Francisco, preocúpate de mis leales soldados Actualidad

Francisco, preocúpate de mis leales soldados

Por Cristián Labbé Galilea.

Hace algún tiempo, cuando se mencionaba la visita del Papa, era común percibir escepticismo… Escuché a muchos buenos católicos decir: el Papa no va a conseguir una convocatoria masiva y menos el recogimiento que generó Juan Pablo II… todavía se escucha ‘los pobres no pueden esperar, (…) no tengáis miedo de mirarlo a Él’”, y no faltaba quien agregaba en voz baja: “además es argentino y jesuita”.
Con el paso de los días, y a horas de su llegada, la visita de Francisco (como le gusta que lo llamen) ha generado una gran agitación, contradiciendo a todos esos augures… católicos (y algunos no muy católicos). Cómo se nota lo poco que conocemos a la iglesia y su historia de más de dos mil años.
Distraídos por las elecciones, pocos de mis parroquianos siguieron la recomendación de leer -entre otras obras-, “Historia de los Papas. Entre el reino de Dios y las pasiones terrenales” de Juan Maria Laboa Gallego (2013) y “Jesuitas e imperios de ultramar, Siglo XVI-XX” de A. Coello, J. Burrieza y D. Moreno (2012), lo que les habría ayudado a entender el momento que se vive.
Cuando comenté que escribiría sobre el tema un amigo, a modo de advertencia, me dijo: “no te pases de listo…”, y remató con la cervantina frase que, desde hace 500 años, se le atribuye al Quijote: “con la Iglesia hemos topado…”.
Toda la razón; la prudencia, la ignorancia y la posverdad sugieren lo mismo… no hay que meterse en “camisa de once varas”. Pero cómo no salirle al paso a quienes quieren aprovechar la visita de Francisco para “llevar agua a sus molinos políticos”.
Moros y cristianos discuten sobre los costos, la parafernalia, los feriados, los escándalos, y mil temas, todos opinables por cierto. Pero, a riesgo de ser mal interpretado, me interesa subrayar en estas línea que una cosa es la iglesia local (con minúscula), con sus vicios y virtudes, y otra Francisco, el primer Papa Jesuita y no europeo…
El que sea Jesuita no es menor: fueron la primera orden religiosa “globalizada” y vanguardista, cuya “misión” era propagar el evangelio “urbi et orbi” y colocarse por encima de conflictos políticos y grupos de poder, lo que acabó por provocar su expulsión de los grandes dominios coloniales. Con todo, hoy es la mayor orden religiosa católica. Su actividad abarca lo educativo, lo social, lo intelectual y lo misionero. Francisco lo tiene muy claro…
La iglesia, por su parte, especialmente la chilena, atraviesa por difíciles momentos: falta de vocaciones, problemas económicos, pérdida de credibilidad, lo que la ha llevado a mantener una estructura de la visita papal que se aparta de la realidad del mundo contemporáneo e incluso del mensaje que el propio Francisco ha querido dar en su corto papado.
Además, la sociedad vive hoy un relativismo impresionante; la posverdad ha tomado cuenta de lo valórico, al punto de que un católico puede apoyar sin problemas el aborto, el matrimonio igualitario, la adopción homoparental… para que seguir.
Por último, recibido por un gobierno ateo… a Francisco lo han encapsulado en temas como la Araucanía, las migraciones… cómo no iban a aparecer los ddhh en “dictadura” y todo para disimular temas como… los niños muertos en el SENAME, la víctimas abusadas por Karadima…
Finalmente, como sé que la iglesia chilena está leyendo todo, prefiero con humildad preguntarme si la Virgen del Carmen (madre de Cristo) no le habrá dicho al Papa, (Vicario de su hijo en la tierra): “Francisco, preocúpate de mis devotos y leales soldados, privados injustamente de libertad -ellos siempre han estado conmigo-, y no des mucho crédito a los ateos que quieren sacar ventajas de tu visita…”.
Cristián Labbé Galilea.

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