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Felipe Bulnes se tomó las cosas muy a lo personal y se equivocó, sostuvo el ex canciller Hernán Felipe Errázuriz. Despierta Chile

Felipe Bulnes se tomó las cosas muy a lo personal y se equivocó, sostuvo el ex canciller Hernán Felipe Errázuriz.
"Felipe Bulnes se tomó las cosas muy a lo personal y se equivocó" sostuvo el ex canciller Hernán Felipe Errázuriz.
 
En su carta renuncia como Agente de Chile ante La Haya, Bulnes insitió en su tesis de que aún cuando la Corte se declaró competente para revisar la demanda boliviana, jurídicamente la acotó, lo que a su juicio habría fortalecido la posición de Chile en cuanto a que ya no estaría en riesgo la integridad territorial. A la vez señaló una falta de "cohesión interna" aludiendo al escaso respaldo que encontró en su propio sector, la posición "legalista" aspecto que, él, reivindica al momento de dejar la función.
 
José Miguel Insulza fue encomendado para asumir en su reemplazo, en lo que debe considerarse una especie de premio de consuelo al más alto nivel. El eterno pre candidato presidencial, quien al frente de Interior en la administración Lagos, desactivó toda clase de conflictos abriendo generosamente la billetera fiscal y que, como secretario general de la OEA, se distinguió por su desidia y por proteger al régimen chavista venezolano, ahora se instalará en Europa.
 
Nunca ganó una elección, pero se mantuvo en primera línea bajo el lema quien nada hace nada teme. En la OEA alcanzó su magister. Sin duda, Insulza tiene a su haber -se supone-, una red de contactos con la izquierda internacional. Esa misma que llena cargos en órganos dedicados a aparentar que se hace algo. Y que luce en los salones dando vida a la denominada izquierda caviar: símbolo del lujo y refinamiento de una falange de ociosos remunerados por las ONGs y entidades dependientes de la ONU. 
 
Según el gobierno de Bachelet, el señor Insulza vendría a darle un tono más político a la defensa chilena frente a la Corte, utilizando las amistades ideológicas de éste quien "comunicaría" mejor la defensa de Chile.
 
Muy dudoso. Este gobierno supone que la mínima aprobación a sus políticas, a su gestión y a sus reformas, respondería a supuestas carencias de carácter comunicacional. En realidad, uno de los elementos, es su simple incompetencia.
 
Algo parecido ocurre con el despliegue frente a la posición boliviana -y con Perú también-: la ausencia de estrategia, de firme defensa de nuestros intereses y la peor diplomacia del mundo (que eso es lo que tenemos), conspiran contra un resultado como el que merece Chile. 
 
La Corte, y eso Bulnes lo sabe, pretende expandir su influencia elaborando fallos ad-hoc, dándole un "alguito" (como dicen en Perú), a cada una de las partes.
 
Pero a ella, solo se someten los países pequeños y las potencias no ocultan su desdén hacia estos jueces y sus fórmulas rebuscadas. Acaba de hacerlo la República Popular China quien, amenazante, denunció que Filipinas incurría en "una provocación política" al pretender recurrir al arbitraje de La Haya, en la disputa por un anillo de islotes en el Mar Meridional de China.
 
Un portavoz del Ministerio de RR.EE de Beijing sostuvo que la CIJ "no tiene jurisdicción" que no concurrirán en caso alguno y que no participará ni aceptará veredicto alguno que afecte su soberanía.
 
Claro, así procede una gran potencia. Del mismo modo debió hacerlo Chile, si es que aspira a algo. Y ese algo, es ni más ni menos que nuestra soberanía, que no se "comunica" ni debe discutirse en los salones dorados. Solo se defiende. Así se honraría el primer deber de este gobierno. Conservar la soberanía.   

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