaron su alejamiento, Aylwin NO LO HIZO, lo cual constuityó un engaño a la fe pública. Así fue candidato del partido para encabezar el primer gobierno de la Concertación: todo partió como una trampa, de engaños y mentiras.

 

Ya en el poder, Aylwin dictó el DL 355 de abril 25 de 1990 formando la denominada Comisión Rettig que dará lugar al Informe que abarcó las violaciones a los DD.HH SOLO desde el 11 de septiembre de 1973 y hasta el 11 de marzo de 1990. Del período inmediatamente anterior, es decir el de los graves atropellos al derecho, la muerte de civiles y militares desde noviembre de 1970 al 11 de septiembre de 1973 NADA. 

 

Más aún, como se sabe, el período previo a la Unidad Popular de Allende el PS y el MIR militarizan la política para llevarnos a la ruptura institucional e instalar por la violencia, la dictadura del proletariado. 

 

Todo eso, la internación de armas, los diez mil guerrilleros que el mismísimo Aylwin denunciaba después del Once, quedaban en el olvido. Es decir regresamos a la palabras de Rafael Retamal: "dejemos que los militares hagan la parte sucia. Después llegará hora del derecho" ¡Y vaya que si llegó, pero solo para quienes se opusieron institucionalmente, como fue el caso de los uniformados que cumplieron órdenes en estado de guerra interna, para impedir que Chile fuera convertido en la segunda Cuba. Luego vendría el oficio a la Suprema de Aylwin sobre el ficticio delito del "secuestro permanente" que los ministros aplicaron con el mayor entusiasmo y rigor, desconociendo la actualmente vigente Ley de Amnistía de 1978.

 

Así fue el mandato de Aylwin. Sin duda un hombre de costumbres austeras en su vida privada pero en lo público plagado de grises, de matices muy oscuros y francamente contradictorios. Su profesión fue la de político y en ese papel cambió constantemente de posición. En consecuencia, el país recordará de él, su sesgada Comisión Rettig, la pérdida irreparable de Laguna del Desierto y su zigzagueante trayectoria política, tan propia y definitoria de los demócrata cristianos ¡qué transición! ¡Y esta es la hora del ditirambo televisivo!  

 

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