Esa Sensación Despierta Chile

Esa Sensación

Esa sensación

 

La agencia española de noticias  Europa Press, al inicio de semana, informaba que "dos diputados de oposición quieren que se presenten cargos contra la familia Bachelet" por el escándalo Caval.

 

Se trataba de los representantes de la UDI, Isa Kort y Felipe Ward, quienes fueron recibidos por el Fiscal Luis Toledo a cargo del caso "para hacer que el Servicio de Impuestos Internos (SII) presente acciones legales contra varios miembros de la familia de la presidenta chilena Michelle Bachelet". Esto luego que Fernando Barraza, director del Servicio, afirmara la semana pasada que los antecedentes del caso eran "insuficientes" para presentar una querella.

 

En realidad, la noticia no causó mayor inquietud ni asombro. No hay una reacción popular excepto lo que miden encuestas como las de Adimark y Cadem. Menos cuando la mandataria, al referirse constantemente al problema de la corrupción en Chile y a las iniciativas que en esta materia se tramitan en el Legislativo, procede como si los suyos fuesen totalmente ajenos a esta situación, la que arrasó con su credibilidad y la tienen hoy con un 68% de desaprobación.

 

Tal vez se enteró "por la prensa" de estos pésimos resultados que reportó Adimark para el mes de noviembre, los cuales están en línea con el informe semanal de Plaza Pública Cadem.

 

Invariablemente, ambos estudios de opinión, señalan que las instituciones más creíbles y con mayor aprobación son Carabineros y las FF:AA. En tanto, los números correspondientes al Poder Legislativo (12% de aprobación al Senado y 10% a la Cámara!), resultan elocuentes. La ministra de Justicia, Javiera Blanco, muestra una baja y apenas alcanza el 34% de aprobación, rechazo que probablemente es un efecto del prolongado Paro del Registro Civil.

 

¿Pero, el ciudadano, el usuario, al cual le fuera denegado el servicio por parte del Estado, mostró algunos síntomas de indignación por los vejámenes a los que fueron sometidos por más de un mes?

 

Solo algunas pocas reacciones se escucharon. La gran mayoría aguardó pasivamente, durante días.a la intemperie y con bajas temperaturas, que se le brindara la debida atención a una prestación que él mismo financia con sus impuestos. 

 

Idéntica situación se manifestó cuando los funcionarios de Aduanas o de la Dirección de Aeronáutica Civil, paralizaron sus actividades con grave daño para las personas y para la economía del país. O los paros ilegales de la Anef, de la Junji y practicamente, de cuanto organismo público existe.

 

Así fue. Muy pocas protestas. Sin embargo, muchos creen advertir una creciente irritación de la "gente" opacada por el surgimiento de nuevos escándalos y negociados. No hablamos de los "indignados profesionales", esos que utilizan políticamente para el molino de izquierda, situaciones bastante conocidas. 

 

Es un sentimiento de la gente común y corriente. De la que vive y trabaja con mucho esfuerzo en La Araucanía donde el gobierno no se atreve a llamar terrorismo, al infame proceso que allí se registra. Hay desconfianza e incredulidad. Nuestras autoridades aparecen solo "preocupadas" por la "tensión intercultural" en la Novena Región pero rechazan llamar las cosas por su nombre. Sin embargo Jorge Burgos se aparece en Temuco para entregar vehículos blindados a la policía uniformada ¿para qué si no hay terrorismo?

 

La Moneda, en cambio se ocupa de nombrar comisiones inanes. Acaba de comisionar a un Consejo para la Nueva Constitución con futbolistas, locutoras radiales y cantantes progres, junto a algunos abogados. Sería jocoso de no estar en cuestión la Carta Fundamental de la República.

 

La Presidencia, y esto no es exclusiva responsabilidad de Bachelet sino que también en buena parte de Piñera, perdió su autoridad y el decoro propio de la primera magistratura. Bachelet la vulgarizó a fuerza de cumbias con delantal blanco y, Piñera, con anécdotas impropias de la alta investidura que le concedió la ciudadanía.

 

Y ésta, inerme, sufre el embate de la delincuencia y la desidia del ultragarantismo de algunos jueces con una excesiva lenidad hacia los antisociales. Ciertamente, la administración anterior, no logró hacer mucho pero al menos hubo profesionales capaces en la función. Pero el Congreso negó su votos para tramitar leyes más severas. Hoy, estamos en el mismo pie con el agravante que las bandas delictuales, se multiplicaron y redoblaron sus fechorías. 

 

Los guardias de los grandes centros comerciales, según Mahmud Aleuy, no pueden portar armamento como pensaba Burgos. Por la sencilla razón de que el delincuente "está más capacitado" que aquellos que se encargan de la seguridad de los malls. ¿Hay algo más increíble e indignante que constatar esta situación? Bueno, después de todo, como dijo el comunista Lautaro Carmona, se trataría solo de "una sensación" ¡qué desverguenza!

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