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FF.AA., fin de una época Actualidad

FF.AA., fin de una época

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Señor Director:

Los señores Agüero, Fuentes y Varas (2 de enero), bajo el mismo título de esta carta, avanzan ciertas opiniones sobre las FF.AA., lo que, a mi juicio, por sobre los fundamentos objetivos, delata algunos prejuicios de los autores.

En primer término, me sorprende que sin más se rechace el reconocimiento constitucional que desde siempre han tenido las FF.AA. y que se les niegue cualquier función en el ámbito de la seguridad nacional, ignorando una tendencia que ha ido imponiendo la propia realidad. Además, quienquiera que conozca el quehacer de los militares con las autoridades civiles, difícilmente afirmaría que existe una "autonomía corporativa" respecto de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; por tanto, no se justifica una mayor "supremacía civil".

Entre las modernizaciones por realizar estarían los sistemas de previsión y salud, "que los mantiene alejados de la difícil cotidianidad ciudadana". Me imagino que la idea no sería "sacarles los patines". En todo caso, tales modificaciones deberían considerar las particulares características de toda organización militar: tienen un único y difícilmente reemplazable empleador, no están sujetas a inamovilidad funcionaria, no tienen derecho a huelga, no reciben sobresueldos por horas extraordinarias, etcétera.

También se propone estructurar la carrera militar en torno al "soldado profesional", asumiendo tácitamente que ahora eso no ocurriría. Esta distorsión se ve corroborada cuando se afirma que un Estado democrático requiere "unas FF.AA. profesionales, modernas, no deliberantes, subordinadas, jerárquicas y disciplinadas".

Por otro lado, es injusto no reconocer la contribución que han realizado las FF.AA. al posicionamiento internacional del país, pasando por alto las múltiples actividades que usualmente desarrollan en este ámbito. En la misma línea, se asume gratuitamente que no se respeta el principio de la no discriminación en los sistemas de admisión a las escuelas matrices.

En fin, me parece que la disminución de la legitimidad ciudadana que mostrarían las últimas encuestas no es suficiente fundamento para avalar los cambios que se proponen, pues esa caída abarca a todas las instituciones del país; y aun así, las FF.AA. se mantienen en una privilegiada posición relativa.

Miguel A. Vergara Villalobos 

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