HILITO DE HILVAN Arte y literatura

HILITO DE HILVAN

Por Marta Castilla Geisse

Como los hilos de hilván
que en los estrenos no están,
con apresto y poquito

HILITO DE HILVAN

 uso
mis servicios cesarán.

Si sólo voy tras la aguja
remarcándole la huella,
¡para qué‚ soñar ilusa
con un camino de estrellas!

Para qué‚ soñar ilusa
con ser hebra de oro y plata
del manto del rey de Irán
si soy hilito de hilván.

La carretilla se acaba
y los hilos, sin cesar,
van cayendo con premura
en el cesto de costura
y luego irán al canasto
que votan a la basura.

Cuando le toca una prueba
a un señor de mis desvelos,
yo le sostengo los ruedos,
le sujeto las bastillas,
le detengo las cuchillas
y le arreglo los enredos.

Una vez quedó mi hilván
en las costuras de un cuello
y en amores de domingo
me cortaron el resuello.

Otra vez quedé‚ olvidada
en un vestido de novia:
entre incienso y azahar
tuve el honor de llegar
hasta los pies de un altar.

Yo no soy definitiva
con mis hilos de bazar,
me gusta ese trazo fino
que se utiliza al pasar.

Ajusté‚ algún desajuste
y deshice lo ajustado,
porque toda mi impaciencia
es el poder ayudar,
como los hilos de hilván
que están siempre en la emergencia.

El gran sastre de mi sino
detiene mis desatinos
con un nudo en el final
y cuando me porto mal
me tira de la colita
como un hilito de hilván.

En maniquíes "Vivant"
muchas veces modelé;
con absoluta inconciencia
clavé‚ carnes inocentes
sin ser  ángel ni satán,
sin ser veneno ni pan.

Puntadita tras puntada
toda la vida pasé;
hoy hilvano mis recuerdos
y voy pensando, pensando,
que aunque abrí senderos buenos
a veces me equivoqué.

Por eso,
retrocediendo el camino,
como un hilito de hilván,
en el gran tirón final,
si se me corta una unión,
ojalá que Dios me tenga
amarradito el perdón.

Compartir