Interrogaciones Arte y literatura

Interrogaciones

Por Marta Castilla Geisse

¿No hay un Dios que me arranque de estas cruces?

¿No hay verdugo que con un golpe de gracia me finiquite

el martirio?

¿No hay sudario que me cruce de silencio?

 

Por  el dolor continuado

no tienen horas mis días.

Si el cielo está  enmudecido

¿Por  qué‚  no embriona en mis llagas

la más perversa agonía?

¿No  hay  quien pueda defenderme de mí misma

en los confines desiertos?

¿No hay un alma que reúna mis cenizas?

¿He de seguir sin parar

extenuada    de   mirarme

mil  muertes  en cada instante

que no me logran matar?

 

Ladrona de amor supremo

no supe encoger los brazos

tendidos como desgajos

hacia quimeras robadas que no son para mi suerte.

Jirones azul de cielo no puede extender mi tarde.

No debo crear un beso

ni elaborarme la dicha

para   que   no  se  haga  cuajo  la  sangre  de   mis   cantares

deteniéndome la muerte.

Retorcimiento  supremo  de  mis entrañas mecidas

por el empuje amoroso de su ternura expandida

que no me florece en vida

porque no es mío el designio.

 

Voy corriendo, voy huyendo

aprisionando en mis brazos el hurto del fuego sacro

que tan tarde

apreté‚ junto a mi pecho

desollándome las manos.

Voy reteniendo el instante,

voy acezando en la huida

escondiéndome de todos entre zarzales de dudas.

Voy preparando el puñal

para el instante suicida

que a cada rato me nombra.

 

Si no hay Dioses ni Verdugos para esta lenta agonía,

si los templos y patíbulos están igual que los cielos

inmensamente vacíos

¿Por qué‚ no cortar mi sombra?

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