Gonzalo Blumel, Una Derecha Ambigua Actualidad

Gonzalo Blumel, Una Derecha Ambigua

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Gonzalo Blumel pinta para ministro, es cercano al Presidente Piñera y sin duda es un tipo preparado académicamente y también políticamente. Sin embargo creó representa una derecha ambigua.
 
Es muy curioso como se le hace el quite a ser de derecha, ya que se tiende a matizar de muchas formas, si bien es cierto que existen muchas, una tradicional, social, liberal y por supuesto una de centro, el término se defiende poco, demasiado poco. Ser de izquierda o comunista en cambio se dice con orgullo y casi se grita. Siendo ambos términos anacrónicos, el de izquierda y derecha. Se ha instalado que ser de derecha es malo y de izquierda es bueno.

Para poder encajar más a la derecha en el siglo XXI, es para mi una orientación política o conglomerado de partidos donde conviven conservadores y liberales. Que poseen principios irrenunciables que los unen.

Primero debe estar sin duda el respeto a la propiedad privada y el libre mercado, la igualdad ante la ley, un Estado mínimo, la existencia de más oportunidades y sin duda el combate a la pobreza, no a la desigualdad. Premiar el mérito y el esfuerzo, la confianza en las decisiones individuales y mayor preocupación por la seguridad.

En temas mal llamados valoricos no siempre se tendrá consenso, pero sin duda es un principio de este sector defender la vida del que está por nacer.

La derecha debe tener relato, ya no hay espacio para la ambigüedad, al frente está el socialismo y el comunismo quienes creen en la supremacía del Estado, el igualitarismo, la distribución del ingreso y el colectivismo. En estar todos peor pero igual, a ellos les molesta la desigualdad, no la pobreza. Y están dispuestos a desmantelar fiscalmente nuestro país con tal de cumplir su agenda.

Se requiere que las personas noten de verdad de la diferencia entre un proyecto y otro. Ya que si las personas no ven grandes diferencias se corre el riesgo de volver a entregar el próximo gobierno a cada vez una peor versión de izquierda.

En política hay que transar, pero no convicciones. No sé en qué minuto la derecha se compró estas ” conquistas sociales de gratuidad” y comenzó a defenderlas. Además perdió la batalla ideológica del lucro. Algo así como un pecado capital.

Los recursos no caen del cielo y hay que focalizar el gasto, la educación superior no puede tener gratuidad porque nuestro país no posee los ingresos necesarios para poder asumir ese compromiso. Creo que la mejor idea es que se pague luego de egresar en un plazo razonable y un porcentaje acorde al sueldo. Pero gratis bajo ninguna circunstancia.

Respecto al lucro es la utilidad sobre los costos y si alguien es más eficiente en la provisión de un bien o servicio. No veo cuál sea el pecado capital del lucro. Además que pone los incentivos en mejorar la calidad, ser más eficiente y productivo.

Que pasa con la salud, infancia, tercera edad, vivienda donde faltan muchos recursos y ahí contrario a la educación superior, se encuentran las verdaderas necesidades de nuestro país. Ahí es donde debe apuntar un gobierno de derecha con los impuestos de todos los Chilenos. Es ahí  donde se requiere un mínimo digno, una persona sin salud oportuna y de calidad muere, un estudiante sin gratuidad no muere. Y tampoco se puede caer en la demagogia de la izquierda de no decirle a ninguno que no.

Esta bien que la derecha quiera ampliarse al centro político, pero es una muy mala señal empezar a buscar a los desencantados de la concertación, ya que ahí la derecha se vuelve un híbrido político.

La derecha necesita identidad, no se puede ceder terreno vital al rival ideológico. Sé que existen muchas derechas pero deben existir principios básicos e irrenunciables.

Apoyó y apoyaré lealmente a Sebastián Piñera, creo que su gobierno fue un muy buen gobierno, el mejor desde 1990. Pero si estamos a pasos de ser el primer país en Latinoamérica en eliminar la pobreza, no es por el gobierno de Patricio Aylwin, fueron por las reformas impulsadas en el régimen militar o Dictadura. Depende con el espejo con que se mire la historia.

Al parecer muchos quieren renegar del legado de Pinochet pero no del modelo. Yo no viví esa época y que a Pinochet y Allende los juzgue la historia.

En Blumel, veo mucha ambigüedad, con guiños a Aylwin, Ricardo Lagos e incluso Bachelet y sus reformas me parecen equivocados. El actual gobierno destruyó empleo de calidad, cerró pymes y no generó mayor justicia social.

Yo no soy Pinochetista, voté por Felipe Kast, porque defiende convicciones desde un liberalismo clásico el cuál me identifica en varios aspectos. Mención especial para José Antonio Kast, un político de una coherencia, templanza y valentía poco común en la política Chilena. Defiende lo que piensa y lo hacen con fuerza, aunque este siempre en minoría o el tema sea sensible. Con ellos no hay ambigüedades, esos son los líderes que una derecha moderna necesita.

Buscar la unidad no significa vender las banderas y ceder convicciones. Aquí se movilizó una parte importante del electorado que no quiere más Nueva Mayoría ni socialismo. Ganó Sebastián Piñera, candidato de Chilevamos un conglomerado de derecha, no se puede cometer la torpeza de gobernar para la izquierda.

Fui muy activo en comunicar el desastre que seria Guillier y la importancia de votar por Sebastián Piñera. Pero es también muy importante hacer un gobierno que trascienda y que tenga continuidad para la derecha. Y siendo ambiguos no se gana.

Macri en Argentina hizo una reforma de pensiones poco popular con grandes manifestaciones sociales, pero no cedió y la realizó de igual manera.

José Francisco Cuevas Vila
Ingeniero Comercial UNAB
Máster en Economía UNAB-IEDE
C Máster en Economía política SMC University

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