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Gonzalo Rojas viene volando Fernando Emmerich

Gonzalo Rojas viene volando

 

 

por Fernando Emmerich Leblanc

 

Un día,en mi oficina en la Moneda,recibí una llamada telefónica desde los Estados Unidos. Era Gonzalo Rojas. Me llamaba desde el aeropuerto,en Nueva York; yo podía oír el ruido de fondo de los aviones prontos a despegar. Escuché la voz de Gonzalo Rojas:

-Fernando,estoy por embarcarme en un avión de las Lineas Aéreas Paraguayas,con destino a Santiago. Pero no lo haré si tu no me prometes que no me detendrán en Pudahuel,como ha sucedido las .ultimas veces que he regresado a Chile.

 

En efecto,había pasado anteriormente. Gonzalo Rojas dictaba cursos de literatura de un semestre en Universidades norteamericanas,y cuando regresaba a Chile lo detenían en el aeropuerto Arturo Merino Benitez porque figuraba en una lista de personas que no podían ingresar libremente al país.

 

Me comprometí:

_Gonzalo,súbete no más al avión. Yo te respondo de que esta vez no te molestarán cuando llegues a Santiago.

 

Lo conversé con el General Guillermo Garín.

-Se trata de un gran poeta chileno,de fama internacional,que da clases de literatura en Universidades norteamericanas,y cuando vuelve a Chile lo detienen en Pudahuel. Hay que impedir esto,que no habla muy bien del país. En estos momentos Gonzalo Rojas viene volando desde Nueva York en Líneas Aéreas Paraguayas y llega mañana al mediodía a Pudahuel.

 

El General Garín tomó el teléfono y llamó al general Fernando Paredes,entonces director de la policía civil. Oficial de Caballería,como Guillermo Garín.

 

-Mi general,se trata del gran poeta chileno Gonzalo Rojas,que da clases de literatura en Universidades norteamericanas,y cuando vuelve a Chile lo detienen en el aeropuerto Arturo Merino Benítez,lo que es un inconveniente que habría que evitar de todas maneras. En estos momentos viene volando en Líneas Aéreas Paraguayas desde Nueva York,y llegará mañana al mediodía a Pudahuel. Si,mi general. Se llama Gonzalo Rojas. ¿Como? Un momento,mi general.

Volviéndose hacia mi,Guillermo Garín me preguntó:

-¿Cuál es el segundo apellido del poeta?

-Pizarro, Se llama Gonzalo Rojas Pizarro.

Guillermo Garín al teléfono:

-Pizarro,mi general. Se llama Gonzalo Rojas Pizarro. Esplendido,mi general. Y muchas gracias,mi general.

Guillermo Garín colgó.Y,volviéndose hacia mi,me comentó:

-Lo que vale en este país llamarse Pizarro. La suerte de su poeta,llamarse Gonzalo Rojas Pizarro. Pues mi general se llama precisamente Fernando Paredes Pizarro. Por supuesto,dijo,como no vamos a dejar entrar libremente al país a mi primo.

-¿Y serán primos?

-Vaya uno a saber. No lo sé. Tal vez puro alcance de nombres,no más. Hay tantos Pizarros en este país. En todo caso,para esta situación,dejemos que sean primos.

 

Al mediodía del día siguiente llegó a Santiago el avión de las Aerolíneas Paraguayas que traía a bordo al gran poeta chileno Gonzalo Rojas Pizarro. Cuando el avión se detuvo,llamaron por los parlantes internos a don Gonzalo Rojas,que se presentara en la parte delantera de la nave,desde la cual lo hicieron bajar por una escalerilla a la losa donde lo esperaban dos hombres vestidos de negro.

-¿Don Gonzalo Rojas? Acompañenos.

Lo condujeron a un salón VIP.

-Pero tengo que mostrar mis documentos en las ventanillas de policía internacional - adujo Gonzalo Rojas.

-No es necesario- le contestaron.

-Y pasar por la Aduana...

-Tampoco es necesario.

-Además tengo que ir a retirar mi equipaje.

-No se preocupe de su equipaje.

 

"Claro,no se necesita equipaje para el viaje que por lo visto voy a emprender",se dijo amargamente el autor de "Contra la muerte".

 

Salieron del recinto del aeropuerto dirigiéndose hacia donde los esperaba un automóvil de color tan negro como el del traje del conductor que abrió la puerta de la parte trasera.

-Suba,señor.

-¿Pero a donde me llevan?

-¿Donde vive usted?

Vivo en Chillán.

Partieron a Chillán.

 

Lo dejaron en su casa,en el Rincón del Renegado,donde encontró una tarjeta con un saludo de bienvenida y una botella de champagne enviados por el general Fernando Paredes Pizarro.

 

FERNANDO EMMERICH

Baviera,junio de 2016

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