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¿En Qué Categoría Está Usted? Hermógenes Pérez de Arce

¿En Qué Categoría Está Usted?

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          El ministro de Justicia, José Antonio Gómez, fue a ver apresuradamente al ministro sumariante Carroza para explicarle que la prevaricación está bien y que se puede pasar por sobre la amnistía, la prescripción, la cosa juzgada, la presunción de inocencia, el principio de legalidad, el principio pro reo, la irretroactividad de la ley penal, la verdad de los hechos y, en general, por sobre todo el debido proceso, porque nada de él rige en los juicios contra militares, pero que Cheyre es otra cosa y su procesamiento y prisión “nos han metido en un tremendo problema.”
 
          Es que Carroza entiende tan poco de derecho como de política. Y lo primero está bien, porque es políticamente correcto y para meter presos a los militares no es necesario saber derecho (mejor dicho, es necesario no saberlo);  pero de política los jueces de izquierda tienen que aprender un mínimo elemental, como que Cheyre es “de ellos” y, por lo tanto, meterlo en el mismo saco que a los demás es una barbaridad.
 
          Ahora ¿cómo van a salir del problema? Porque están apresando a Cheyre por un delito inventado por los jueces de izquierda y que no está en ninguna ley: el de “haber estado ahí”. Cheyre era completamente inocente, pero “estaba ahí” cuando otros fusilaron por sí y ante sí. Les ha pasado a otros: al joven teniente (en 1973) Sergio Jara Arancibia, que ahora está cumpliendo 18 años de presidio por haber “estado ahí” cuando un conscripto, sin saberlo él, disparó a dos extremistas. ¿Cuántos años le pueden caer a Cheyre? Y nótese que los que dispararon en La Serena habían librado impunes por más de quince años, porque, llamados a declarar, decían que habían matado por orden de Arellano y Pinochet, lo cual era falso pero era lo que los jueces deseaban oír. Y por eso quedaban libres. Pero, como los jueces de ahora no entienden de política, finalmente el año pasado metieron también presos a los autores de los disparos.
 
          El caso Cheyre no puede ser más inoportuno para la izquierda. ¿Por qué? Porque produce sorpresa y revuelo, de modo que la gente pregunta, repasa y algo aprende, y se sorprende con la verdad, que ignoraba por completo. La izquierda no debe permitir que la gente la sepa. Los más jóvenes, que no tienen idea de la historia real y se han tragado completas las mentiras de los “atropellos a los derechos humanos” y la “Caravana de la Muerte” y cosas así, se sorprenden de saber que Frei Montalva y Aylwin aplaudían a los militares justo cuando tenían lugar los fusilamientos de La Serena o la muerte de dos extremistas por un conscripto. ¿Cómo, si después condenaron a los militares y pidieron perdón al país por lo que éstos hicieron?
 
          Porque “se dieron vuelta la chaqueta” y reescribieron la historia, pero ahora, con la “papa caliente” de Cheyre, reasoman verdades que por ningún motivo deben reaparecer. Díganme ustedes si puede reaparecer este recuerdo que el ex ministro DC de Frei Montalva, William Thayer Arteaga, hizo en sus “Memorias Ajenas”, Andrés Bello, 2012, p. 312 (citado en un recurso reciente del abogado Adolfo Paúl ante el Tribunal Constitucional):
 
          “Cuando cayó el gobierno de Allende, Frei me anticipó que asistiría a la misa de acción de gracias que tendría lugar el 18 de septiembre de 1973 en la Iglesia de la Gratitud Nacional, a la que también concurrirían los ex presidentes Gabriel González Videla y Jorge Alessandri. Frei fue porque, según me dijo, ‘sería un carajo y un cobarde si no asistiera. Los militares nos salvaron la vida y de una degollina’. Creo que fue más o menos frente a la catedral, en la Plaza de Armas cuando, tomando en consideración lo que conversé con Frei, le pregunté en esos días al cardenal Silva Henríquez: ‘Dígame, Eminencia, ¿no cree usted que si no es por los militares a muchos de nosotros nos habrían asesinado?’ Él me respondió: ‘No sólo a ustedes, sino que a mí también. A todos nosotros’. Fueron las mismas palabras de Frei”.
 
          Inaceptable, inoportuno, un completo desatino recordar cosas como ésa. Pero la prisión de Cheyre obliga a recordarlas, y tantas más que estaban completamente olvidadas. No sólo olvidadas: derogadas, tanto como el derecho, la justicia y la legalidad. Y ahora puede llegarlas a saber la gente…
 
          Y, a propósito ¿en cuál de las categorías fijadas por Frei Montalva está usted? ¿O está en las dos? ¿O (difícil) en ninguna?

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