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Evo llamará a Michelle Despierta Chile

Evo llamará a Michelle

 

En uso de sus facultades, Bachelet envió un oficio al Congreso, solicitando la opinión de la Cámara y del Senado, para la derogación del "Acuerdo entre Chile y Bolivia sobre la exención de visas..." el que permite el libre tránsito de funcionarios y diplomáticos de La Paz. Este Acuerdo data de 1997 y fue aprobado por los diputados en oficio Nº 1576 de ese año.

 

Según indica el mensaje de la mandataria, se pide la opinión, tanto de senadores como de los diputados para suprimirlo, en una medida que no afectaría, en general, a los ciudadanos bolivianos que deseen ingresar a Chile. Los parlamentarios han manifestado su disposición para suprimir la exención de visado a quienes porten pasaporte diplomático. Se trata de una consecuencia de la insólita "visita" del canciller David Choquehuanca, a los puertos de Arica y Antofagasta: una de las consecuencias.

 

Porque Karen Rojo, en una celebrada reacción, declaró que el personero boliviano "... ha dicho cuál es el objetivo de Bolivia: Bolivia quiere un puerto propio, y, porque, tal vez, Bolivia no confíe ahora tanto en la Corte, eso explica esta lluvia de demandas y de alegaciones infundadas. Bolivia, tal vez, ha iniciado su campaña para lograr su objetivo por cansancio" sostuvo la alcaldesa independiente de Antofagasta.

 

Fue una sana y certera declaración. En cambio, Heraldo Muñóz, regresó al diccionario futbolero para declarar en forma impropia que la presencia de Choquehuanca en los puertos del Norte, no le inquietaba: "mi único problema es que Beausejour se vaya a la 'U' ". Algo similar a lo que sostuvo cuando el gobierno designó a Ascanio Cavallo, Joaquín Fermandois y Gabriel Gaspar, para asesorar a José Miguel Insulza, agente de Chile ante La Haya: el ministro destacó que a su juicio esa colaboración, era "como sumar a Alexis, Vidal y Vargas" 

 

No sabemos si Muñóz considera que esta liviandad en sus apreciaciones, aporta a la causa de nuestra nación. Si imitando las extravagancias retóricas de Evo Morales efectivamente sirve al interés nacional. En la práctica, tales excesos revelan tropicalismo y superficialidad. Una superficialidad que es el sello que caracteriza a nuestra diplomacia. 

 

David Choquehuanca, no escatimó adjetivos durante su visita a Chile: denunció presuntos abusos y supuestas violaciones del Tratado de 1904 llegando a mencionar que los derechos humanos de camioneros bolivianos eran trasgredidos en Arica y Antofagasta. Y que las mercaderías que ellos exportan por esos terminales portuarios, se depositaba en el piso sin bodegaje. 

 

De regreso a La Paz, Evo Morales anunció el envío de una nota de protesta, en base al informe entregado por su ministro visitador. Dijo "estoy casi seguro que nuestra hermana Bachelet no sabe de estos abusos ... por lo que intentaré comunicarme con la presidenta Bachelet para pedir mejores condiciones en Chile".

 

Preocupante porque nuestras autoridades evidencian una alarmante debilidad. Lo demuestran en su tibia reacción ante la agresiva presencia de un ministro de Estado de Morales, el que se negó a informar su visita a nuestro país, desconociendo las normas del debido respeto y de cortesía hacia el anfitrión. Una insolencia inaceptable que la Cancillería, en boca de Heraldo Muñóz, no respondió en los términos del caso.

 

Ahora, que Bachelet haya optado por pedir la opìnión del Legislativo para suspender el Acuerdo con Bolivia para las visas diplomáticas, es algo - no mucho-, para un "detente Evo" quien insiste, una vez más en el enojoso asunto del río Lauca y del Silala, para sostener su ofensiva comunicacional.

 

Si Morales llama, Bachelet ¿le responderá el teléfono?

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