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Estamos todos cuestionados Despierta Chile

Estamos todos cuestionados

 

 

Ricardo Lagos precisó sus dichos, señalando que es imprescindible "tomar con seriedad la desconfianza" que alcanza, sin distingo, a nuestras instituciones, sean éstas el Poder Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, el Ministerio Público, etc.

 

El ex mandatario, subrayó que "entre todos tenemos que encontrar una fórmula para salir adelante" una tarea nada fácil y en la cual, él, parece atribuirse un papel central.

 

En la entrevista que dio a La Tercera, criticó la actual situación definiéndola como "la peor crisis institucional que ha tenido Chile" manifestando no tener la seguridad de si la República "aguanta un año y medio" semejante inestabilidad.

 

Ahora precisó que lo que "detrás de lo que yo he dicho no hay nada más de lo que señalé. Me parece que hay una crisis profunda de legitimidad porque hay un distanciamiento entre los ciudadanos y la dirigencia.  Y esto no es responsabilidad del gobierno de turno. Lo que ocurre y esa es la dificultad del tema, es que el Poder  Ejecutivo, Legislativo y Judicial, tiene que hacerse cargo de este tema, pero con una dificultad mayor, que los poderes tienen poca legitimidad para hacerlo".

 

Demoledor diagnóstico. Porque precisamente, este mismo lunes  (1) Cadem publicó su encuesta semanal, estudio en el cual la popularidad de Michelle Bachelet cae por primera vez, al 20% mientras el equipo de ministros, obtiene un feble 13% situación que sin duda, en cualquier otra circunstancia preocuparía a Palacio. Pero, nada indica que exista alguna inquietud ante tan bajas cifras de apoyo. El Legislativo y Judicial, exhiben similares porcentajes de reprobación ciudadana.

 

Un mandatario tiene legitimidad de ejercicio, cuando el gobernante actúa de conformidad al deber ser: según el espíritu, objetivo y razón del Estado de Derecho. ¿Ocurre esto, por ejemplo, en La Araucanía, región en la cual los derechos de las personas, no son garantizados por el Estado? Cuando, una guerrilla en regla desafía el orden constituído y su líder es extensamente entrevistado por el Canal Nacional y luego se permite declarar que él legitima la violencia como método de lucha y pide parlamentar con la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), en igualdad de condiciones con el Estado de Chile. Algo vergonzoso pero muy elocuente para ilustrar la coyuntura.

 

Otro elemento: la manipulación de servicios como el de Impuestos Internos cuyo proceder es escandaloso; el de los fiscales que convierten el ante juicio en un juicio y las personas son sentenciadas por la prensa, antes de que los Tribunales procedan al respecto. O la corruptela en los diversos ministerios. Abusos como el "jubilazo"; el financiamiento de la actividad político-electoral, donde se mide con distinta vara a un imputado si pertenece al oficialismo o a la oposición, recibiendo un trato desigualdad de parte de la justicia. La falta de servicio por parte del Estado es algo, desgraciadamente, ya habitual.

 

De manera que Lagos, apunta a una vulnerabilidad enorme. Y en la cual él mismo como integrante de la clase política, tiene su cuota de responsabilidad. Estuvo a punto de abandonar el puesto máximo por el caso MOP-GATE -el de los sobresueldos a los ministros, subsecretarios y altos funcionarios públicos-: solo la controversial "contribución" de Pablo Longueira, salvó la crisis, momentáneamente. No obstante ese acuerdo político, que dio origen a la Alta Dirección Público, posteriormente fue distorsionado por la propia Concertación para instalar a su gente, en los cargos del aparato fiscal.

 

Todo esto, en el contexto de las fracasadas reformas. ¿Esta administración, aguanta un año y medio? Sin duda, un cambio de gabinete nada aportará si la encargada de la gestión política carece de rumbo, como no sea alterar aún más las circunstancias sociales y económicas, respondiendo a otra estrategia, aquella que el Partido Comunista conduce. Lo más probable es que "aguante" aunque claramente, seguirá pendiente esa otra interrogante, que formuló el economista José Daza: "en 30 años más la gente se preguntará, cuando se jodió Chile y la respuesta será: en el gobierno de Bachelet".

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